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domingo, 11 de octubre de 2026

Dos relatos de Palacio Valdés: Ascetismo (1911) y Vida de canónigo (1920)


8 sept 2025, Catedral Murcia
El flan canónigo 


¿Qué tienen en común un escritor humanista, un canónigo que forma parte del cabildo catedralicio de Murcia y un postre delicioso? Mucho. Una larga conversación en casa Zoilo este verano con Juan Carlos García Domene (ambos somos padrinos de nuestra sobrina Marta) que terminó con la promesa de saborear para la próxima vez que nos veamos el delicioso postre que hacía mi madre cuando don Basilio Bustillo Catalina, salesiano que dio clases a mi padre en Villena (1926-29), venía de visita a La Marañosa y a la casa de Madrid.

1.  Armando Palacio Valdés escribió a principios del siglo XX dos amenos relatos que guardan relación con la vida de los canónigos y que le pueden servir como tema de reflexión a Juan Carlos en sus clases del seminario. El escritor asturiano tuvo una ideología moderada y liberal, marcada por la tolerancia y por rechazar tanto al radicalismo político como a los excesos del progreso industrial. A diferencia de otros novelistas realistas de su generación que adoptaron posturas anticlericales o abiertamente naturalistas, Palacio Valdés vio en la fe un refugio moral y una fuente de consuelo frente a los males de la modernidad. 

2. Juan Carlos fue nombrado canónigo de la catedral de Murcia en 2025. Y en abril de este año, director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Fulgencio, patrocinado por la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca.

    3. El flan canónigo (también conocido como isla flotante) es un postre tradicional español y  francés hecho con claras a punto de nieva horneadas con una base de natillas.


Ascetismo

 Ascetismo fue publicado originalmente en el año 1911 como parte del libro Papeles del Doctor Angélico. Un cuento satírico e irónico de Armando Palacio Valdés que critica la falsa religiosidad, la hipocresía social y el egoísmo disfrazado de virtud. El argumento principal gira en torno a un hombre adinerado que decide adoptar una vida de supuesto ascetismo y penitencia en busca de la perfección espiritual. Sin embargo, el protagonista evita los verdaderos sacrificios cotidianos y el deber moral de ayudar a los demás, demostrando que su espiritualidad es solo una fachada para alimentar su propio ego. La relación entre Pachón y su amo es una genial parodia de las dinámicas de poder, la sumisión y la hipocresía social.


Vida de canónigo

Vida de canónigo (1920) refleja con fina ironía la sátira social que utilizaba Palacio Valdés. El relato, una continuación del relato Ascetismo al relacionarlo con Pachón de la Quintana de Arriba, gira en torno a la mítica frase "darse una vida de canónigo", usada popularmente para describir una existencia llena de comodidades, lujos, descanso y buena comida.   
El narrador nos cuenta la vida de su tío don Sebastián, cuyas ideas sobre el alto clero rozan la obsesión porque convive con dos hermanas solteronas de extrema tacañería que controlan minuciosamente cada recurso del hogar:
 
"Toda su vida había sentido una envidia ruin por el alto clero, y deploraba amargamente que su padre no le hubiese dedicado al estado eclesiástico, en vez de dejarle al frente del comercio de ferretería que tenían en la planta baja de la casa. Porque si le hubiese enviado al Seminario, tal vez a estas horas sería canónigo. ¿Por qué no? ¿No lo era su primo Gaspar, que pasaba por un zote en la escuela? ¡Y nada menos que arcediano de la santa iglesia catedral de León!"

Su única vía de escape para encontrar paz es refugiarse cada tarde en el Casino y alejarse temporalmente del control familiar. Para él, todo lo exquisito, confortable o delicioso es bautizado bajo este concepto: si un vino es añejo y reconfortante es "vino de canónigo"; si el chocolate es único, es "chocolate de canónigo"; y si un colchón es mullido y blando, es "colchón de canónigo". Merece la pena leerlo.



miércoles, 22 de mayo de 2024

Cuento de Los vidrieros y de las mil monas/ Un cero en medio

Fabio. Viene en cifra…
Federico. ¡Qué tormento! 
Fabio. ¿Como la que uno escribió en guarismo*? 
Federico. ¿Qué sé yo? 
Fabio. Si no lo sabes, va el cuento:

De una dama era galán 
un vidriero que vivía 
en Tremecén, y tenía 
un grande amigo en Tetuán. 
Pidiole un día la dama
que a su amigo le escribiera 
que una mona remitiera;
y como siempre quien ama
se desvela en conseguir
lo que su dama le ordena, 
por escoger una buena, 
tres o cuatro envió a pedir.

