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sábado, 8 de agosto de 2026

Aurelio Ras, Reflexiones sobre el Quijote (1945)


Reflexiones sobre el Quijote es un ensayo de crítica literaria escrito por Aurelio Ras Fernández (1882-?) y publicado originalmente en Madrid en el año 1945 por la Librería Beltrán, 180 páginas en su formato clásico de octavo mayor. Un estudio sin pensamientos novedosos y lleno de citas de filósofos, con una visión apologética del Caballero del Ideal. En el capítulo del libro titulado “La aristocracia” se muestra abiertamente clasista y racista: “nos presenta a un don Quijote perteneciente a la clase de hombres superior, en oposición a Sancho. Señala que, a veces, la raza superior se condensa en instituciones como la caballería andante”*.
El autor escribió más reflexiones donde analiza diferentes dinámicas sociales: sobre la técnica, el estilo, la burocracia, la moda, la orientación de España... En los archivos históricos de la prensa digitalizada por la BNE constan sus colaboraciones periodísticas de juventud junto a su hermana, la célebre grafóloga Matilde Ras, con quien llegó a publicar cuentos y poesías desde finales del siglo XIX. Matilde era un año mayor que Aurelio y una destacada escritora y periodista de la Edad de Plata. Vinculada al feminismo, tuvo una relación amorosa con Elena Fortún.

No parece que fuese un escritor de éxito. Lo subo a mi blog porque en el libro he encontrado esta dedicatoria: "A don Emilio Cuéllar de la Torre, con el deseo de que le sea grata la lectura de este libro". Ignoraba esta faceta de mi abuelo, yo solo le he visto leer el periódico y escribir cartas mientras se tomaba un café acompañado de un vaso con agua de seltz en el Villenense, que estaba al lado de su casa de La Corredera, en esos años Generalísimo. Lo que sí sé es que en esa casa sus tres hijos siempre estaban leyendo. El vicio de leer nos lo han transmitido a la mayoría de los nietos. Ahora fantaseo sobre cómo y dónde se produjo el encuentro del escritor con mi abuelo.


 *Manuel Herranz Martín, La recepción de El Quijote en la España franquista (1940-1970 Y PENSAMIENTO

martes, 4 de agosto de 2026

Guillermo Díaz Plaja, Curso general de Literatura universal y española (1941)

 El Curso general de Literatura universal y española  fue el manual más utilizado en la posguerra en la enseñanza media. Gracias a él, varias generaciones aprendieron a leer a los autores. El método de Guillermo Díaz-Plaja (1909-1084) consistía, básicamente, en acercar los textos al alumno para  aprender que las obras literarias son el síntoma más sensible y auténtico del pasado. Consiguió muchas vocaciones de lector.

El profesor, escritor y poeta, presenta una voluntad integradora frente a fraccionamientos ideológicos. Destaca en él su formación humanista. Tomaba ejemplo de los textos franceses, cuya claridad aplicaba a nuestros valores clásicos y modernos. En El intelectual y su libertad  (1972reflexiona sobre el triunfo del franquismo y de sus intelectuales y manifiesta su entrega a la defensa de los valores culturales: 

"La cultura fue, desde el siglo XVII, sinónimo de ánimo libre, de rechazo de la esclavitud. Los pueblos –decían los filántropos de esta época- son tanto más felices cuanto más cultivados; cuanto más lejos se encuentran de la ignorancia y del fanatismo. Hoy se exige, se nos exige, además, una militancia política; una explícita formulación de dogmas sociales y económicos. Pero al hacer esta declaración, ¿no abjuramos de una parte de nuestra libertad para someternos a la férrea batuta del dirigente político?"  



El libro tiene derechos de autor y no puede ser reproducido.



domingo, 19 de julio de 2026

José Rogerio Sánchez, Antología de textos castellanos (1924)

Otro de los libros heredados es La Antología de textos castellanos (siglos XIII al XX), obra escolar y académica, ordenada y anotada por el filólogo, catedrático y académico José Rogerio Sánchez (1876-1949). En 1927 fue nombrado Director General de Enseñanza Primaria y en el 39, director del Instituto San Isidro de Madrid donde existe un retrato suyo en la sala del Consejo EscolarContrastaban sorprendentemente sus propuestas de renovación pedagógica, muy próximas a los planteamientos de la Institución Libre de Enseñanza, con su marcado conservadurismo político.

Desgraciadamente no existe un archivo pdf público, digitalizado y gratuito de la edición. Solo he podido incluyo las páginas iniciales donde expresa con gran acierto la intención de la antología: 


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martes, 14 de julio de 2026

José Ciurana i Maijó: Nociones de Preceptiva Literaria (1932)



Al lado de la Miranda Podadera he encontrado estas Nociones de Preceptiva Literaria de un autor desconocido para mí, 
José Ciurana i Maijó, político y prolífico escritor de novelas, teatro y libros relacionados con las asignaturas que impartía en los institutos.

El libro se puede ver y descargar aquí gracias a una "Còpia permesa amb finalitat d'estudi o recerca, citant l'autor i la font: "Fons Gili Gaya / Universitat de Lleida". Per a qualsevol altre ús cal demanar autorització".

El manual presenta un conjunto de reglas, normas y principios teóricos que rigen la creación de las obras literarias. La preceptiva ha estado históricamente vinculada a la Retórica y la Poética clásica, estableciendo las pautas sobre géneros, métrica, figuras retóricas y estructura, con el fin de orientar tanto al escritor para hacer una obra correcta como al lector para facilitar su comprensión. El propósito del autor es "componer un libro, dentro de lo elemental, lo más completo posible, utilizando lo bueno de las diversas corrientes iniciadas entre los preceptistas, situándonos en un término medio entre los que abominan de las figuras retóricas, teniéndolas por perniciosas, y los que incluyen tantas en sus libros que se convierten en mentores ridículos y pedantes”.

