lunes, 23 de enero de 2023

VNA SALVS, Virgilio

 

VNA  SALVS   

 Es de un verso de Virgilio (Eneida II 354). El hexámetro completo dice:

                        Una salus victis nullam sperare salutem.   (‘la única salvación para los vencidos es no esperar ninguna salvación’) 

     Lo dice Eneas en el momento crucial de la Iliupersis o destrucción de Troya. El héroe ha reunido un puñado de jóvenes para intentar una defensa desesperada frente a los griegos y les lanza una arenga que acaba con las palabras citadas. La frase anterior dice: Moriamur et in media arma ruamus (‘muramos y lancémonos en medio de las armas’, con su razonable hýsteron-próteron incluido); es, por tanto, un exhorto a ‘morir matando’ o ‘vender caras sus vidas’, como dicen los tópicos bélicos, que cumplirán efectivamente muriendo todos ellos, menos Eneas, claro, que es el chico de la peli.

     Durante mucho tiempo tomé el verso Vna salus… como un lema, olvidando la parte anterior por su militarismo suicida. Lo sentía como una última rebelión negativa frente a la derrota vital que nos suele acontecer al llegar a la mediana edad. La tranquilidad de la desesperación permite sentarse al borde del sendero y ver pasar cadáveres de amigos y enemigos, sin saber tampoco si eres uno de ellos, pero ya no importa.

      Al cabo, sin embargo, como también suele ocurrir, se empieza a ver todo con la distancia que va procurando la edad, y por tanto con mayor ironía, incluido uno mismo.

      Un anónimo tardío (y por ello, como es habitual, muy inferior al verso virgiliano que remeda) evoca un sentimiento semejante al que ahora refiero:

                       Una salus victis risum reputare salutem.

   (‘la única salvación para los vencidos es considerar la risa como una salvación’)

     Pero ya no es tiempo de lemas vitales ni divisas blasónicas, y en este resbaloso mundo nuestro las ideas y las palabras son también escurridizas y multiversas. En otra ocasión podremos ver alguna más.


domingo, 22 de enero de 2023

gordofobia/ginecomastia

 

En la vida social tenemos que aguantar a muchos indeseables, metepatas e irresponsables. Pero entre todos ellos destacan los que carecen de empatía, que por hacer una gracia, casi siempre clasista, homófoba o machista, llegan incluso a atacar a su propia familia. Se sienten los más listos y más guapos porque nadie osa hacerles frente. Los demás, bien por aburrimiento o por no aguar más la fiesta, nos callamos. Pero lo peor es que si hablásemos daría igual, porque ellos ni atenderían ni entenderían, solo levantarían el tono de voz, porque creen tener razón. Pasan por la vida sin reflexionar, sin leer, ciegos y sordos.

Este verano fui calificada de "gordita" sin venir a cuento por la dueña de la casa a la que había sido invitada a su piscina. Me callé, pero me sentó como un tiro, sobre todo por el condescendiente diminutivo que no tenía nada de cariñoso. Además yo no tenía ninguna confianza con ella ni con su familia. Horas después, su marido se metió con su nieto preadolescente con una broma terrible delante de un grupo de personas: "Nene, como sigas así, te voy a tener que comprar un sujetador". El niño se quedó aturdido ante tamaña bofetada, luchó por no llorar y se marchó cabizbajo. Inmediatamente fui a su encuentro y lo abracé diciéndole que era el niño más guapo y listo del mundo, que ya crecería y la pesadilla desaparecería, que el crecimiento hace que unas partes se desarrollen más que otras sin concierto ninguno. Me miró y me reconfortó diciendo: pues a mí no me parece que estés gorda. Acabamos riéndonos.