*Signos o cifras arábigas que expresan una cantidad 

El tres o cuatro escribió
en guarismo el majadero;
y como es allí la o cero,
el de Tetuán leyó:
«Amigo, para personas 
a quien tengo voluntad,
luego al punto me enviad 
trescientas y cuatro monas». 
Hallose afligido el tal;
pero mucho más se halló 
el vidriero cuando vio 
contra su frágil caudal,
dentro de muy pocos días 
apearse con estruendo 
trescientas monas haciendo
trescientas mil monerías. 

El secreto a voces, Calderón (1642)

Un claro ejemplo de la relación entre literatura culta y popular es el cuento titulado Un cero en medio o El cuento de los vidrieros y de las mil monas. El texto escrito en redondillas aparece en la comedia de enredo El secreto a voces (1642) de Calderón de la Barca, las pronuncia Fabio, el criado gracioso. El éxito del cuento tal vez radicase en que era ya conocido por el público. Posteriormente fue reproducido en antologías de chistes, anécdotas, cuentos y chascarrillos a lo largo de los siglos siguientes. Juan Eugenio de Hartzenbusch retomó el tema con ligeras variantes en 1848, en sus Fábulas puestas en verso castellano.


Rafael Boira,
El libro de los cuentos (1862)

La comicidad del cuento proviene de la confusión de dos sistemas lingüísticos diferentes: el sistema de las letras y el de las cifras o números y la exageración de las proporciones típica del Barroco. El vidriero de Tremecén, para agasajar a su amada, escribió la cantidad de monas que quería  en números: 3 o 4; pero el vidriero de Tetuán la convirtió en un solo número (304) porque la conjunción o sin tilde la interpretó como un cero, dando lugar al malentendido. Además, nos advierte de la importancia del cero, en este caso un cero en medio, ni a la izquierda ni a la derecha. Un cero que trajo la desgracia al comerciante porque las trescientas monas con sus monerías acabarían con su frágil negocio. Se hace eco del dicho popular Chicas causas, grandes efectos que destaca la facilidad con la que se corrompe una información cuando se transmite o se entiende mal. Nosotros lo aprendimos de niños en el juego El teléfono escacharrado.  


Diccionario panhispánico de dudas 

A todos nos puede pasar si no utilizamos correctamente las reglas de ortografía o nos confundimos al escribir en el ordenador poniendo un cero en lugar de la letra o. Esto es lo que dice el Diccionario panhispánico de dudas: "Por razones de claridad, ha sido hasta ahora tradición ortográfica escribir la o con tilde cuando iba colocada entre números, para distinguirla del cero: 3 ó 4, 10 ó 12. La escritura mecanográfica hace cada vez menos necesaria esta norma, pues la letra o y el cero son tipográficamente muy diferentes. No obstante, se recomienda seguir tildando la o en estos casos para evitar toda posible confusión. La o no debe tildarse si va entre un número y una palabra y, naturalmente, tampoco cuando va entre dos palabras: * Había 2 ó más policías en la puerta (correcto: 2 o más); *¿Quieres té ó café? (correcto: té o café)". 

¿Por qué hay tantos monos en Gibraltar?

 Ramón J. Sender en la novela La tesis de Nancy (1962), basándose en la confusión entre cifras y letras de los textos anteriores, con gran sentido del humor, explica así la presencia de los monos en Gibraltar.

No entendía Mrs. Dawson o no quería entender (nunca se sabe con ella). Estábamos en el café. Y preguntaba de dónde habían salido los monos gibraltarenses. Curro explicó no sé si en broma o en serio:

—En el siglo pasado un comerciante de Gibraltar que tenía un hermano rico en el Brasil le escribió una carta pidiendo que le enviara por el primer barco tres o cuatro monos. Pero escribió la cantidad en números, así: 3 o 4. Y el brasileiro fletó un barco especial y le mandó 304 monos. El comerciante no sabía qué hacer. Los ingleses aman a los animales y obligaron al comerciante a alimentar a los monos o a dejarlos en libertad. El comerciante vendió algunos, pero fue soltando a la mayor parte y velay*, esa es la historia.