Está dividido en 46 lecciones: 
1-4 Preliminares: Estética, bellas artes y el artista literario.
2-5 Preceptiva general: la obra literaria, figuras, tropos y estilo.
6-46 Preceptiva especial: Obras poéticas, métrica y géneros poéticos. 
Página 6: Preliminares 

Sus precisas definiciones se completan con su etimología, características y clasificación. Algunas veces incluye digresiones como las breves nociones de estética donde es capaz de diferenciar entre lo bello, lo sublime y lo ridículo (pág. 62 y 63). Además de los modelos clásicos, la mayoría de los textos seleccionados como ejemplos provienen de escritores del s. XIX: Espronceda, Zorrilla, Nicasio Gallego, Gabriel y Galán, Campoamor, Rubén Darío.

Otras veces se atreve a incluir lo que podríamos llamar moderneces. Afirma que el Quijote es una epopeya y nos lo explica utilizando las características de la oratoria. "¿Es el Quijote una epopeya?—Creemos que a las tres epopeyas citadas por todos los preceptistas debe añadirse otra, el libro inmortal de Cervantes, Don Quijote de la Mancha. Es más; opinamos que el Quijote es más importante que cada una de dichas epopeyas, y de tanta importancia, o más, que las tres reunidas, por la sencilla razón de que si el Ramayana es la epopeya de la civilización oriental, la litada de la clásica y la Divina Comedia de la cristiana, civilizaciones de un momento dado en la historia de los pueblos, el Quijote canta y simboliza a la humanidad, cima y compendio de todas las civilizaciones" (pág.179).

Considera al cinematógrafo como una representación y, por tanto, forma parte de los géneros dramáticos: "La definición que del cinematógrafo damos, no es completa, pues se refiere sólo a las películas de asuntos representables, que es, no obstante, el único aspecto que podemos considerar del cinematógrafo en la Preceptiva" (pág. 215). 

Abrumada ante tanta norma y definición, solo me queda preguntarme si este "catecismo" literario tuvo que ser memorizado por sus alumnos de bachillerato o si les sirvió en su vida  posterior. Los preceptos solo sirven si estimulan el proceso de creación libre. Enseñar literatura implica defender la libertad creadora, el rechazo a las fórmulas rígidas y la idea de que el arte evoluciona rompiendo los moldes establecidos por la tradición. Para mí, la Literatura fundamentalmente es arte y disfrute.

Recomiendo leer como antídoto el artículo de Gabriel García Márquez publicado el El País (1981) La poesía al alcance de los niños


lunes, 15 de diciembre de 2025

Las aventuras del caballero Cristalián, novela de caballería de Beatriz Bernal (s. XVI)

 

La novela de caballerías no era solo cosa de hombres: el 'Cristalián' de Beatriz Bernal resucita después de 500 años en la edición de Anaya Juvenil.

En una época en la que a las mujeres apenas se les permitía leer, Beatriz Bernal escribió la obra titulada Historia de los invictos y magnánimos caballeros don Cristalián de España, príncipe de Trapisonda, y del infante Luzescanio, su hermano, hijos del famosísimo emperador Londelec de Trapisonda” publicada en Valladolid en 1545 y defendió en su prólogo la capacidad de la mano femenina para escribir. Aunque no fue hasta la segunda edición (1587) cuando su hija reivindicó el nombre de su madre y la convirtió así en la primera novelista en lengua española. Su autora creó un universo de caballeros, encantamientos y batallas que influyó en autores de su época a los que Cervantes salvó de la hoguera en “Don Quijote”. 

A pesar de su extensión, más de 800 páginas divididas en cuatro partes y 138 capítulos, la novela llegó a las librerías de diferentes ciudades europeas y se menciona en inventarios de librerías y bibliotecas del siglo XVI y principios del XVII. También aparece referenciada en otras obras literarias posteriores, como en el soneto de Góngora Volviéndose a Francia el duque de Humena. Incluso hace poco se encontró en Italia un manuscrito de 1570 que revela cómo dos enamorados adoptaron los seudónimos "Cristalián" y "Penamundi" (los protagonistas de la obra) para sus cartas de amor secretas.

Leer aquí uno de los ejemplares conservados en la BNE. 

Edición abreviada e ilustrada

Casi quinientos años después Anaya Infantil y Juvenil ha recuperado en una edición para lectores actuales dos episodios de la novela adaptados por Diego Arboleda con riguroso respeto al original e ilustraciones exclusivas de Eugenia Ábalos. Además, incluye un epílogo histórico que contextualiza la importancia de Beatriz Bernal.



sábado, 3 de mayo de 2025

Figaro contra Braulio, las malas maneras del castellano viejo

Para terminar con la urbanidad en la Literatura, incluyo algunos fragmentos de un artículo de costumbres del s. XIX que he leído muchas veces con mis alumnos en clase cuando estudiábamos el Romanticismo.

Mariano José de Larra (1809-1837), escritor y periodista, empleó el sarcasmo y la ironía para provocar en sus lectores una reflexión sobre la necesidad de progreso y modernización en una sociedad profundamente tradicionalista. Larra critica en el artículo de costumbres El castellano viejo a los hombres maleducados, bastos, irrespetuosos, incultos, cuyo comportamiento se centra en las tradicionales costumbres castellanas. Braulio modelo de grosería y de ignorancia, con una “educación a la española”, se contrapone con el personaje de Fígaro, ejemplo de buenas maneras. El artículo empieza con el encuentro de Fígaro (Larra) con Braulio, un amigo al que no aprecia mucho, le invita a comer a su casa. Ya lo dice el refrán español: En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.

