jueves, 31 de diciembre de 2015

Regálame un libro por Reyes

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ENRIQUE SÁNCHEZ HUERTAS / L. ALEMANY han elaborado este libro de libros, pincha en http://www.elmundo.es/grafico/cultura/2015/11/30/565c062c268e3e5f1d8b464f.html

McEwan, Gil de Biedma, Barral, Elena Ferrante, Alexiévich, la historia de la mafia, Carrère, Sacks, Shteyngart... Cualquier lector puede encontrar la historia que busca

Críticas increíbles a los clásicos de la literatura

Creo que estas críticas recopiladas por Jaime Rubio Hancock  en Goodreads, una web en la que los lectores puntúan y comentan los libros que han leído,se pueden utilizar en clase.

"Entre estas críticas hay de todo: desde alumnos atormentados por lecturas obligatorias a gente que no ha entendido nada de nada, pasando, claro, por esos lectores que simplemente no han conectado con la historia. Porque todo el mundo tiene derecho a odiar ciertos libros, por muy buenos que sean. Solo faltaría".

Escuelas libres de transfobia y acoso escolar

Para saber más, pincha en el weblog, Hablando de todo un mucho, de un compañero de Lengua y Literatura: Carlos Javier Herrero Canencia.

Adhesión al manifiesto en repulsa por el asesinato social de Alan
Ésta era la primera Navidad que Alan, un chico transexual de diecisiete años de Barcelona, vivía de acuerdo a su identidad. Era también la primera en la que celebrar un DNI recién estrenado. Pero trágicamente ha resultado ser la última. La transfobia en el ámbito escolar ha podido con Alan. Sufrió mucha transfobia a lo largo de su vida; como su madre dice, lo ocurrido no es responsabilidad de una sola persona, sino que cada día durante años alguien se ocupó de que supiera que su diversidad no era aceptada. Entre todos le mataron. No ha sido un suicidio, sino un asesinato social.
Las personas transexuales y sus familias, sufrimos cotidianamente actos de microviolencia tanto social como institucional, que se acumulan, sumándose a los obstáculos que supone vivir esta situación y, que como le pasó a Alan, se convierten en una carga insoportable.
Desde Chrysallis exigimos a los poderes públicos, a las administraciones educativas y sanitarias, a los encargados de los registros civiles, a los grupos parlamentarios y partidos políticos, y en general a toda la sociedad, que se proteja a los menores transexuales, haciendo que se reconozca y respete su identidad sexual, y que se ataje la transfobia en todos los ámbitos.
La transfobia NOS mata a todos. Todos somos Alan.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

El corderito negro

Nunca entendí por qué se utiliza la expresión "Felices Pascuas" en Navidad, porque la Pascua es el tiempo de la primavera y se celebra en Semana Santa, en la que los judíos comían un cordero para celebrar la salida de Egipto. Parece ser que el término (en su origen, " paso") equivale a fiesta y, por eso,  se extiende a otras fiestas: Pascua Florida es el domingo de Ramos; la Pascua de Pentecostés; la Pascua de Navidad y la Pascua de Epifanía. A mí, todas estas pascuas me hacen la pascua (me fastidian), pero como España es un país católico, que se rige por la arbitrariedad, pues no me queda más remedio que asumirlo. Antes, cuando trabajaba, me gustaban porque eran días inhábiles. Ahora, me da lo mismo.
Todo esto viene a cuento de la película de Bardem, "Felices Pascuas" (1954), que he visto en tv2 estos días, donde un matrimonio gana un cordero en una rifa y es incapaz de comérselo porque, evidentemente, antes lo tiene que matar. La cinta no ahorra humor negro ni crítica social, y al final el corderito blanco con una cinta roja en el cuello es salvado en el matadero. Al comienzo la banda sonora entonaba un villancico infantil con vivas a la censura. 
 Con la imagen del corderito Norit en la retina, celebré por primera vez las Navidades en las Casas del Menor (Villena) por donde discurre la Cañada Real y, justamente, el 25 de diciembre pasó un rebaño formado por una mezcla de ovejas churras y merinas, cabras y machos cabríos,  que me sorprendió por el tono oscuro de sus vellones y por las manchas negras en las cuencas de los ojos y en su pelaje. Además, iban acompañados de unas garcillas bueyeras. Lo pastoreaba un árabe con él que fuimos incapaces de entablar conversación. Como soy de ciudad, solo había visto los rebaños de Castilla, que están formados por ovejas merinas, caracterizadas por su buena lana de color blanco, donde los corderos negros han sido sometidos a un proceso de selección al ser su lana menos valiosa porque no se puede teñir.
Media hora después de pasar el rebaño, un vecino llamó a la puerta solicitando una manta
para envolver un corderito recién nacido que había encontrado su perro y había sido olvidado por su madre y por el pastor. Fuimos a socorrerlo y nos encontramos con un futuro recental de color negro con guedejas ensortijadas envuelto en placenta. Enternecida, pensé en adoptarlo, como hizo la familia de la película, para salvarlo de ser devorado para celebrar la Pascua o de ser eliminado por ser la oveja negra del rebaño. Espero que en estos momentos acompañe feliz a su madre por esos caminos reales.