* Ciertamente  (De velo ahí)

José Luis Garrosa Gude: Errores afortunados y razones para la abundancia: cargamentos de bacalao y monos, de Unamuno a Calderón de la Barca 

Buscando en internet hallé esta trilogía de artículos de extraño título, escrita por un colega del IES José Hierro de Getafe que se dedica al estudio de las diferentes tradiciones orales. Recomiendo su lectura porque está llena de intriga: saltos temporales y espaciales, vasos comunicantes y relaciones entre personajes variopintos. Porque las confusiones en la lectura provocan envíos masivos caros y engorrosos, pero alguna vez también riqueza. Así el lector descubrirá el enigma que relaciona los bacalaos con los monos y al escritor Unamuno con el adinerado bilbaíno Simón Gurtubay. Y el papel que tiene un artículo escrito en La Gaceta de Marsella.

En definitiva esta es una historia de enredos que se ha contado mil y una veces que nos demuestra la relación entre la literatura y la realidad, la fantasía y la verdad, la leyenda y la anécdota. De esta manera, yo he descubierto que en Gibraltar los ingleses se hicieron cargo de las monas que le sobraban al vidriero y que el título mil monas recibe ecos de los cuentos de las mil y una noches cuando decir mil era decir muchos. Puestos a fabular y a exagerar, la expresión llegar a las mil y monas de la que hablaba en la entrada anterior tal vez tenga que ver con el retraso en la llegada del envío y los problemas que acarrea. 

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Elisa de Armas: Yo tampoco me llamo Ulises (100 microrrelatos)

Gracias a mi amigo Guillermo, he conocido a la escritora sevillana Elisa de Armas que se ha ganado la vida como profesora de Lengua y Literatura en la enseñanza secundaria. Buscando claves para enseñar a redactar a sus alumnos, se inscribió en un taller de narrativa y allí se inició su pasión por el microrrelato. 


En La cara explica su proceso creativo en el campo de la minificción. Para ella escribir es encontrar lo que no sabes que estás buscando:

Con el adiestramiento necesario, cazar microrrelatos se convierte en un hábito insoslayable. Suelen esconderse en los rostros de los transeúntes, en los de los pasajeros de los trenes, en las muchedumbres que se manifiestan, en las fotografías de prensa, en los cuadros de las exposiciones, en los libros de historia, en los de poemas. Cuando se logra capturar alguno hay que evitar disecarlo o perforar su cuerpo grácil con un alfiler que lo inmovilice; para que conserven su hálito, el escritor aficionado aprenderá de los maestros, los que fueron y son capaces de ofrecérnoslos frescos, palpitantes, capaces de destilar humor, emoción, revelaciones. La realidad, que hoy día desconfía de estructuras literarias complejas y artificiales, está presente en ellos tal como es, fragmentaria, polimórfica, dotada de perspectivas contradictorias y complementarias, enriquecida por infinitos puntos de vista; escribimos microrrelatos para no traicionarla. Y en pos de esta fidelidad decidirá el autor en cada caso si debe abrir puertas a lo íntimo o a lo desconocido; si utiliza la sorpresa para hacerse, y con él al lector, sensible al misterio o a la aventura de lo cotidiano; si prefiere golpear las conciencias o dar al receptor un toque en el hombro que lo vincule al instante gozoso de la lectura.


Los cien microrrelatos incluidos en Yo tampoco me llamo Ulises, su último libro, son un ejemplo de intertextualidad, parten de obras canónicas de la literatura como la Biblia, la mitología o el Quijote, o bien se inspiran en la historia, la pintura y el cine. Con la atención al ritmo y a la palabra precisa que estas pequeñas piezas exigen, los clásicos son así reinterpretados para acercarlos a la época actual a través de una mirada a veces cruel, a veces tierna, a veces irónica, pero siempre compasiva con la naturaleza humana.

Aquí os dejo dos muestras como aperitivo del libro. 