Al rechazo a los cuerpos grandes y gordos se le llama gordofobia. Sin ir más lejos a mí me pasa con mi propio cuerpo, me odio por haberme convertido en una persona gorda y por eso me solidarizo con todas las "gorditas". Pero me rebelo cuando el blanco de las bromas es un menor que está en proceso de crecimiento, no entiende lo que le está pasando y carece de armas para defenderse. No hay derecho a meterse con el físico de nadie, ni a humillarle delante de los demás por ser diferente. Las madres y los padres tienen una misión titánica para que niños y niñas no padezcan los complejos instigados por la sociedad. La gente que no sigue los cánones tradicionales tiene dieciocho veces más riesgo de padecer trastornos de la conducta alimentaria. Hay que insistir y transmitir que el valor de las personas no reside en el aspecto físico. Puede que en el cole o en la calle las conductas gordofóbicas golpeen a los niños o adolescentes, pero la familia tiene que ser un lugar seguro. Hay que reforzar que lo importante es lo que son, no como los ven los demás. El aumento del volumen de las mamas en un niño debido al desarrollo se denomina ginecomastia. En la mayoría de ocasiones no se trata de la manifestación de una enfermedad, sino de situaciones normales y transitorias, como en el caso de los bebés y preadolescentes. 

La anécdota me la ha recordado la lectura del artículo Gordofobia en la consulta médica, de la que ha había hablado en mi entrada ¡Como odio a mi endocrino!. 

viernes, 13 de enero de 2023

La sanidad en lucha

 



miércoles, 11 de enero de 2023

Reflexiones sobre el juramento de Rishi Sunak sobre el Bhagavad-Gita


Este comentario se me traspapeló, tenía que haberlo puesto en la fecha correspondiente, el 24 de octubre del año pasado.


Según informan los medios, el premier británico Rishi Sunak no ha jurado su cargo sobre la Biblia, como es tradición, sino sobre el Bhagavad-Gita, uno de los libros sagrados del hinduismo, religión profesada por este político.

    El Bhagavad-Gita (Canto del Bienaventurado), que consta de 700 versos en sánscrito, está incluído en el inmenso poema épico Mahabhárata y, como este, ha sido atribuído al legendario Vyasa, y por ello se puede considerar anónimo. La fecha de composición, muy dudosa, puede estar entre los siglos II a. C. y I-II d.C.

    Al comienzo de la obra, a punto de librarse una gran batalla, el héroe Arjuna siente desfallecer su ánimo al pensar en la cantidad de hombres que van a morir, muchos de ellos, en ambos bandos, parientes y amigos suyos. Tal derramamiento de sangre sería un gran pecado que le haría infeliz para siempre. Se pregunta incluso si no sería mejor ofrecerse inerme al enemigo y morir antes de acometer semejante matanza. Arjuna tira el arco y las flechas y se sienta, completamente hundido, en el fondo de su carro.

   El momento es de una enorme grandeza por lo que significa de evolución mental y espiritual frente a la barbarie primitiva de la guerra. Bien es verdad que Arjuna menciona entre los efectos perniciosos de la contienda el que muchas mujeres, al quedarse sin maridos o novios, se “pervertirían” procurando casarse con hombres “de otras castas”, y la confusión de castas traería la destrucción del mundo. Esta postura nos dice ya algo de lo que luego será el mensaje central de la obra. Pero aun así hay que valorar una de las más claras prefiguraciones de la objeción de conciencia, con 2000 años de antelación.

    Entonces le habla su auriga, que es nada menos que el dios Krishna, y le reconforta para que se lance sin vacilar al combate. Le explica que lo que importa no es el cuerpo, ni el dolor, ni la muerte, sino el alma, que es eterna, no ha sido creada ni puede morir, y cuya meta es mejorar y purificarse para, tras reencarnarse en otros cuerpos, sumirse en lo divino.

    Y Krishna va exponiendo las vías que debe seguir el sabio para lograrlo y convertirse en verdadero yogui, superando el karma (ley universal de la reencarnación), una prolija explicación que llena el grueso de la obra, repartida en 18 capítulos.

    Ante todo, cada uno debe cumplir su dharma (ley moral individual), que le une a una casta y a una misión concreta. En todas las posiciones de la vida se puede y se debe aspirar a la perfección, sin ambiciones ni apegos, para alcanzar la unión con la divinidad o yoga, palabra india de la misma raíz indoeuropea que nuestro “yugo” y su extensa familia (junto, juntar, conjunción, junta, yunta, ayuntamiento, conyugal…). Lo esencial es pensar en el alma y no en el cuerpo. Como dice Krishna en el capítulo 2º, “el hombre iluminado no se entristece por los vivos ni por los muertos”. Es el desapego. Hay que entregarse a la acción, pero sin pensar en los frutos de la acción. (¿Renunciará Sunak a “los frutos de la acción”, o sea a su sueldo como primer ministro?)