lunes, 21 de diciembre de 2015

La agresividad del vendedor de enciclopedias Planeta


En la era internet vender enciclopedias debe ser un trabajo muy duro y mal pagado, pero lo que no tiene justificación es que invadan tu casa con excusas inaceptables. Hace años compré el Larousse cuando aprobé las oposiciones porque tenía dinero y lo había echado mucho de menos en mi vida estudiantil.  Ni que decir tiene que no lo he utilizado ni una sola vez y ahí está criando polvo en mi estantería. A los vendedores insistentes, que, aprovechando ese error juvenil, siempre llaman más de dos veces,  les he dicho hasta la saciedad que no quiero asistir a promociones, ni que venga ningún comercial a casa; primero, de buenas maneras y al final chillando, dada su insistencia. Lo de ayer me pilló desprevenida. Me llamaron de Mediaset diciendo que me iban a dar un regalo en un día tonto cercano a las navidades. Al segundo llamaron  a la puerta, abrí sorprendida y confiada, al otro lado apareció el típico vendedor, joven, trajeado y chulo. Se cercioró de que mis datos personales eran los adecuados e insistió en regalarme contra mi voluntad descuentos en circuitos termales y viajes, y que necesitaba apoyarse en una mesa para escribir la clave. Como lo que quería era sentarse en mi salón, le metí en la cocina para demostrarle que estaba ocupada cocinando y me molestaba. Le dio lo mismo, se empeñó en hacerme una encuesta absurda donde confundía Mediaset con Atresmedia (todo esto es nuestro, me decía). A sus preguntas absurdas e insistentes, le contestaba malhumorada que no, que no me interesaba, que dejase la respuesta en blanco, que no quería un robot de cocina, que no tenía dinero, que no iba a comprar nada. Empezó a sudar y a acercarse todavía más, utilizó el yo también soy de la Comunidad Valenciana para congraciarse conmigo. El colmo fue preguntarme si me gustaba más Van Gogh o Michelangelo (sic), mientras desplegaba un folleto, que se le ensució de grasa al apoyarse en la encimera, en un vano intento de venderme una escultura. En ese instante me miró iracundo y se dirigió a la puerta. Ya no había más tela que cortar. Total, un rato desagradable y una situación surrealista que nos deberíamos haber ahorrado los dos.

viernes, 11 de diciembre de 2015

¿Por qué no compro El País?

He recibido últimamente algunas llamadas de El País, ofreciéndome diversas fórmulas para abonarme a él. Les he contestado con mucho respeto que, desde hace año y medio, no lo compro porque no me gusta la línea editorial del mismo, contradictoria y cada vez más aduladora con el partido del poder vigente. Leer un editorial actual me hace cerrar el periódico de golpe y me pone de mal humor, a pesar de que soy asidua lectora desde su fundación hace casi cuarenta años.  El nuevo director ha traído cambios para peor. Primero fue la huida de Maruja Torres; después la salida de otros periodistas menos conocidos  y, por último, el cese fulminante de Miguel Ángel Aguilar por decir la verdad de lo que pasa con el grupo Prisa. No cuesta dejar la lealtad a un periódico, cundo el mismo no la tiene ni con el público ni con sus periodistas fundadores. Prefiero leer periódicos digitales, donde encuentro artículos de opinión que comparto y una información menos sesgada.
Franco (personaje que representa al director de El Mundo en la novela Los corruptores, de Jorge Zepeda) expresa muy bien esta reconversión de la mayoría de los periódicos de papel: "El periódico perfecto debía ser de izquierda en materia social, de centro en asuntos políticos y de derecha en temas de economía".

La burbuja


En el balneario había tiempo para todo, sobre todo para las confidencias. Como siempre se veían en grupo, las dos amigas se dieron cuenta de que apenas sabían nada la una de la otra. ¿Y a ti cómo te va con tu chico? Bien. Seguimos juntos. Hace ya más de veinte años que nos conocemos. El secreto tal vez esté en que nos vemos poco y nos llamamos mucho. Como nuestra relación no podía ser y era secreta, suponíamos que no duraría y ha sido todo lo contrario, el paso tiempo nos ha unido inexplicablemente todavía más. Vivimos en una burbuja propia al margen de la realidad. Saber que tenemos un rincón propio los sábados te da tanta confianza como si tuvieses una saneada cuenta corriente. Los demás se pueden morir de sed, pero nosotros tenemos nuestro propio oasis. No tenemos rutinas familiares, vivimos el resto de la semana con lo que nos alimentamos en las cinco horas semanales en que nos vemos. Seguimos sin ponernos condiciones ni compromisos. Nos dedicamos completamente el uno al otro en ese espacio íntimo que hemos creado a base de sexo y de conversaciones. Como no hay convivencia, no hay monotonía. A las citas llegamos como dos náufragos y salimos reforzados.  En esta amistad amorosa hemos aprendido mucho el uno del otro, nos hemos reconfortado de nuestras frustraciones e inseguridades. Si al principio nos costó bailar este tango, ahora lo dominamos. A mí, esta seguridad emocional no me ha impedido el encuentro con otras personas sin la preocupación de inventar excusas y mentiras. Si no acudimos a nuestra cita semanal, nos falta el aire.  Nuestra burbuja no está hecha de sueños que tienden a elevarse y desaparecer, está hecha a prueba de pinchazos, es un lugar acondicionado para vivir aislados de las toxinas, del que podemos entrar y salir sin agobios para que se renueve el aire y no tenga que explotar. La tentación es que se está tan bien en ella que nos da miedo salir. La relación paralela para nosotros es la vida fuera de este espacio entrañable, único e irrepetible.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Las "chachas" del boom latinoamericano, Noemí López Trujillo

