domingo, 27 de octubre de 2019

Más que un café con leche

Sí algo he odiado siempre, cuando en los desayunos tienes que pedir café, son las pijaditas: yo corto de café, yo café americano, yo descafeinado de sobre, yo descafeinado de máquina, el mío con leche desnatada, el mío con leche de soja... Por eso cuando, después de mucho tiempo, me reuní con algunos compañeros del comité de Empresa, pisé territorio conocido, volví a Ítaca. Los tres pedimos un café con leche (bueno yo también una tostada porque era mi primer desayuno), sin complicaciones, sin edulcorantes. Los tres pensamos lo mismo sobre la situación política, los tres supimos dejar hablar y escuchar sin tener que demostrar nuestra poca o mucha erudición. Nadie consultó el móvil. No fuimos políticamente correctos, a ninguno nos gusta el verbo empoderar. Volvimos a reír recordando lo vivido.
Con ellos podría tomar todos los días un café con leche.



lunes, 21 de octubre de 2019

Fumar, ni saludable ni feminista (Bernays 4)


La serie Mad men me ha llevado otra vez a la figura de Edward Bernays, el sobrino de Freud que inició la publicidad del siglo XX basada en la manipulación para inculcar el deseo de comprar cosas que no necesitamos aplicando las técnicas del psicoanálisis. Él ideó una campaña barata que dio grandes beneficios a las multinacionales del tabaco cuando estas habían tocado techo en su venta a los hombres, primero de la clases alta y luego a la clase media y baja, incluso a los soldados se les proporcionaba una cajetilla de tabaco en sus raciones. Bernays partió de que el cigarrillo era un símbolo fálico que evocaba el poder dominante de los hombres sobre las mujeres, de tal manera que, si las mujeres fumaban, verían el cigarrillo como símbolo de libertad, ya que tendrían su propio pene. El 31 de marzo de 1928 se celebró en Nueva York la tradicional Eastern Parade o desfile de Pascua, donde un grupo de diez modelos de la revista Vogue encendieron sus pitillos para reivindicar su derecho a fumar. El grupo se había autodenominado "Las antorchas de la libertad". Todos los periódicos se hicieron eco y un año después ya estaba bien visto por parte de la sociedad americana que las mujeres fumasen. Las feministas deseosas de liberarse de los convencionalismos de la sociedad patriarcal se sumaron a ellas.

Antes, en el Madrid de los años 20, un grupo de mujeres de la Generación del 27, entre ellas, Margarita Manso y Maruja Mallo, pasearon por la Puerta del Sol quitándose el sombrero. Esta actitud transgresora pretendía romper la norma y, metafóricamente, en ausencia de la pieza que tapa la cabeza, liberar las ideas y transformar el panorama cultural y artístico. A este grupo de mujeres rebeldes se las llamó "Las Sinsombrero". Inmediatamente fueron apedreadas y silenciadas. Detrás de ellas no había orquestada ninguna campaña de publicidad, ni intereses económicos.

En Europa y en EE UU, en los años cuarenta, comienza la explosión del tabaquismo femenino cuando las mujeres comienzan a trabajar. El cine también contribuyó: en épocas de censura no había nada más sensual que ver a los actores del momento encenderse un cigarro*. En los años cincuenta se demuestra que el tabaco mata, pero se silencia esta información. En España, las mujeres empiezan a fumar a finales de los sesenta y principios de los setenta con la introducción del tabaco rubio que la industria dice que es menos perjudicial, incluso se aplicó mentol para hacerlo del gusto femenino. Las primeras mujeres que fuman son las universitarias y las trabajadoras, no las amas de casa.
Las multinacionales de la nicotina idearon una trampa para vender libertad, sensualidad e igualdad, cuando en realidad vendían nicotina potenciada por numerosos aditivos. Convirtieron a sus consumidores en esclavos y mataron a millones de personas tras hacer estragos en los recursos de los sistemas sanitarios. En el siglo XXI, después de duras batallas políticas y jurídicas, la población finalmente se concienció y, afortunadamente, fumar ya no está bien visto, ni para hombres ni para mujeres.