Ya habrá conocido el lector, siendo tan perspicaz como yo le imagino, que mi amigo Braulio está muy lejos de pertenecer a lo que se llama gran mundo y sociedad de buen tono, pero no es tampoco un hombre de la clase inferior, puesto que es un empleado de los de segundo orden, que reúne entre su sueldo y su hacienda cuarenta mil reales de renta; que tiene una cintita atada al ojal y una crucecita a la sombra de la solapa; que es persona, en fin, cuya clase, familia y comodidades de ninguna manera se oponen a que tuviese una educación más escogida y modales más suaves e insinuantes. Mas la vanidad le ha sorprendido por donde ha sorprendido casi siempre a toda o a la mayor parte de nuestra clase media, y a toda nuestra clase baja. Es tal su patriotismo, que dará todas las lindezas del extranjero por un dedo de su país. Esta ceguedad le hace adoptar todas las responsabilidades de tan inconsiderado cariño; de paso que defiende que no hay vinos como los españoles, en lo cual bien puede de tener razón, defiende que no hay educación como la española, en lo cual bien pudiera no tenerla; a trueque de defender que el cielo de Madrid es purísimo, defenderá que nuestras manolas son las más encantadoras de todas las mujeres: es un hombre, en fin, que vive de exclusivas, a quien le sucede poco más o menos lo que a una parienta mía, que se muere por las jorobas solo porque tuvo un querido que llevaba una excrecencia bastante visible sobre entrambos omóplatos.

No hay que hablarle, pues, de estos usos sociales, de estos respetos mutuos, de estas reticencias urbanas, de esa delicadeza de trato que establece entre los hombres una preciosa armonía, diciendo solo lo que debe agradar y callando siempre lo que puede ofender. Él se muere «por plantarle una fresca al lucero del alba», como suele decir, y cuando tiene un resentimiento, se le «espeta a uno cara a cara». Como tiene trocados todos los frenos, dice de los cumplimientos que ya sabe lo que quiere decir «cumplo» y «miento»; llama a la urbanidad hipocresía, y a la decencia monadas; a toda cosa buena le aplica un mal apodo; el lenguaje de la finura es para él poco más que griego: cree que toda la crianza está reducida a decir «Dios guarde a ustedes» al entrar en una sala, y añadir «con permiso de usted» cada vez que se mueve; a preguntar a cada uno por toda su familia, y a despedirse de todo el mundo; cosas todas que así se guardará él de olvidarlas como de tener pacto con franceses. En conclusión, hombres de estos que no saben levantarse para despedirse sino en corporación con alguno o algunos otros, que han de dejar humildemente debajo de una mesa su sombrero, que llaman su «cabeza», y que cuando se hallan en sociedad por desgracia sin un socorrido bastón, darían cualquier cosa por no tener manos ni brazos, porque en realidad no saben dónde ponerlos, ni qué cosa se puede hacer con los brazos en una sociedad.

A continuación, Larra explora la parodia, la caricatura y lo grotesco para satirizar los malos usos en el banquete. Le obligan a comer y beber a la fuerza en un lugar estrecho donde todos tropiezan. Braulio reprocha a su mujer que la comida no está a punto y ella culpa a las criadas. El trinchador deja caer el capón, el capón tira el vino, el criado corre a la cocina y se choca con la criada que trae otros platos… Además de otros muchos momentos desagradables: hábitos poco higiénicos de los comensales, un niño tirando aceitunas, un gordo que deja todos los huesos al lado del pan... La lectura nos recuerda a una película llena de gags del cine mudo o de los hermanos Marx. 

Los días en que mi amigo no tiene convidados se contenta con una mesa baja, poco más que banqueta de zapatero, porque él y su mujer, como dice, ¿para qué quieren más? Desde la tal mesita, y como se sube el agua del pozo, hace subir la comida hasta la boca, adonde llega goteando después de una larga travesía; porque pensar que estas gentes han de tener una mesa regular, y estar cómodos todos los días del año, es pensar en lo excusado. Ya se concibe, pues, que la instalación de una gran mesa de convite era un acontecimiento en aquella casa; así que se había creído capaz de contener catorce personas que éramos en una mesa donde apenas podrían comer ocho cómodamente. Hubimos de sentarnos de medio lado, como quien va a arrimar el hombro a la comida, y entablaron los codos de los convidados íntimas relaciones entre sí con la más fraternal inteligencia del mundo. Colocáronme por mucha distinción entre un niño de cinco años, encaramado en unas almohadas que era preciso enderezar a cada momento porque las ladeaba la natural turbulencia de mi joven adlátere, y entre uno de esos hombres que ocupan en el mundo el espacio y sitio de tres, cuya corpulencia por todos lados se salía de madre de la única silla en que se hallaba sentado, digámoslo así, como en la punta de una aguja. Desdobláronse silenciosamente las servilletas, nuevas a la verdad, porque tampoco eran muebles en uso para todos los días, y fueron izadas por todos aquellos buenos señores a los ojales de sus fraques como cuerpos intermedios entre las salsas y las solapas.