Para saber más

martes, 10 de enero de 2023

Doña Emilia ilustrada, los cuentos de Pardo Bazán en el centro Clara del Rey

 

El recorrido por la exposición ‘Los cuentos de doña Emilia’, publicados en la revista Blanco y Negro, nos acerca a 14 de los más de 600 cuentos que escribió doña Emilia Pardo Bazán a lo largo de su vida. En ellos encontramos un desfile de diferentes personajes de todas las condiciones; temas universales como el amor, la religión, el terror o la historia; la preocupación de la autora por los temas sociales y políticos; y la vinculación a su tierra, Galicia. Los cuentos son un fiel reflejo de la sociedad española de finales del siglo XIX y principios del XX. El principal ilustrador de los cuentos de la autora gallega es Narciso Méndez Bringa, un todoterreno de la ilustración literaria.

-‘Primaveral-Moderna’ (18/09/1897). Sátira en la que 2 personajes muy distintos coinciden en un tren. Y, como telón de fondo, la belleza y la naturaleza también lo hacen.

-‘Entre razas’ (11/06/1898). Historia de un hombre español que recibe la visita de un estadounidense. Y ese encuentro permite conocer 2 modos de vida y cultura muy distintos en la época.

-‘Zenana’ (12/10/1898). Alejandro Magno y Zenana son los protagonistas de esta historia de amor. Y en ella la belleza puede parecer lo más importante… ¿O no?

-‘La exangüe’ (15/04/1899). Un cuento que se desarrolla en Filipinas durante el alzamiento contra España. Y narra la relación entre un doctor y diferentes personajes.

-‘La enfermera’ (5/05/1903). Una historia idílica de 2 personajes, un enfermo y su mujer.. Aunque no todo es tan idílico como se presenta.

-‘El montero’ (18/07/1903). Narra la vida de un cantero, cuya historia se transforma tras una huelga y un accidente con otros trabajadores.

-‘Comedia’ (4/03/1904). Cuenta la vida de Lorenza, una niñera que cambia la vida del campo por la ciudad. Y cuyo amor por un actor le lleva a un trágico final.

-‘La mujer española’ (5/01/1907). Una historia que acerca al lector la postura de la propia autora sobre el feminismo. Así como a la situación de la mujer en España en el año de su publicación.

-‘Error de diagnóstico’ (21/12/1907). El futuro de una adolescente cambia de un día a otro sin conocer en realidad qué lo ha provocado.

-‘La clave’ (7/11/1908). Un encuentro entre Tolina y Calixto. Su futuro, su herencia, nada es lo que parece.

-‘La Pepona’ (2/02/1909). La triste historia de una niña de 2 años que es robada durante un paseo dominical. Y cuya vida transcurre a partir de entonces en el mundo de la mendicidad hasta su edad adulta cuando logra descubrir sus orígenes.

-‘Las náufragas’ (19/06/1909). Un cuento que tiene como telón de fondo un negocio ruinoso y los avances de la ciencia.

-‘La danza del peregrino’ (8/10/1916). Un relato ambientado en Santiago de Compostela. Y que se centra en la figura de un ermitaño y en su viaje a la catedral compostelana para conocer la figura del santo.




https://pongamosquehablodemadrid.com/2023/01/20/los-cuentos-de-dona-emilia-en-el-distrito-salamanca/

jueves, 24 de febrero de 2022

Desconectar para conectar (Moby: Are You Lost In The World Like Me?)

 Se me ha estropeado la tarjeta SIM y he estado unos días sin poder llamar ni recibir llamadas, aunque sí funcionaba el wifi. Me he dado cuenta de que es más fácil sobrevivir sin amor que sin móvil. Me he acordado del texto de Cortázar Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj. Sesenta años después sigue teniendo vigencia sólo hay que sustituir reloj por móvil. 

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

                               Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas (1962) 

Me gustan tan poco los relojes, ahora llamados inteligentes, como los móviles. Los dos nos atan a una cadena invisible, nos obligan a estar pendientes de un artilugio que nos controla. Además, nos vigilan y nos aíslan. La vida real, lo que verdaderamente importa, es lo que pasa mientras miras el móvil. Lo inteligente es ir a tu ritmo.