El humo cegó mis ojos

El humo también cegó mis ojos. Cuando era niña, observaba a mi abuelo fumar puros en las fiestas familiares con un deleite manifiesto. Mi padre fumaba en pipa tras realizar un ritual hipnotizante con el resultado de un olor agradable. Mi madre,  elegante, femenina y comedida, comenzó a fumar a finales de los sesenta Chesterfield: solo un cigarrillo y solo en reuniones sociales. Asimilé que el tabaco era un placer agradable y un signo de distinción que servía para socializar. Estaba deseando ser mayor para sumarme a ellos. Es más, soñaba en convertirme en una mujer libre y fumadora que condujera su propio coche, a ser posible un descapotable, como veía en las películas. Pero me hice mayor y no me gustaron ni el sabor ni el olor que desprendían los cigarros que consumían mis compañeros de facultad (Ducados y Bisonte) y que luego me llevaba a casa impregnados en mi piel y en mi ropa. Entonces se fumaba en todas partes, en los hospitales, en el cine, en los bares, en las clases, hasta que se destapó el pastel y descubrimos que éramos unos borregos que estábamos gastando una fortuna en alimentar los beneficios de las tabacaleras auspiciadas por los gobiernos y que, además, era peligroso para la salud.
El tabaco, esa cosa inequívocamente americana, era una falsa libertad, una licencia para matar, una cortina de humo para el verdadero feminismo. En los noventa, qué mala Fortuna, tres buenos amigos míos murieron prematuramente de cáncer de pulmón, dos eran fumadores empedernidos y el tercero, el padre de mis sobrinos, después de haber fumado de joven, solo era un fumador pasivo. Cuando fui al hospital a ver a Paqui, mi compañera de viajes por el mundo ya herida de muerte, me di cuenta de que el mayor tormento para ella no era la enfermedad, sino no poder fumar en el hospital; nos pedía que le llevásemos tabaco a escondidas, se había convertido en una yonqui de la nicotina. Este año nos ha abandonado otro compañero de uno de los últimos institutos en los que he estado. Todos pagaron un alto precio por ese "placer sensual, genial", que cantaba la tonadillera. Y pensar que la planta del tabaco, trasplantada desde América, en un principio se consideró medicinal...  

* La literatura también se hizo eco de la costumbre de fumar, El Halcón Maltés de Dashiell Hammett contiene una de las descripciones más precisas de cómo liar un cigarrillo y que yo, inconsciente, utilicé en algunas clases en los ochenta: 
"Spade procedió a liar esmeradamente un cigarrillo con sus gruesos dedos: después de echar la cantidad justa de hebra color canela sobre un papel curvado y extenderla de modo que hubiese el mismo volumen en cada extremo y una ligera depresión en el centro, hizo rodar hacia dentro el borde interior del papel con los pulgares y luego hacia arriba, bajo el borde exterior, sin dejar de presionar con ambos índices, deslizando los dedos hacia el exterior del cilindro de papel para sostenerlo recto al tiempo que pasaba la lengua por el borde encolado, y finalmente índice y pulgar izquierdos pellizcaron un extremo mientras, índice y pulgar derechos alisaban la costura humedecida, volvían en su recorrido hacia arriba y llevaban el extremo contrario hasta la boca".

martes, 15 de octubre de 2019

Alipio Hernández Guerra, pregonero de las fiestas de Figueras (Asturias)


2019. Fiestas del Carmen de Figueras. Lunes 5 a las 21:00h pregón a cargo de Alipio Hernández Guerra en la Casa de Cultura de Figueras, a continuación actuación del grupo coral "Puerto de Figueras"

Alipio Hernández ya es profeta en su tierra, ha sido el pregonero de las fiestas del Carmen en Figueras (Asturias) y lo ha hecho en sus dos lenguas: el castellano y el figuerolo, conocido también como el eonaviego, gallego-asturiano, gallego de Asturias, gallego eonaviego o fala del occidente de Asturias. En el entrañable e impecable pregón nos habla de sus recuerdos del pasado para acercarnos al presente, porque la infancia es el recuerdo que nos habita, el comienzo de nuestra educación sentimental, la patria de las mujeres y los hombres. A los ocho años le trasladaron a Oviedo y allí vivió por primera vez el sentimiento de "señaldá", hermosa palabra que significa algo así como nostalgia devastadora (saudade en gallego). El pregón, como no podía ser menos, termina con un imperativo: aprovechemos el momento de la fiesta (carpe diem).