A todo esto, el niño que a mi izquierda tenía, hacía saltar las aceitunas a un plato de magras con tomate, y una vino a parar a uno de mis ojos, que no volvió a ver claro en todo el día; y el señor gordo de mi derecha había tenido la precaución de ir dejando en el mantel, al lado de mi pan, los huesos de las suyas, y los de las aves que había roído; el convidado de enfrente, que se preciaba de trinchador, se había encargado de hacer la autopsia de un capón, o sea gallo, que esto nunca se supo: fuese por la edad avanzada de la víctima, fuese por los ningunos conocimientos anatómicos del victimario, jamás parecieron las coyunturas. «Este capón no tiene coyunturas», exclamaba el infeliz sudando y forcejeando, más como quien cava que como quien trincha. ¡Cosa más rara! En una de las embestidas resbaló el tenedor sobre el animal como si tuviera escama, y el capón, violentamente despedido, pareció querer tomar su vuelo como en sus tiempos más felices, y se posó en el mantel tranquilamente como pudiera en un palo de un gallinero.

Fígaro termina huyendo del lugar para rodearse de hombres educados que fingen estimarse aunque no se quieran:

Vístome y vuelo a olvidar tan funesto día entre el corto número de gentes que piensan, que viven sujetas al provechoso yugo de una buena educación libre y desembarazada, y que fingen acaso estimarse y respetarse mutuamente para no incomodarse, al paso que las otras hacen ostentación de incomodarse, y se ofenden y se maltratan, queriéndose y estimándose tal vez verdaderamente.


lunes, 21 de octubre de 2024

Almanaque: El poder del dinero en la literatura popular

Hoy incluyo una nueva e interesante entrega de Antonio Lorenzo en su blog Almanaque: ¡Oh, cuánto puede el dinero! en la que reproduce algunos pliegos de cordel dedicados al tema del poder del dinero como conseguidor de prebendas. La historia nos demuestra que el que tiene dinero tiene poder sobre los demás y hará cualquier cosa por mantenerlo, mientras que el que no lo tiene lucha por conseguirlo. El poderoso don dinero mueve los hilos de la mayoría de los conflictos sociales.
Antes, Antonio Lorenzo realiza una breve introducción sobre sus referentes literarios, incluyendo la versión actualizada al español de María Brey de las estrofas incluidas por Juan Ruiz, arcipreste de Hita, en su Libro de Buen Amor. Los versos del siglo XIV reflejan fielmente el espíritu de la nobleza lleno de privilegios y de una burguesía ávida de dinero, dispuestas a comprar incluso la salvación eterna al clero.

domingo, 8 de octubre de 2023

Las olvidadas poetas del siglo XVIII

 La editorial Ya lo dijo Casimiro Parker acaba de publicar «Poéticas. Antología de mujeres del siglo XVIII», continuando con su proyecto de visibilizar la poesía escrita por mujeres. "Esta antología sigue el camino que se inició con los dos primeros volúmenes de POÉTICAS, que corresponden a los siglos XVI y XVII, porque el olvido a las escritoras se ha producido durante toda la historia, y pretendemos recuperar parte de la literatura antes de perderla sin remisión".

Sor Gregoria Francisca de Santa Teresa

Sor Ana de San Joaquín

Teresa Guerra

Doña María Josefa de Rivadeneyra

Ana Verdugo y Castilla

Chicaba

María Nicolasa de Helguero y Alvarado

María Joaquina de Viera y Clavijo

María Gertrudis Hore

Rafaela Hermida Jurquetes

Xosefa Xovellanos

Ana María Espinosa y Tello

Clara Jara de Soto

Margarita Hickey

María Rosa de Gálvez

https://librujula.publico.es/poeticas-rescata-del-olvido-a-las-mujeres-poetas-del-siglo-xviii/#md=modulo-portada-bloque:4col-t1;mm=mobile-big


martes, 25 de abril de 2023

Escribir como se habla, nueva tendencia literaria


Oralidad deliberada, anarquía ortográfica, gramática sui generis, bilingüismo sin complejos y permeabilidad respecto a las múltiples formas locales del castellano. Es el cóctel, casi siempre explosivo, que una nueva generación de autores está agitando con empeño. Tienen mucho en común: no usan comas, puntos o mayúsculas, adoptan la lengua oral como modelo insuperable y toman prestadas formas y expresiones de otras lenguas, ya sean cooficiales o extranjeras. Sus máximos representantes son debutantes en el ecuador entre la veintena y la treintena*, que han asaltado las librerías con pocos meses de distancia con una prosa frenética, caleidoscópica y (estudiadamente) espontánea, como escribe Noelia Ramírez en Escribir como se habla: así es la nueva tendencia en la literatura española.

*Andrea Abreu (Panza de burro); Greta García (Solo quería bailar); Aida González Rossi; Luis Díaz y Andrea Genovart.

Esta tendencia no es nueva, supone una vuelta de tuerca a la frase Escribo como hablo que fue utilizada por el humanista Juan de Valdés para huir de la afectación en la escritura de sus contemporáneos y quedó reflejada en el libro Diálogo de la lengua, que no fue editado hasta 1777:

"El estilo que tengo me es natural, y sin afectación ninguna escribo como hablo; solamente tengo cuidado de usar vocablos que signifiquen bien lo que quiero decir, y dígolo cuanto más llanamente me es posible, porque a mi parecer en ninguna lengua está bien la afectación".

martes, 10 de enero de 2023

Doña Emilia ilustrada, los cuentos de Pardo Bazán en el centro Clara del Rey

 

El recorrido por la exposición ‘Los cuentos de doña Emilia’, publicados en la revista Blanco y Negro, nos acerca a 14 de los más de 600 cuentos que escribió doña Emilia Pardo Bazán a lo largo de su vida. En ellos encontramos un desfile de diferentes personajes de todas las condiciones; temas universales como el amor, la religión, el terror o la historia; la preocupación de la autora por los temas sociales y políticos; y la vinculación a su tierra, Galicia. Los cuentos son un fiel reflejo de la sociedad española de finales del siglo XIX y principios del XX. El principal ilustrador de los cuentos de la autora gallega es Narciso Méndez Bringa, un todoterreno de la ilustración literaria.