En la época de la esclavitud en los Estados Unidos, a los esclavos nuevos se les ataba una bola negra de hierro muy irregular y con deformaciones (no era una bola perfecta, para que no pudiera arrastrarse fácilmente) con una cadena y un grillete al pie, para que no escaparan. La llamaban "BlackBerry" (mora negra) porque se asemejaba a dicha fruta. En los tiempos modernos, a los nuevos empleados no se les puede amarrar una bola de hierro para que no escapen, en cambio, se les da un "BlackBerry" y quedan inalámbricamente atados con ese grillete. Después de la televisión, nunca habíamos estado pendientes de un objeto que nos controlara individualmente. Poco a poco los móviles más sofisticados se han instalado en nuestra vida cotidiana alterando las relaciones personales. Hay que desconectarlos para conectarnos al mundo que nos rodea. 

¿Estás perdido en el mundo como yo?

La película de animación Are You Lost In The World Like Me? que circula por las redes no se llama "L'altra part", ni es egipcia, ni ha ganado el premio al mejor cortometraje en el Festival de Venecia: Es un videoclip de 2016 del compositor estadounidense Moby y su autor es Steve Cutts, un ilustrador y animador británico. La película describe cómo las personas se aíslan en la tecnología y olvidan una de las mejores cosas de la vida, la convivencia humana con el amor y la hermandad.


Hay que desconectar para conectar


domingo, 19 de septiembre de 2021

Una historia sobre el tonto del pueblo

Ha muerto Mario Camus y ayer volvieron a poner en televisión Los santos inocentes, una de sus mejores películas basada en el libro de Miguel Delibes. Un ejemplo en la literatura del arquetipo del tonto del pueblo es el personaje de Azarías que finalmente mata al señorito Iván. Javier Pérez Escohotado* en su prólogo a una edición del libro lo explica así: «Sin duda el tirano está pagando por todos los abusos cometidos, pero la sutileza de Delibes está en concentrarlos en la muerte banal y gratuita del pájaro y dejar la venganza a la iniciativa del tonto Azarías. A esto es lo que yo llamo justicia poética (¡nada más lejos del realismo!), porque en Delibes no se vengan los pobres, sino los tontos y los ángeles».
Hace tiempo que encontré en internet una historia anónima que contaba mi padre sobre la división del mundo en tontos y listos y que él bordaba al recrearla con los diálogos en acento villenero ("Y ellos se creen que el tonto soy yo"). A mi se me caían las lágrimas de risa. La copio a continuación:

Se cuenta que en un localidad de interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y limosnas. Diariamente algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 400 reales y otra de menor tamaño, pero de 2000 reales. Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y este le respondió: Lo sé, no soy tan tonto, vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda".

Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:

La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.

La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos tontos de la historia?

La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.

Pero la conclusión más interesante es: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.

"El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente".

*https://elcuadernodigital.com/2021/04/29/todos-inocentes-pero-no-tontos-en-el-40-o-aniversario-de-los-santos-inocentes-de-miguel-delibes/

Para saber más:  Breve historia del tonto del pueblo  

viernes, 30 de julio de 2021

Antología de relatos 'De bares y mujeres' (ed. Pregunta)

De bares y mujeres (Editorial Pregunta) recoge relatos inéditos de 14 escritoras que reflexionan sobre la presencia social de la mujer en los bares a lo largo del tiempo: Marta Armingol, Olga Asensio, Laura Bordonaba Plou, Clara Castán Ibarz, Begoña Fidalgo, Paula Figols, Chusa Garcés, Magdalena Lasala, Elvira Lozano, Rosa Martínez, Angélica Morales, Eva Pardos Viartola, Clara S. Mendívil y Laura Serrano.

Tradicionalmente, a las mujeres encerradas en casa con la pata quebrada y con poca vida social, los espacios públicos les han sido vedados. Siempre ha habido prejuicios sobre las que se saltaban las normas no escritas, sobre todo si frecuentaban los bares y lo hacían solas. La barra era la separación entre los dos mundos, se toleraba que estuviesen detrás pero no delante, sirvientas pero no clientas. ¿Qué hacía una mujer en un bar? Nada bueno, o buscar a sus maridos para que volvieran a casa. Ausentes en los casinos. Presentes en las cafeterías, de desayunos con las otras madres, de tortitas con nata por la tarde para recogerse pronto y cuidar de sus hijos. Ahora, los bares son espacios reconquistados a los hombres, pero me temo que son como los patios del colegio, donde permanecen arrinconadas por la testosterona y el fútbol. 