Después de mucho insistir para vencer su modestia, he conseguido que me pase el texto para que todos, sus amigos y sus vecinos, podamos disfrutar de sus palabras, aunque solo sea por escrito y se pierda el encanto de la oralidad. Para mí, la ría del Eo, lugar que no he pisado pero que conozco al dedillo, es un lugar mítico, parecido a Macondo y a Castroforte del Baralla, lleno de personajes e historias increíbles. 
Por cierto, su hija se llama Carmen. 

viernes, 11 de octubre de 2019

Una serie inteligente: Mad men


En 2007, se estrenaba Mad men (Mad diminutivo de la calle Madison), serie pausada e inteligente sobre la vida de los ejecutivos de publicidad en el Nueva York de los 60, escrita por un antiguo guionista de Los Soprano. Me he enganchado a ella por sus miradas, por los gestos, por el silencio, por su tristeza, por las puertas que se abren y se cierran, por sus pinceladas de humor negro, por la ambientación y el vestuario. Hay mucho sexo, mucho alcohol y poca felicidad entre sus protagonistas. Vidas de lujo que esconden entornos sórdidos. Nos presenta la caída de los hombres y el ascenso de las mujeres entre el humo de los cigarros que fuman constantemente. Algunos de sus personajes me han recordado a hombres machistas y a mujeres florero condenados a no entenderse que conocí en mi infancia. La recomiendo, merece la pena aunque sean siete temporadas. Un viaje en el tiempo nos reconcilia con el presente. 

jueves, 10 de octubre de 2019

Temerario Nobel doble de Literatura


Me ha hecho gracia la afirmacion de Alberto Olmos en El Confidencial sobre los premios Nobel de este año: demasiado pronto para Tokarezuk, autora polaca casi desconocida en España, y demasiado polémico para Handke que arrastra el estigma de haber apoyado a Milosevic." No me cansaré de repetirles que el Nobel no significa nada, es una decisión de doce suecos sin más valor que la que podríamos tomar doce segovianos con alguna afición por la lectura. Para que Segovia desbanque a Suecia en esto de consagrar escritores sólo nos hace falta un empresario armamentístico avergonzado y un millón de euros cada año" . Está claro que los premios siempre son polémicos, y la historia de la concesión de los Nobel es un ejemplo de ello.
Previamente, había leído entre carcajadas en el blog ULAD (Un libro al día) la entrada ¡NOOOO!BEL en la que explican quién NO debería ganar el Nobel, quién ni de coña debe alzarse con el honor, con el prestigio, CON LA PASTA, porque no nos gusta nada lo que hace, porque no aguantamos lo que escribe, por pura envidia. Motivos no nos faltan": AMÉLIE NOTHOMB, PAULO COELHO, J. K. ROWLING, KARL OVE KNAUSGARD, E.L. JAMES, JOHN BANVILLE, JAVIER MARÍAS. No me resisto a copiar aquí como muestra de su estilo el titulado:
CUALQUIER MIEMBRO O MIEMBRA DE LA RAE
Es obvio que candidatos/as para no merecer jamás de los jamases este premio sobran; mis compañeros han nombrado a varios (yo añadiría al franchute ése con pinta de clochard), pero, ante la imposibilidad de decidirme por nadie, me vais a permitir que haga un disparo por elevación: no se lo daría a ningún o ninguna baranda de los que calientan el sillón en la Real Academia Española de la Lengua. Mis razones (tengo más):
1.                        Porque aún me dura la vergüenza ajena de cuando se lo dieron a Cela. Además del espectáculo de él y su mujer bailando el vals, por la caterva de lameculos que salieron hasta de debajo de las piedras.
2.           Porque todos sabemos que los literatos (incluyo en esto a periodistos) que entran en tan venerable institución lo hacen por puro postureo, para figurar y disimular su mediocridad como autores. No me refiero a filólogos y lingüistas: fijo que José Antonio Pascual, director del Nuevo Diccionario Histórico del Español, curra más en un solo día que todos los CebrianesGoytisolosGimferreresMolinasAnsones en los muchos años que lleven allí.
3.           Que todos los escritores miembros de la Academia son un poco peñazo, para que nos vamos a engañar (sí, incluso PérezZzz-Reverte, que se supone escribe novelas de aventuras y acción): Soledad PuértolazZzz, Javier MaríazZzz, Felix de AzZzúa, Luis Mateo DíezZzz... El único con un poco de chispilla era Álvaro Pombo, pero desde que ya no da mítines de UPyD ha decaído bastante (a ver si le dejan en esta ¿nueva? campaña).
4.           Que mola pensar en la envidia que corroerá a todos éstos cuando se crucen en los pasillos con Vargas Llosa (quien, y dolerá más o menos, pero hay que reconocerlo, sí había hecho méritos para que le concedieran el Nobel). Y encima tendrán que ofrecerle la mejor de sus sonrisas, pues no sólo es uno de los suyos: es el puto macho alfa de la manada.

domingo, 6 de octubre de 2019

¿Anticipo o ‘posticipo’ a los profesores interinos?