-‘Primaveral-Moderna’ (18/09/1897). Sátira en la que 2 personajes muy distintos coinciden en un tren. Y, como telón de fondo, la belleza y la naturaleza también lo hacen.

-‘Entre razas’ (11/06/1898). Historia de un hombre español que recibe la visita de un estadounidense. Y ese encuentro permite conocer 2 modos de vida y cultura muy distintos en la época.

-‘Zenana’ (12/10/1898). Alejandro Magno y Zenana son los protagonistas de esta historia de amor. Y en ella la belleza puede parecer lo más importante… ¿O no?

-‘La exangüe’ (15/04/1899). Un cuento que se desarrolla en Filipinas durante el alzamiento contra España. Y narra la relación entre un doctor y diferentes personajes.

-‘La enfermera’ (5/05/1903). Una historia idílica de 2 personajes, un enfermo y su mujer.. Aunque no todo es tan idílico como se presenta.

-‘El montero’ (18/07/1903). Narra la vida de un cantero, cuya historia se transforma tras una huelga y un accidente con otros trabajadores.

-‘Comedia’ (4/03/1904). Cuenta la vida de Lorenza, una niñera que cambia la vida del campo por la ciudad. Y cuyo amor por un actor le lleva a un trágico final.

-‘La mujer española’ (5/01/1907). Una historia que acerca al lector la postura de la propia autora sobre el feminismo. Así como a la situación de la mujer en España en el año de su publicación.

-‘Error de diagnóstico’ (21/12/1907). El futuro de una adolescente cambia de un día a otro sin conocer en realidad qué lo ha provocado.

-‘La clave’ (7/11/1908). Un encuentro entre Tolina y Calixto. Su futuro, su herencia, nada es lo que parece.

-‘La Pepona’ (2/02/1909). La triste historia de una niña de 2 años que es robada durante un paseo dominical. Y cuya vida transcurre a partir de entonces en el mundo de la mendicidad hasta su edad adulta cuando logra descubrir sus orígenes.

-‘Las náufragas’ (19/06/1909). Un cuento que tiene como telón de fondo un negocio ruinoso y los avances de la ciencia.

-‘La danza del peregrino’ (8/10/1916). Un relato ambientado en Santiago de Compostela. Y que se centra en la figura de un ermitaño y en su viaje a la catedral compostelana para conocer la figura del santo.




https://pongamosquehablodemadrid.com/2023/01/20/los-cuentos-de-dona-emilia-en-el-distrito-salamanca/

lunes, 25 de abril de 2022

Duyos, la Metapedia y José Antonio Primo de Rivera poeta

En ningún momento de la entrada anterior sobre Rafael Duyos (La Chata en los toros, Romance de la infanta Isabel) me refería a él como un poeta falangista, o como "poeta del Imperio" como le llegaron a llamar, aunque se deducía por el contexto. Pero después consulté la entrada de la Metapedia* que es muy explícita sobre su figura porque utiliza términos trasnochados del lenguaje de la guerra y posguerra franquista. Para que os hagáis una idea, copio a continuación la información que ofrece sobre el autor y os animo a que pinchéis en los enlaces:

"Cuando comenzó la Cruzada de Liberación Nacional escogió apoyar al Bando Nacional en su lucha contra las fuerzas de la Anti-España. En 1937 se sumó a la Misión de la Bandera de Marruecos, una iniciativa diplomática que dirigía el falangista José Antonio Martín Cotano. Ello lo llevó a mudarse primero a Buenos Aires y luego a Montevideo, convirtiéndose en una especie de embajador cultural de la FET y de las JONS. Durante su paso por Suramérica procuró desarrollar el Teatro Azul, serie de rapsodias y dramas españolistas destinadas a contagiar de fervor patriótico y amor por las tradiciones a los espectadores (la famosa actriz Lola Membrives sería una estrecha colaboradora de ese proyecto). El poeta también editó el disco Cuatro romances de guerra, siendo destinado todo lo recaudado por la venta del mismo a las arcas del Auxilio Social.
Librada España de la peste roja en 1939, Duyos regresó a Tánger. Permaneció otros tres años allí antes de mudarse a Madrid, donde seguiría desarrollando su práctica médica pero compaginada con sus tareas de escritor"

Mural de Hipólito Hidalgo de Caviedes.
En alemán se lee La Ballena Alegre, 
La verdad es que en Madrid, Duyos escribió sus primeros poemas y entabló amistad con Eduardo Marquina, Carlos Arniches, Miguel Hernández, Rafael Alberti, José Bergamín y Federico García Lorca, a quien conoció en la Residencia de Estudiantes. En la II República convivieron poetas de todas las ideologías, pero el estallido de la Guerra Civil les obligó a tomar partido y la poesía ocupó un lugar preeminente como método propagandístico utilizado tanto por republicanos como por nacionales.
 El problema se acentuó en la posguerra, cuando el bando vencedor aniquiló a los vencidos. Lo que llevaría años después a que muchos falangistas, para descargar su conciencia, renegaran de las posiciones extremas que adoptaron en esos tiempos convulsos. Todo aquel ambiente previo está muy bien definido en Las armas y las letras, el imprescindible libro de Andrés Trapiello. Yo Prefiero quedarme con el Duyos que fue amigo de rojos y azules, en una u otra época. Capaz de escribir Romances de la Falange (1939), pero también Llanto por lo irremediable, en homenaje a Federico García Lorca, una elegía que todo el mundo cita, pero que nadie transcribe (?)El catedrático José-Carlos Mainer en su clásico ensayo ‘Falange y literatura’ nos deja una mirada menos benévola hacia los escritores que abrazaron el fascismo: "los poetas falangistas ganaron la guerra pero perdieron la Historia de la Literatura". 