Buscando información me he encontrado con otro libro de relatos Mujer en el bar (2019) del escritor asturiano Ovidio Parades que nos presenta un mundo literario poblado de mujeres, casi todas de mediana edad, casi todas enfrentadas a situaciones difíciles, a las que amenazan la muerte y la enfermedad, la soledad o el conflicto laboral, pero también la vida, los deseos de vivir pese a todo, de reír y de hacer frente a la adversidad. Mujeres en estado puro, a la barra de un bar o en la terraza de un café.

La portada del libro recoge un fragmento del sugerente cuadro “Nighthawks” (Halcones de la noche) de Edward Hopper pintado en 1942. El título de la obra es metafórico, los halcones de la noche en realidad son las personas que se encuentran despiertas durante la noche deambulando por la ciudad, por eso en español la pintura también es conocida con el nombre “Noctámbulos”.

jueves, 13 de mayo de 2021

Amar hasta fracasar (relato solo con la vocal “a”)

 Rubén Darío nos demostraba que es posible contar un relato sólo con la vocal "a".

Hablábamos varios hombres de letras de las cosas curiosas que, desde griegos y latinos, han hecho ingenios risueños, pacientes o desocupados, con el lenguaje. Versos que se pueden leer al revés tanto como al derecho, guardando siempre el mismo sentido, acrósticos arrevesados, en losange; y luego, prosas en que se suprimiera una de las vocales, en largos cuentos castellanos.

Entonces yo les hablé de una curiosidad, en verdad de las más peregrinas, que hice insertar, siendo muy joven, en una revista que dirigía, allá en la lejana Nicaragua, un mi íntimo amigo. Es un cuento corto, en el cual no se suprime una vocal, sino cuatro. Vais a leerlo. No encontraréis otra vocal más que la a. Y os mantendrá con la boca abierta. ¿Su autor?, sudamericano, seguramente, quizás antillano, posiblemente de Colombia. Ignoro e ignoré siempre su nombre. He aquí la lucubración a que me refiero:

AMAR HASTA FRACASAR

Trazada para la A

La Habana aclamaba a Ana, la dama más agarbada, más afamada. Amaba a Ana Blas, galán asaz cabal, tal amaba Chactas a Atala.

Ya pasaban largas albas para Ana, para Blas; mas nada alcanzaban. Casar trataban; mas hallaban avaras a las hadas, para dar grata andanza a tal plan.

La plaza, llamada Armas, daba casa a la dama; Blas la hablaba cada mañana; mas la mamá, llamada Marta Albar, nada alcanzaba. La tal mamá trataba jamás casar a Ana hasta hallar gran galán, casa alta, ancha arca para apañar larga plata, para agarrar adahalas1. ¡Bravas agallas! ¿Mas bastaba tal cábala?. Nada ¡ca! ¡nada basta a tajar la llamada aflamada!

Ana alzaba la cama al aclarar; Blas la hallaba ya parada a la bajada. Las gradas callaban las alharacas adaptadas a almas tan abrasadas. Allá, halagadas faz a faz, pactaban hasta la parca amar Blas a Ana, Ana a Blas. ¡Ah ráfagas claras bajadas a las almas arrastradas a amar! Gratas pasan para apalambrarlas más, para clavar la azagaya al alma. ¡Ya nada habrá capaz a arrancarla! Seguir leyendo. 

Mundial Magazine,
París, 1913

martes, 9 de febrero de 2021

Relatos de ficción de Ramón y Cajal: El fabricante de honradez

El CSIC exhibe parte del legado Cajal en una exposición en el Museo Nacional de Ciencias y Manuel Ansede en El País (Cajal, Bill Gates y el cuento de la vacuna para controlar a los ciudadanos) nos recuerda un relato de ciencia ficción del premio Nobel sobre una inyección para dominar a la población: "En algún momento de la pandemia, en plena oleada de muertes en primavera, brotó en Internet un delirante relato según el cual el multimillonario estadounidense Bill Gates maneja los hilos de una gigantesca conspiración para aprovechar la vacunación masiva contra la covid para inocular microchips con los que controlar a los ciudadanos. Quizá se podría aplaudir al menos la imaginación de los autores de la teoría, pero al científico español Santiago Ramón y Cajal ya se le ocurrió una idea parecida hace más de un siglo".