La Comunidad de Madrid ha declarado generosamente que va a dar un “anticipo” a los profesores interinos que, ya en octubre, aún no han cobrado, ni van a cobrar por ahora, su sueldo de septiembre. Dejando de lado lo peor, que ocurran actualmente estas cosas, achacadas sospechosamente a un “error informático”, me hacen recordar una anécdota que contaba con gracia un amigo mío: En los años 60 (añorados tiempos del Caudillo…) los interinos de algún instituto de Madrid cobrábamos usualmente con 5 meses de retraso. Un día el subjefe de estudios, una buena persona de verdad, nos reunió para decirnos con cierta satisfacción que el centro iba a dar un anticipo a quien lo necesitara. El profesor y poeta Emilio Miró le dijo: “Rafa, será un ‘posticipo’, pues llevamos casi medio año trabajando gratis…”

jueves, 3 de octubre de 2019

Más Bernays (3)


Isaac Bernays (1792-1849)
Al hilo de las anteriores entradas sobre Edward Bernays, sobrino de Freud, y sobre el filólogo helenista y latinista, Jacob Bernays, tío de Martha Freud, he encontrado más información sobre los Bernays, familia de judíos alemanes que mantuvo lazos afectivos con la familia Freud y fue considerada como perteneciente a la nobleza de la cultura alemana.  La familia se originó con los tres hijos de Jacob Gera Bernays: Isaac Bernays, rabino jefe de Hamburgo; Clemens Bernays, quien estuvo involucrado en el campo de la medicina en los Estados Unidos; y Adolphus Bernays, primer profesor de alemán en el King's College de Londres. Isaac Bernays (1792-1849) fue un hombre de amplia cultura y el primer rabino ortodoxo alemán en predicar en lengua vernácula; su hermano, Michael Bernays, historiador de la lengua alemana y un erudito distinguido.  
También cabe citar a Paul Isaac Bernays (1888-1977), matemático suizo nacido en Londres, bisnieto de Isaac Bernays, interesado por las lenguas clásicas, la filosofía y la música, que destacó por sus grandes contribuciones en campos como la lógica matemática, la teoría axiomática de conjuntos y la filosofía de las matemáticas. Las mujeres también ocupan un lugar propio en esta singular familia: Thekla M. Bernays (1856–1931), sufragista estadounidense, autora y profesora, hija de George J. Bernays; y Anne Bernays (1930), novelista estadounidense, hija de Edward Bernays.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Jacob Bernays y su influencia en Freud (2)


En una entrada del 23 de septiembre sobre Edward Bernays, sobrino político de Freud y gran creador de la propaganda moderna, se sugería la aplicación de las teorías psicoanalíticas de su tío a los medios de persuasión de masas. No está de más recordar que a su vez el gran psiquiatra austríaco debía al menos parte de su pensamiento a otro Bernays, Jacob, hijo de Isaac y tío paterno de su esposa, Martha Bernays. Jacob Bernays (1824-1881) fue un filólogo clásico alemán que, entre otros muchos trabajos, publicó dos obras importantes sobre la tragedia griega, las interpretaciones aristotélicas y la catarsis; se da por seguro que influyeron decisivamente en el desarrollo del psicoanálisis freudiano (recuérdense aspectos como el complejo de Edipo, las pulsiones inconscientes, Eros y Tánatos, etc.). Pero Bernays había editado de joven al gran poeta romano Lucrecio, heredero y transmisor del materialismo epicúreo, que propugnaba el principio del placer como motor de la vida humana: y es justamente ese principio una de las grandes directrices de las teorías de Freud, frente al principio de realidad. La edición lucreciana de Jacob Bernays apareció en Leipzig en 1852 siguiendo la estela de Lachmann, creador de las ediciones críticas modernas, y se publicó en la colección Teubner, que sigue siendo una de las más importantes editoriales de textos clásicos griegos y latinos. El Lucrecio de Bernays se reeditó al menos ocho veces durante el siglo XIX, y es más que probable que el joven Freud lo manejara en sus años de formación humanística, que sabemos era muy amplia y sólida.