He encontrado pocos poemas de Duyos en internet: Poetas del siglo XXI (blogspot de Fernando Sabido) y en Rafael Duyós: PoetaJulio Rodriguez-Puértolas en Fascismo y Poesía en España, cita un poema de Duyos y nos da ejemplos de cómo el fascismo instrumentalizó a Dios y a la religión para justificar sus propósitos y acciones: "Eugenio Montes proclamaría poéticamente que España «es la novia de Cristo»; Monseñor Herrera Oria, obispo de Málaga después de la guerra civil, pronunció delante del Caudillo y en cierta solemne ocasión estas palabras: «Fui! homo missus a Deo cui nomen erat Franciscus» (cf. Rafael Abella, Por el Imperio hacia Dios /Barcelona, 1978J pág. 157). Pero sería inútil multiplicar las citas líricas del nacional-catolicismo fascista. Quizá estas identificaciones aparezcan del modo más notorio en un Romance Azul de Rafael Duyos. Un falangista muere en acción: es recibido en el Cielo por un «Jefe de Presentes»; se establece un diálogo en el curso del cual el héroe recién llegado a la Gloria dice llevar un mensaje para sus camaradas. y el «Jefe de Presentes» le contesta: «¡Dáselo a la Virgen, / que Ella es la que entiende de eso!». El romance termina apoteósicamente: "Santo, Santo, Santo, Santo/Señor de los Ejércitos./ Cien mil camisas azules/ están entonando el Credo./ Cien mil camisas azules/ locos de Paz y de Imperio".

Y buscando el poema de Duyos me he topado con los 11 poemas, desconocidos para mí, que escribió José Antonio Primo de Rivera*, fundador de la Falange. Al poeta frustrado le gustaba rodearse de escritores, regentó una tertulia en el café Lion de la calle de Alcalá junto a Cibeles, La Ballena Alegre*, donde acudían juntos, pero no revueltos, los intelectuales del momento. Para José Antonio la poesía es lo más hermoso del mundo y la forma más alta y más noble de estética y de espiritualidad: "Conmueve, nos enseña, nos hace pensar y sentir, nos dignifica y nos hace mejores". Recordemos que José Antonio con otros miembros de la Falange participó en la letra del himno de la Falange.

*La Metapedia es una enciclopedia electrónica basada en el formato wiki que desde 2006 contiene puntos de vista de extrema derecha, generalmente fascistas, homofóbicos, islamófobos y antisemitas. Un sector conservador y autoritario quiere controlar también el saber en Internet ante la libertad que la Wikipedia ofrece.

* Hoy el lugar, situado en la calle Alcalá 57y 59, está ocupado por un bar y restaurante de ambiente irlandés, que desearía recuperar las tertulias de tiempos pasados. El café Lion y su Ballena Alegre.


Entrada del café en la actualidad

Para saber más:

- José Mª García de Tuñón Aza, José Antonio y los poetas.

- Juan Bonilla, Falange y literatura 

https://www.publico.es/culturas/tertulias-republica-espana-arreglaba-cafe.html#md=modulo-portada-fila-de-modulos:2x3;mm=mobile-big

miércoles, 16 de marzo de 2022

Javier Rodríguez Marcos: Elogio de los libros que odias a los 15 años

Rosalía con Raül Refree presentanhdo 'Los ángeles' (2017)
 Breves reflexiones sobre el eterno dilema de la enseñanza de la Literatura en la ESO: leer o no leer a los clásicos para conseguir lectores en el futuro. Controvertido tema para tratar en las reuniones de Departamento. Ahí lo dejo:


1 El futuro siempre tiene razón. Y dice: alguien de 75 años puede hacer una transferencia en un cajero automático, pero alguien de 15 no puede leer un texto escrito en su propio idioma.

2 Prueba de examen: A. “Te quiero ride como a mi bike / hazme un tape modo spike / yo la batí hasta que se montó / segundo es chingarte / lo primero Dios”. B. “El amor faz sotil al omne que es rudo; / faze le hablar fermoso al que antes es mudo”. ¿Cuál de ellos parece más medieval?

3 El texto A, los menores ya lo han adivinado, es de Rosalía. El B, tal vez lo recuerden los mayores, del Arcipreste de Hita. El primer disco de la cantante ―Los ángeles― incluye una versión de Aunque es de noche, de san Juan de la Cruz. El Arcipreste, por su parte, ha sido invocado como antecedente por una de las escritoras más contestatarias de la actualidad, Cristina Morales, autora además de una novela feminista titulada Introducción a Teresa de Jesús, redactada en un castellano que remeda el del siglo XVI. Cuesta creer que se hayan roto los puentes con el pasado. Por mucho que incomoden las películas en versión original. O en blanco y negro.

Hércules y Spiderman son lo mismo: superhéroes.

5 Un reciente estudio sobre la enseñanza de la literatura señala la torpeza de seguir utilizando como criterio la cronología y la nacionalidad. Muy cierto. Sobre todo si se le suma el regionalismo autonómico ―un poeta cacereño en lugar de Cernuda― y se insiste en obligar a los alumnos a memorizar nombres y títulos que olvidan cuando aprueban la EBAU.

6 A eso, nos dicen, hay que añadirle tres problemas: el aislamiento asociado al acto de leer, la longitud de los textos y su antigüedad. No es un tema menor: ahora parecen defectos lo que antes se consideraban virtudes.