Santiago Ramón y Cajal, padre de la neurociencia, además de ser un gran histólogo, investigador y docente, mostró interés por la fotografía, la filosofía, la astronomía, el ajedrez y la hipnosis. Escribió obras científicas y biográficas muy relevantes así como los Cuentos de vacaciones (1905). Narraciones pseudocientíficas, cinco relatos con finalidad pedagógica en los que se mezclan conceptos científicos, ficción, algo de ironía y donde siempre están presentes el microscopio y la microbiología. Los relatos plantean dilemas sociales o morales de difícil solución motivados por avances de la ciencia o por una incorrecta educación científica de la población. El segundo de los cuentos es «El fabricante de honradez», narración dividida en ocho secuencias. Alejandro Mirahonda, doctor en Medicina y Filosofía, es un eminente hipnólogo que acude a Villabronca —nótese el valor simbólico de los nombres—, donde prepara una experiencia psicológica con un suero antipasional de su invención que modera las pasiones negativas de las personas; con su aplicación busca «la purificación ética de la raza humana y la conversión de los viciosos y criminales en personas probas, decentes y correctísimas» (p. 60). Se aplica la vacuna moral en Villabronca y, en efecto, el vicio huye, viviéndose en el pueblo una verdadera edad de oro. Pero con esa vida uniforme y aburrida, comienzan a surgir protestas, todos piden que se vuelva a la situación anterior y Mirahonda les aplica la contratoxina pasional, el licor del mal, que no es sino agua. Sin embargo, la contrasugestión surte su efecto y estallan las pasiones reprimidas durante todo un año. Ante la locura agresiva y amenazadora que se desata en Villabronca, el doctor huye, redactando una memoria del experimento en la que concluye: Todo hace creer que el dolor, la pobreza y la injusticia son leyes inexorables de la vida, íntimos resortes de la ascensión progresiva del espíritu a las cimas del ideal» (p. 87). Y poco después se explicita la moraleja: quizá en lo porvenir se consiga una convivencia pacífica y honrada de los ciudadanos sin presiones exteriores, pero mientras llega ese momento resulta necesaria la sugestión de la autoridad, la religión y la disciplina.

«El fabricante de honradez» también refleja otro de los temas que interesó a Cajal durante su estancia en Valencia: el estudio experimental del hipnotismo. Cajal fundó, junto a varios amigos, un Comité de  investigaciones psicológicas, y recogió  en su domicilio una  amplia casuística de hipnosis tanto en personas sanas como enfermas. Sus éxitos se extendieron por toda la ciudad y, ante la elevada demanda, se vio obligado a cerrar su consulta. Cajal llegó a practicar la hipnosis a su propia esposa, Silveria Fañanás, durante los alumbramientos de sus dos últimos hijos atenuando los dolores del parto. Su resultados, al igual que los del experimento de Mirahonda, fueron publicados en una revista científica, La Gaceta Médica Catalana. Cajal se convertía así en pionero de la hipnoterapia. Otras ideas que se desprenden del relato son su interés por la inmunología (habla de toxinas, antitoxinas, sueros y vacunas para referirse a las inyecciones inocuas que disfrazaban su procedimiento de hipnosis) y su afán en cambiar la sociedad propio del regeneracionismo de la época.

Aquí puedes leer el relato

Susana Collado-Vázquez y Jesús María Carrillo, Cuentos de vacaciones. La literatura de ficción de Santiago Ramón y Cajal.  Con una interesante introducción sobre el nacimiento de la ciencia-ficción. 


