 |
| De pie, Pedro es el tercero por la izquierda |
Este verano en Villena, antes del robo del tesoro y las fiestas, tuve una grata sorpresa, un desayuno con mi amigo
Pedro Sanjuan: tosta de salmón y deliciosos pasteles de la pastelería Delfina en el bar Peones camineros, entre el juzgado y la piscina, donde varias veces a la semana se reúne un grupo de villeneros después de nadar. En total más de 8 personas, incluidos dos guardias civiles que hicieron que la edad del grupo, entre 69 y 92 años, se rebajara. A mí prima y a mí nos trataron como reinas, Pedro lo había preparado todo meticulosamente, incluso vino a buscarnos en su coche. Un encuentro entrañable con buena gente de todos los pelajes políticos. Nos despedimos con un abrazo de los de verdad. La foto que incluyo refleja el ambiente, aunque incluya caras nuevas porque se hizo otro día.
 |
| Juanita Prats |
El objetivo de la cita era que conociese a Andrés Hernández (El Ruso) marido de una prima hermana de mi madre a la que yo no veía hace más de 60 años. Los dos me habían conseguido
la foto de boda de mis padres y me han aportado una valiosa información de dos folios sobre mi familia materna, los Prats, que espero ordenar y publicar en un futuro próximo. Juanita se quedó huérfana de madre muy pronto y su padre Vicente Prats se volvió a casar con Juanita, la hermana de su mujer (que fue la madrina en la boda de mis padres). Ella nunca la llamó madrastra, afirma que tuvo dos madres y una infancia muy feliz.
Unos días después los visitamos en su luminosa casa, decorada con mucho gusto, que funciona como un mirador que domina las mejores zonas de la ciudad. Allí nos invitaron a "un ruso", café granizado coronado con una gran bola de mantecado, al que en la posguerra se le llamó "nacional".
Paquita y Andrés forman una pareja extraordinaria de nonagenarios. Enamorados como el primer día, conservan la belleza y la alegría de su juventud a pesar de los achaques. Han tenido tres hijas y numerosos nietos. La tía Juanita recordó las vacaciones que pasó de adolescente con mis padres en la fábrica de pólvoras de La Ñora (Murcia) donde esta simpatiquísima chica ye-yé fue la atracción de todos los trabajadores. Con su ayuda, mi prima y yo recuperamos algunas recetas que se intercambiaron nuestras madres con ella, una excelente cocinera, en concreto la del tocinillo de cielo. Fue otra mañana deliciosa con encuentros que alimentan el alma.
 |
| Receta del tocinillo de cielo |
 |
| La familia de Juanita |
No hay comentarios:
Publicar un comentario