domingo, 10 de mayo de 2026
El alto Vinalopó toda una historia
domingo, 3 de mayo de 2026
Los bookstagrammers están sustituyendo a los críticos literarios. Fernando Bonete.
| Fernando Bonete en la biblioteca del Ateneo de Madrid |
“No es que los jóvenes lean poco. La sociedad española lee poco”
Para saber más: Entrevista en El País
¿Los bookstagrammers están sustituyendo a los críticos literarios convencionales?
Respuesta. Yo creo que son complementarios. Pueden convivir. Hay puntos de cruce o unión, pero tienen propósitos diferentes. El crítico literario tiene el propósito o puede llegar a tener el propósito de iluminar la obra o al lector sobre una obra, desentrañar su sentido, su fondo, intentar hacer comprender la obra en un sentido muy profundo. El divulgador de cultura en redes sociales no tiene esa misión, sino la de hablar de su experiencia leyendo ese libro e ir directamente al grano de si la obra le ha gustado y por qué.
domingo, 26 de abril de 2026
Manuel de Falla, 150 años después
Aquí podéis consultar el programa de mano
Esta vez conseguí entradas para el concierto homenaje al gaditano Manuel de Falla ciento cincuenta años después de su nacimiento. Llegué a duras penas al Auditorio porque Madrid estaba paralizada por una maratón. Sentada cerca a de los violines, gocé de los lugares, sensaciones y sentimientos a los que me lleva la música de este genio de la música española y universal que supo unir la tradición y la modernidad, lo culto y lo popular. Me sorprendieron sobre todo las obras de su etapa parisina que no conocía: «À Claude Debussy (Elegía de la guitarra)», «À Paul Dukas (Spes Vitae)» y «Pedrelliana», dedicada a Felipe Pedrell, su gran mentor y verdadero padre estético.
Y me volví a turbar con la canción del Fuego fatuo con texto de María Lejárraga, aunque históricamente firmada con el nombre de su esposo, Gregorio Martínez Sierra. Una historia de celos y amor, y la superación de estos dos fuertes sentimientos por parte de la protagonista, que ve cómo se le aparece su difunto amor continuamente como un espectro (fuego fatuo) celoso por su relación con su nuevo amante.
Canción del Fuego fatuo
Lo mismo que er fuego fatuo,
lo mismito es er queré.
Le huyes y te persigue,
le yamas y echa a corré.
¡Lo mismo que er fuego fatuo,
lo mismito es er queré!
Nace en las noches de agosto,
cuando aprieta la calor.
Va corriendo por los campos
en busca de un corasón...
¡Lo mismo que er fuego fatuo,
lo mismito es er queré!
¡Malhaya los ojos negros
que le alcanzaron a ver!
¡Malhaya er corasón triste
que en su yama quiso arder!
¡Lo mismo que er fuego fatuo
se desvanece er queré!
jueves, 23 de abril de 2026
martes, 14 de abril de 2026
Sin cuentos ni gritos: Franquismo para jóvenes
domingo, 12 de abril de 2026
PP y VOX según la teoría de Bourdieu: La dominación que se siente como libertad
lunes, 6 de abril de 2026
Las novias de negro y de blanco en la posguerra
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| Bodas de negro |
La boda de mis padres
La boda de mis padres fue atípica para el contexto y muy parecida a las bodas de los años posteriores. Mi madre fue la primera mujer que después de la guerra se casó de blanco en la iglesia de Santiago en Villena, el 2 de agosto de 1947 a las 12 de la mañana. La fecha coincidía con el santo de su suegra Ángeles que llegó a comprar una alfombra para que la llevase al altar. Su boda fue todo un acontecimiento en el pueblo, la gente se arremolinó en los alrededores para verla como si fuera una estrella de Hollywood. Hubo muchos invitados, convite y multitud de regalos. En esos años de penuria, sorprendentemente, la fábrica de clavos familiar estaba en su mejor momento. Contrataron un fotógrafo pero las fotos salieron a lunares debido al calor insoportable. Pasaron la noche en el hotel Palace de Alicante y el viaje de novios en Palma de Mallorca. Ella iba de blanco con tul y larga cola, él con uniforme militar. Mi madre no lo pasó bien con todos los ojos centrados en ella, no hablaba nunca de su boda como tampoco mi padre lo hacia de la guerra civil. Dicen que mi abuela materna, viuda con otros tres hijos, suspiró aliviada: su hija mayor había hecho una buena boda. El tiempo demostró después que había hecho un buen matrimonio. Mi madre no fue reina por un día, lo fue hasta que murió mi padre, cuarenta y siete años después. La foto de la espectacular dama de blanco, siempre en la alcoba matrimonial, nos acompañó en todos los traslados.La prima de mi madre Juanita Prats y su marido Andrés Hernández Hurtado me han mandado una foto del enlace que está en su álbum familiar. A pesar de que la imagen está arreglada, se puede observar el granulado que impide la nitidez. Mi abuela Ángeles Caturla tenía problemas de visión y no quiso ser la madrina. En su lugar, mi abuelo Emilio Cuéllar ejerció como padrino. La madrina con mantilla y peineta fue Vicenta Esquembre Hurtado, casada con Vicente Prats, en lugar de mi abuela Carmen Prats que estaba de luto por la muerte de su marido. En primer plano, como pajes figuran Roberto y Mª Ángeles Marco Cuéllar, hijos de Leonor la hermana de mi padre. La foto recuerda sin buscarlo la cualidad impresionista derivada del puntillismo del pintor Seurat.
La niña de luto
El luto en España era la manifestación pública del duelo por el que atravesaba una familia, obligaba a vestir de negro el día del matrimonio y evitaba toda actividad de la vida social. La observancia del luto se regía por un riguroso calendario que señalaba los períodos de luto a guardar según el grado de parentesco con el difunto. Paradójicamente, el color negro servía de unión entre funerales y matrimonio, un ejemplo más de cómo afecta la muerte a los vivos. Un perpetuo vivir en Semana Santa. Mientras los varones seguían acudiendo al trabajo, las mujeres eran las más afectadas, obligadas a recluirse en casa al menos durante los primeros seis meses desde el fallecimiento. En 1964, el cineasta Manuel Summers dirigió la película La niña de luto, una comedia costumbrista con buenas dosis de humor negro, que narra las vicisitudes de una pareja de novios que reflejaba y condenaba una realidad todavía vigente en algunos lugares de España. La niña vestida de luto no podía casarse y no valía ni la radio encendida, ni el canario cantando, ni las macetas en el balcón, ni la corbata de color, ni la cervecita en el bar, ni las persianas subidas. Los protagonistas eran Rocío y Rafael, encarnados, respectivamente, por los actores María José Alfonso y Alfredo Landa. Rocío, hija de una humilde familia andaluza, está muy contenta porque llega el final del luto que ha de guardar por la muerte de su abuela. Por fin podrá casarse con Rafael, su novio. Pero al día siguiente, su abuelo come demasiado en un bautizo, y muere de una indigestión. De nuevo, Rocío tiene que guardar luto y aplazar la boda.





