| Calle La Palma, Madrid (14/2/2022) |
Mario Benedetti no tenía razón, todavía los jóvenes sienten la necesidad de grabar en las paredes y los troncos de los árboles que su amor va a ser eterno. A falta de árboles, los anónimos jóvenes urbanitas buscan otros soportes, como estos cubos de granito que a modo de asientos han sustituido a los bolardos. Pero el amor siempre es efímero, durará lo que tarde el Ayuntamiento en limpiar el grafiti. Lo que era soporte se convertirá en tumba. La foto está tomada en la calle La Palma junto al IES Lope de Vega y la Escuela de Arte. Apuesto a que sus autores ya no son tan niños porque exigen una demostración.
Ya
nadie graba
en las paredes
en los troncos
luis y maría
raquel y carlos
marta y alfonso
junto a dos corazones
enlazados
ahora las parejas
leen esas vetustas
incómodas ternuras
en las paredes
en los troncos
y comentan
qué ñoños
antes de separarse
para siempre.
Mario Benedetti - Yesterday y mañana (1988)
Carta de amor Ganadora del III Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor
Estimada Cristina:
Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los
bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro
vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas
solicitar la certificación al Notario (...)(...) y tener listos todos los
escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.
Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado
con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría
quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para cualquier duda o
comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro)
o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.
COSAS QUE DESEO CONSERVAR:
1. La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera
vez en la oficina.
1. El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana,
cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la
palabra.
1. El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
1. La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin
dormimos juntos.
1. La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de
pecas de tu pecho.
1. El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con
maquillaje porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.
1. Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna de
miel en Londres.
1. Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y
tocándonos.
1. También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti.
COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ:
1. Los silencios.
1. Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la
rutina.
1. El sabor acre de los insultos y reproches.
1. La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir
que tu lado de la cama estaba vacío.
2. Las nauseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor
extraño en tu ropa.
1. El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el
baño a hablar por teléfono con él.
1. Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu
ingle.
1. Jorge y Cecilia... Los nombres que nos gustaban para los hijos que
nunca llegamos a tener.
Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante
nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo comunicarte que puedes
quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso:... objetos.
Por último, recordarte el n º de teléfono de mi abogado (.......) para que
tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de
divorcio para ratificar nuestro convencimiento.
Afectuosamente,
Roberto.