     Arjuna pertenece a la casta de los guerreros, y como tal su deber es luchar, sin importarle la victoria o la derrota, la vida o la muerte. “Si mueres, irás a los cielos; si vences, serás el señor de la tierra: levántate y lucha”. En el resto de la obra Krishna despliega su doctrina con todas las vías para alcanzar la perfección: renuncia, desapego, devoción, meditación, sabiduría… Al final, Arjuna, lleno de valor y entusiasmo, se lanza a la batalla.

    El prenombre de Sunak es Rishi, que significa “sabio inspirado”. Esperemos que haga honor a ello, aunque no se sabe si sería peor un “ateo malvado” o un fiel creyente de tales enseñanzas.

    Entre otras versiones en español de la Bhagavad-Gita pueden consultarse la de José Barrio (Madrid-Buenos Aires, Aguilar 1953) y la de José Alemany, de fines del XIX y varias veces reeditada (Barcelona, Orbis 1986). Hay otras más recientes, como la de Consuelo Martín en Trotta (Madrid, 1997; varias reediciones), con interesante introducción y un extenso comentario indio medieval que multiplica varias veces el texto del poema.

 Sigo apostando por los estados laicos donde hay una separación Estado-Iglesia y no es necesario jurar sobre un libro sagrado como la Biblia, el Corán o la Torá como es tradición en otros países. Basta con jurar la Constitución, el único libro para todos que supone una apuesta por dejar todo signo religioso en el pasado para entrar verdaderamente en el siglo XXI.

jueves, 29 de diciembre de 2022

Temístocles y la memoria

       


Una anécdota de Temístocles, general y político ateniense del s. V a.C., vencedor de los persas en Salamina, hombre de gran talento. La cuenta Cicerón en De oratore (‘Sobre el orador’), II, LXXV.

   

 Se le acercó un hombre sabio para ofrecerse a enseñarle las artes mnemotécnicas, que por entonces empezaban a divulgarse. Temístocles le preguntó qué podía conseguirse con aquel arte, y el maestro le respondió que podría recordarlo todo. Y Temístocles le dijo que le haría un mejor servicio si le enseñaba, no a recordarlo todo, sino a olvidar lo que quisiera. De ahí puede deducirse, según Cicerón, que aquel hombre insigne recordaba todo lo que entraba en su mente, aunque fuera una sola vez.

    La formulación más precisa de la frase atribuída a Temístocles la da también Cicerón en otra obra, De finibus bonorum et malorum (‘El supremo bien y el supremo mal’), II 104:

    Memini etiam quae nolo, oblivisci non possum quae volo.

(‘Recuerdo incluso lo que no quiero, no puedo olvidar lo que quiero.’)

   

domingo, 25 de diciembre de 2022

El chasco de la Lotería (romances, sainetes, relatos y teatro)

El día 22 de diciembre ha pasado y el tradicional sorteo de Lotería de Navidad ha dejado la fortuna en manos de unos pocos y la sensación de vacío en la mayoría. En España gastamos más dinero en el sorteo de la Lotería de Navidad que en libros durante todo el año. El juego de azar nos atrapa a todos, no sólo a ludópatas e ingenuos, despierta una ilusión y unas expectativas inusuales. Si no nos ha tocado, siempre nos queda el consuelo de la Literatura, leer algunas de las narraciones que tienen como eje la lotería y otros juegos de azar desde múltiples enfoques. El tema lo han tratado algunos de los más grandes escritores. 