viernes, 12 de junio de 2020

Dos relatos de ciencia ficción sobre la enseñanza telemática

Hoy traigo dos relatos de ciencia ficción escritos hace ya un tiempo por especialistas del género, los dos tratan sobre cómo sería la enseñanza del futuro y están de rabiosa actualidad. Son entretenidos y hacen reflexionar sobre la enseñanza telemática a la que se han visto abocados los profesores y alumnos por el coronavirus en estos meses. La ciencia ficción reflexiona desde la interpretación del ahora alertándonos en lo que podemos convertirnos, lo que solemos considerar como progreso no siempre tiene los efectos deseados. No es que estos autores no aprecien lo positivo que han logrado los conocimientos científicos y tecnológicos, sino que nos hacen ver las dos caras de la moneda, enfrentando lo nuevo con lo viejo.
El primer relato, Enseñar locamente, fue publicado en inglés en 1966 y en castellano en 1971 por Bruguera. Su autor, el americano Lloyd Biggle, luchó en la II Guerra Mundial y enseñó historia en la Universidad de Michigan antes de dedicarse por completo a la literatura. La protagonista, Mildred Boltz es una profesora de inglés que ha ejercido su profesión veinticinco años. Es lo que la apasiona y lo que en un principio la llevó a enseñar en una colonia en Marte. Sin embargo, problemas de salud la obligan a regresar a la Tierra, donde descubre que el sistema escolar de este planeta es completamente distinto y su metodología -clases presenciales, exámenes, jerarquías- es considerada obsoleta. En la Tierra, la educación se imparte a través de las pantallas a miles de jóvenes al mismo tiempo. Sin exámenes ni la presencia de los estudiantes, la única forma de medir la calidad de un profesor es a través de una especie de rating; el Trendex. Por esa razón los profesores, en lugar de esforzarse por enseñar bien, tienen que esforzarse por entretener lo mejor posible a su audiencia y así evitar que cambien de canal. Boltz deberá competir contra estas insólitas formas de enseñanza para poder mantener su puesto. A través de su protagonista, Biggle nos recuerda que la educación no sólo es impartir “conocimientos”, sino también fomentar los espacios de interacción que, en un mundo en donde priman las pantallas, se hace sumamente necesario.
El segundo relato Cómo se divertían (The fun they had) es de Isaac Asimov (1951). María y Tomás, en 2157, acaban de encontrar un libro de verdad, de los que usaba el abuelo del abuelo, se sorprenden al enterarse que los chicos iban a la escuela, se reían y gritaban en el patio, se sentaban juntos en el aula y regresaban a casa al final del día. Nada que ver con la enseñanza moderna, automatizada, con robots, en casa.
 Los relatos enfatizan la necesidad del contacto humano para poder aprender. Podemos aprender de libros y pantallas, pero es en la retroalimentación con otros en donde se encuentra la riqueza del conocimiento.








jueves, 28 de febrero de 2019

Ángel García, ¿Sabes lo que te toca hacer ahora? Microrrelato para leer el día de las enfermedades raras (28 de febrero)


“Cada cosa que nos sucede es una prueba a superar
que nos ayuda a empezar a vivir de nuevo”.

¿SABES LO QUE TE TOCA HACER AHORA?

Su hijo no puede sudar porque no tiene glándulas sudoríparas, el problema de su piel, dientes y pelo es como consecuencia de una enfermedad poco común que no tiene cura por lo que no podrá hacer una vida normal. Eso nos afirmaron.
Al salir del Hospital, mi madre me miró y me dijo: ¿Sabes lo que te toca hacer ahora?
Tienes los dientes como Drácula que además de volar. ¡Mira que mujeres tan guapas van con él!
Tienes la piel blanca y los ojos verdes muy claros como los alemanes que son muy fuertes y tienen mucho dinero.
Como tu pelo es como la lana. ¡Menudos jerséis te voy a hacer!
Tus labios son gordos como los de los negros que bien hacen deporte.
Tus ojos, rasgados y pequeños como los japoneses que son muy listos.
¿Sabes lo que te toca hacer ahora?
Con tal motivación, después de pasar mi juventud jugando al baloncesto, trabajando y estudiando, no es difícil adivinar que hoy en día sea abogado Internacionalista, que sabe lo que le toca hacer ahora: darte las gracias, mamá.

Las enfermedades raras se llaman así porque son poco frecuentes. En Europa, para que una enfermedad se considere rara, debe afectar a menos de 1 de cada 2000 habitantes. El día de las enfermedades raras  es el 29 de febrero y los años no bisiestos, el 28.
Ángel García, su autor, es el hijo de Carmen, la mujer que nos cuidó a mi hermana y a mí cuando éramos pequeñas en La Marañosa.  Lo escribió  para darle las gracias porque le hizo fuerte para poder afrontar su enfermedad. El microrrelato lo leí en el IES Iturralde a mis alumnos de 1º de la ESO, que eran de armas tomar. Fue un instante mágico. Se produjo un  silencio sorprendente y emotivo. Todos comprendieron que a ellos les podía haber pasado. En 1ºE,  una alumna se puso a llorar.  Dos alumnos me pidieron el texto para sus padres.