7 “Fue escrito por un Balzac medieval. La guerra es para él, ante todo, una empresa financiera. Dado que la guerra es costosa, ésta debe ser rentable. La cabeza del caballero, hasta que alguien se la corta, estaba siempre llena de cálculos”. Así analiza Wislawa Szymborska el Poema del Cid en sus Lecturas no obligatorias. Tal vez Balzac necesite una nota al pie, pero la interpretación “polaca” de la Reconquista no tiene desperdicio.

8 Lo obligatorio es anatema. Sin embargo, a cierta edad lo son las matemáticas y las espinacas. Todo depende de cómo se cocinen.

9 El dilema es este: formar estudiantes para los clásicos o reformar clásicos para los estudiantes. Es cuestión de grados: también Mozart tuvo su Luis Cobos.

10 El pasado siempre es sospechoso. Por eso nos empeñamos en decir que los fenicios eran como nosotros y que Velázquez retrata a la perfección la sociedad actual. Tal vez resultaría más interesante subrayar lo mucho que les debemos y lo poco que nos parecemos a ellos. Como los seres humanos de 15 años respecto a los de 75. 

El examen viral de sintaxis: nadie conoce a los Beatles Un profesor extremeño de primero de Bachillerato se hace viral con una prueba de Lengua y Literatura.

https://elpais.com/educacion/2022-03-13/no-me-gustan-los-libros-y-si-los-institutos-contribuyen-a-que-los-alumnos-dejen-de-leer-por-la-forma-en-que-se-ensena-literatura.html?sma=newsletter_radar_20220319

jueves, 14 de octubre de 2021

Alberto Torres Blandina, Las clases de literatura no sirven para nada


Gracias Angeloxo, querido alumno, por pasarme el enlace.

