Los profesores Ramón Almela Pérez y Daniel Pérez Utzinger han publicado un libro con 60 artículos de EL PAÍS y su paralela traducción en la lengua de los romanos. Se titula Textos periodísticos en español y traducidos al latín; con su equivalente en el subtítulo: Textus ex actis diurnis deprompti et in sermonenda latinun conversi. (Universidad de Murcia, 2025).
Lo más interesante de la obra, muy útil para estudiantes de Clásicas, consiste en observar cómo se han llevado al idioma de Cicerón las palabras que no existían en su época; y comprobar que incluso una lengua muerta puede reanimarse con sus propios recursos. Esto permite imaginar de qué manera se habrían expresado en la Antigüedad esos conceptos conforme a las reglas internas del latín y cómo se habrían adaptado viejos significantes a nuevos significados (igual que ocurrió en los demás idiomas).
En los transportes, la infraestructura se llama substructio; y la bicicleta, birota (bi-rota, dos ruedas), escrita con erre simple porque así figuraba en un diccionario de principios del siglo XIX). Por tanto, la moto se denomina ahora autobirota, de modo que un motociclista es un autobirutarius. El patinete, cuyas ruedas se impulsan con el pie, se dice a su vez pedirrota (aquí con erre doble porque se le supone una formación más reciente). Y además se puede parar un taxi desde la acera gritando ¡raeda meritoria! (“¡carro rentable!”).
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