Estas reflexiones  están motivadas por la lectura del admirable blog Almanaque de Antonio Lorenzo (El chasco de la lotería) donde recoge el pliego titulado El chasco de la lotería que guarda una estrecha relación temática con dos sainetes del  siglo XVIII de Sebastián Vázquez: El día de la lotería y El chasco del sillero que nos acercan a los primeros tiempos de la lotería primitiva y a los pícaros que tratan de conseguir dinero y comida a costa ajena. Así que me puse a buscar otras obras literarias y encontre bastantes:

Relatos

Julio Verne, Un billete de loteria 

 A. Chèjov, El billete de loteria

Shirley Jackson, La lotería.

 Emilia Pardo Bazán, Suerte macabra

 William Tenn, El billete de lotería.

 Mark Twain, El billete de un millón de libras

Jorge Luis Borges,  La lotería de Babilonia.

Shirley Jackson, La lotería

Novelas

Patricia wood,  La lotería

David Baldacci, The winner

Habría que citar El jugador de Dostoievski, que nos muestra la adicción al juego de la ruleta, y Charlie y la fábricade chocolate de Roald Dahl. Willy Wonka es el propietario de una fábrica de chocolate y en sus barritas esconde cinco billetes dorados que suponen chocolate de por vida a quienes las encuentren. 

 Teatro

 Luces de Bohemia de Ramón María del Valle-Inclán que está encuadrada con la compra de un boleto que resulta premiado y con el que se quedará a su muerte el avaricioso don Latino. Todo un sarcasmo, el ilustre y pobre poeta Max Estrella muere rico sin que lo puedan disfrutar ni él ni su familia. 


En estas fechas siempre me acuerdo de la obra de teatro Hoy es fiesta (1956) de Buero Vallejo que refleja la convivencia en una casa de vecinos de un barrio humilde madrileño: sus esperanzas y frustraciones, sus recuerdos, sus problemas y sus temores. Todos han comprado ilusionados participaciones del billete custodiado por Doña Balbina, una señora empobrecida de la que todo el mundo se mofa por su cursilería absurda en un barrio pobre. Les toca el gordo y se descubre que las participaciones son falsas. Eso sí que es un chasco de verdad, tocar la ilusión y ver que desaparece. 


Debo de ser una de las pocas personas que juega nada o muy poco a la lotería. Supongo que por muchas razones: porque soy mayor y ya he abandonado el pensamiento mágico que nos hace creer que la suerte  puede estar a nuestro alcance con solo desearla mucho; porque mi situación económica no es muy mala comparada con épocas anteriores; porque sé que el dinero no da la felicidad, aunque ayuda; por ir a contracorriente. Es más, creo que los que aparecen en la televisión derrochando champán y obteniendo su minuto de gloria son actores contratados por Loterías y Apuestas del Estado, aunque no me atrevería a afirmar como el libro de G.G. Márquez (El otoño del patriarca) que el dictador manipula los sorteos de la lotería para atribuir los premios a sus favoritos. Resumiendo, es un impuesto para las personas que no saben de matemáticas, el verdadero ganador es el Estado.

La expresión ‘tirar la casa por la ventana’ tiene su origen en la costumbre que había en el siglo XIX de arrojar por la ventana los enseres de la casa cuando a alguien le tocaba la lotería. Los agraciados, eufóricos, lo hacían porque podían permitirse el lujo de comprar otros nuevos y para mostrar a sus vecinos que se habían hecho ricos. Esta costumbre de tirar muebles por las ventanas  a la calle sigue vigente en el Sur de Italia, aunque de forma más simbólica, cada Nochevieja es una manera de desear buena fortuna para el año que empieza.   


De todas maneras, tanto si os ha tocado o no, como Antonio Lorenzo, os deseo:

 ¡Suerte y felicidad, ventura y riqueza para todos!

Para saber más:

https://cicutadry.es/la-loteria-en-la-literatura/

https://www.librosyliteratura.es/libros-y-loteria.html


jueves, 22 de diciembre de 2022

Y la librería Pérgamo resucitó



 Ayer leí en El País* que la librería Pérgamo no cerró en 2021 con la jubilación de sus propietarias como escribí en una entrada anterior (Cierre nostálgico de la papelería Salazar y la librería Pérgamo) . Ha vuelto con nuevo equipo y una apariencia renovada. Lo que me alegro de esta milagrosa resurreción.