14/10/2021 - Las clases de literatura no sirven para nada, solo para acumular nombres y fechas que olvidaremos en una semana, me dicen a menudo mis alumnos del instituto. Yo les respondo que eso no es cierto y acto seguido me preguntan: ¿Pues para qué sirve estudiar literatura? Y la pregunta proviene solo en parte de ellos. En realidad es una pregunta que está en el aire. Mis alumnos la respiran y luego la expulsan. La respiran de sus padres que distinguen entre asignaturas “marías” (que según ellos son prescindibles, y que suelen coincidir con las artísticas y humanísticas: dibujo, filosofía, teatro...) y asignaturas importantísimas que les ayudarán a conseguir un buen trabajo. La respiran de una sociedad en la que lo útil es lo importante. Y curiosamente llamamos “útil” a todo aquello que nos haga ganar dinero. Si nos ayuda a estar mejor con nosotros mismos, a ser más críticos con la información que recibimos o a pensar con más profundidad no se considera útil. Y es que no nos equivoquemos, ser crítico o pensar demasiado no son características que un jefe quiera en sus empleados: le sirven mejor calladitos y obedientes. Útiles al jefe. A la empresa. A los políticos. A los que mandan. ¿Para qué tenemos que estudiar literatura?, me preguntan mientras clavan sus pupilas en mi pupila marrón. Y yo les confieso que me da igual si en unos años recuerdan las obras de Espronceda o el nombre del caballo de Don Quijote. Que mi propósito es conseguir que aprendan, a través de los textos, a mirar el mundo con madurez. Y esto significa darse cuenta de que si observamos a nuestro alrededor seremos capaces de ver quiénes somos como personas y como sociedad. La ropa que usamos, las canciones que escuchamos o las series que consumimos son signos claros para quien dedique un poco de tiempo (si nos dejan) a observar. Por ejemplo, el Cid no es solo un héroe épico medieval. El Cid representa, como todos los ídolos de una época, las aspiraciones de su sociedad. El Cid es católico, valiente y leal al rey porque eso es el ejemplo de la perfección en el mundo medieval. De ahí llega la inevitable pregunta: ¿Qué héroes tenemos hoy en día? ¿A qué aspiramos como sociedad? Gil y Gil, Belén Esteban o los concursantes de Gran Hermano fueron los héroes de la década del pelotazo español. Nuestra aspiración era enriquecernos sin esfuerzo alguno. Y sin ética ninguna. Comprar pisos y revenderlos, dejarse los estudios para ganar 3000 euros en la obra, meternos en política y poner sobrecoste a las rotondas… Analicemos las “celebrities” actuales (youtubers, futbolistas, kardashians...) y veremos con claridad qué tipo de sociedad tenemos y qué papel queremos representar en ella... Otro ejemplo: los poemas del Romanticismo son incomprensibles sin la Revolución Francesa y su idea de libertad. Pero también se explican por la ley del péndulo, siempre presente en la historia. Esta ley dice que cada generación se aleja de la anterior. O sea, lo que ya sabemos: que los hijos reniegan del mundo de sus padres. A la razón del siglo XVIII (el siglo de las luces) se opone la irracionalidad y el sentimentalismo (a veces barato) de sus hijos, los románticos del XIX. Del mismo modo, el péndulo volverá al otro lado una generación más tarde, cuando los románticos sean los antiguos y la generación siguiente ponga de nuevo el foco en la razón. Los escritores realistas crecerán hartos de la sensiblería romántica, rancia y viejuna desde su punto de vista. E influenciados por el método científico se propondrán llevar la objetividad (que tantos frutos está dando en la ciencia desde la Revolución Industrial) a la literatura. ¿Y adivinan qué? Pues eso, que la siguiente generación, los modernistas, volverán al sentimentalismo para oponerse a sus padres realistas... La ley del péndulo es infalible. Cada generación quiere matar simbólicamente a sus padres. El punk de los 70 con sus crestas verdes o las camisetas heavys de calaveras y diablos de los 80 (no olvidemos que no hay nada nuevo: escritores simbolistas como Rimbaud se pintaron el pelo verde y Lord Byron era satanista como forma de ser antisistema) son solamente una forma de escandalizar a los adultos cargándose la ética y la estética que ellos crearon (oponiéndose en aquel entonces a la de sus padres). Y esto explica tanto lo macabro y morboso del movimiento Romántico como el cine de destape como los tatuajes en la cara de los cantantes de trap. El “Lazarillo de Tormes” no es solo la novelita de un pícaro que se busca la vida. Al igual que el cine kinki de los 80 o series actuales como La casa de Papel o Vis a Vis, nos habla del descrédito social ante el poder, sea este la Iglesia o el Estado. En épocas de bonanza económica observamos productos culturales que no ponen en entredicho el sistema: la música pop hablando de naderías o series de médicos y policías (funcionarios). Pero en épocas de crisis los protagonistas (héroes a los que aspiramos) están fuera del sistema: yonkis, ladrones o presas. O superhéroes. La moda de los superhéroes es el ejemplo más claro de la poca confianza en el sistema que tenemos hoy día. Un sistema que necesita que venga alguien de fuera a salvarlo pues por sí mismo no funciona. Y hacen falta superpoderes para arreglarlo... Los poemas a la virgen del monje Gonzalo de Berceo son pura propaganda cristiana. Marketing del poder como las películas y libros del sueño americano son propaganda capitalista: ¡Si te esfuerzas, lo conseguirás! ¡Si quieres, puedes! Falsa meritocracia que culpabiliza al individuo de su fracaso en la vida sin problematizar un sistema en el que si no te puedes pagar un máster, a ser posible en Estados Unidos, nunca accederás a ciertos trabajos. En el que el empresario suele tener un colchón familiar porque, seamos honestos, pocos se arriesgan a perder lo que no tienen. La pobreza no es pereza como piensan los ricos más miopes. La pobreza es miedo. Y así podríamos poner mil ejemplos más de cómo la literatura, como todos los productos culturales, habla de su época. De cómo los textos literarios nos pueden enseñar a mirar el mundo. Y entonces entenderemos por qué los protagonistas de la mayoría de series y películas actuales son mujeres desde el éxito de la revolución feminista, generando roles y modelos de “ser mujer” hasta ahora pobres o inéditos en la representación cultural. Por qué las distopías surgen en épocas de crisis señalando el colapso del sistema si nada cambia. Por qué la música trap habla de drogas y sexo, al igual que lo hizo el punk, porque ambas eran/son una generación sin futuro, que probablemente vivirá peor que sus padres (sin trabajo, sin sueldos decentes, abocada al alquiler) y ante la falta de expectativas se lanza a vivir el presente hasta el tuétano. O se lanza a la nostalgia del pasado ante la crisis de futuro, y entonces surgen Calderón de la Barca o VOX aferrándose a los valores del sueño imperial español. La seguridad de la tradición y la religión frente a un mundo caótico sin asideros. Entenderemos que la obsesión por el oro, las marcas de ropa y todas esas canciones que hablan de enriquecerse son el ejemplo más claro de la pobreza que nos rodea. Porque el rico no necesita fardar. El rico sabe que es rico. Y sus marcas, carísimas, son a menudo desconocidas por la mayoría. Es el pobre el que necesita llevar oro, excesivo oro hasta lo cutre. Grandes logotipos de marcas de pobre que muestra, a quien sabe mirar, su pobreza. ¿Para qué sirven tus clases de literatura?, me preguntan. Y yo les repito que la literatura es una forma de mirar el mundo. Que la literatura nos atraviesa como individuos y como sociedad. Somos la simpleza ideológica, casi eslogan coucher, de la poesía adolescente que adorna las redes. Somos la falta de futuro del trap y la nostalgia de un pasado (idealizado como forma de enfrentarse a la inseguridad de los tiempos) de la novela “Feria” de Ana Iris Simón o del marxismo ya pasadete de algunos sectores de Podemos. Los medios de comunicación, como el narrador de “Don Quijote de la Mancha”, han dejado de ser fiables porque ha caído La Verdad (medieval o postinternet). Las películas de zombies nos muestran como una masa imbecilizada por el consumismo y el populismo. Black Mirror, como la novela “Frankenstein” en el XIX, nos alerta de los peligros de la revolución tecnológica de su época. Etc, etc., etc. Así que la pregunta correcta sería: ¿Para qué NO sirven las clases de la literatura?

Alberto Torres Blandina (Valencia, 1976) es escritor y profesor de literatura y creación literaria.
 

martes, 22 de diciembre de 2020

2020, 150 años sin los hermanos Bécquer


 Este año 2020, hace 150 años, con sólo tres meses de diferencia (Valeriano el 23 de septiembre y Gustavo Adolfo el 22 de diciembre), morían los hermanos Bécquer con 36 y 34 años, respectivamente. Estos dos artistas románticos españoles, además de su obra por separado, conjuntamente escribieron e ilustraron gran cantidad de artículos en revistas y otras publicaciones de la época. 

https://gatropolis.com/literatura/entrevistas-lit/pilar-alcala-becquer-gustavo-valeriano/

http://www.vicentealvarez.com/becquer/articulos/ARTICULO2.pdf

atintadelpoema.com/proverso/2020/02/17/los-hermanos-becquer-150-anos-de-su-muerte/

http://www.vicentealvarez.com/becquer/articulos/ARTICULO2.pdf