Pincha aquí para leer el esclarecedor artículo sobre la vida silenciada de las mujeres de los grandes literatos:
 "Mercedes aguanta como un hombre", escribió Gabo sobre la paciencia de su mujer mientras él escribía 'Cien años de soledad'. ¿Habría existido el fenómeno sin las mujeres de estos novelistas?Recomiendo leer  también Grandes autores, vistos por sus compañeras donde el papel de 'esposa de escritor' parece ser, a la vista de los testimonios que se van conociendo, el oficio más triste del mundo. Las biografías de los 'genios' (hombres) suelen reproducir ciertas pautas: tienen al lado a una mujer que dedica su vida a servirle y apoyarle. Como la literatura ha sido tradicionalmente cosa de hombres, a menudo encontramos a su lado una mujer que le acompaña. A veces forman una pareja de iguales, pero en muchas ocasiones encontramos, más que esposas, a esforzadas secretarias, cuidadoras, en el mejor de los casos musas entregadas a hacer más fácil su vida, y su éxito. Si se casan dos veces, la primera lo hacen con una mujer de edad y circunstancias parecidas a las suyas, la segunda, en cambio, con una admiradora más joven y con frecuencia de mayor estatus social que la anterior.
Musas, secretarias, enfermeras... 
Dentro del auge actual de los géneros biográficos e históricos, se pueden observar filones temáticos, y uno de ellos -por iniciativa, en general, femenina: de investigadoras, novelistas, editoras...- es el que consiste en sacar a la luz a las mujeres de los hombres famosos. Sus historias alimentan un nuevo subgénero, de gran éxito en algunos casos, en Estados Unidos. Las esposas o amantes de Napoleón, Ernest Hemingway, Charles Lindbergh, George Mallory o Frank Lloyd Wright son algunas de esas figuras que tras vivir en la sombra, se encuentran hoy bajo los focos
. 

No te cases con un escritor! (historias no muy felices de esposas de escritores famosos) Autoras: Raquel C. Pico y Cristina Domínguez:
 "Sofía Tolstoi copió seis veces el manuscrito de Guerra y Paz. Anna Dostoievski tuvo que convertirse en la contable de su marido y liberarlo del mar de deudas en el que estaba sumido, además de convertirse en su eficiente editora. Zelda Fitzgerald vio como sus diarios y sus expresiones eran empleados por su marido como inspiración para sus personajes y dijo una vez que el plagio empieza en casa. Y Mathilde Verlaine se convirtió en la tercera en discordia (y muy olvidada) de la pasional historia de amor por excelencia del XIX literario. Todas ellas son esposas de escritores famosos y todas ellas tuvieron una existencia no muy sencilla. A pesar de ello, lo habitual es que todas estas esposas de escritores se conviertan en olvidadas notas a pie de página."

Por último, las precisiones de Cortázar al "boom latinoamericano" (Entrevista A fondo, 1977)

lunes, 7 de diciembre de 2015

Los corruptores, Jorge Zepeda




He leído con interés dos novelas del periodista mexicano Jorge Zepeda Patterson: Los corruptores (Planeta) y Milena o el fémur más bello del mundo, premio Planeta, que es la continuación de la anterior porque presenta a los mismos personajes que forman el grupo de los Azules, asociación amistosa y sentimental que comparten desde la infancia: Amelia, dirigente política; Tomás, periodista, y Jaime, especialista en seguridad. Los tres  intervienen de forma distinta y complementaria sobre la realidad política. Recurso que ya utilizó Enyd Blyton en Los Cinco, una pandilla formada por varios niños que actúan por lo general al margen de los adultos como detectives y se ven envueltos en toda clase de aventuras.
Los corruptores, nos presenta, de una manera cruda, la compleja realidad mejicana actual. Una realidad conformada por asesinatos realizados por profesionales sin ningún escrúpulo; salvajes luchas de poder; ambiciones inconfesables y corrupciones; esbirros de narcos que matan como si la vida no tuviera ningún valor, hackers reclutados a la fuerza por uno y otro bando, políticos descaradamente millonarios, corruptos que quieren serlo más y para siempre, servicios secretos que actúan sólo según sus intereses.
Pamela Dosantos, famosa actriz, abre las piernas para tratar de seducir a su verdugo. Es un intento desesperado. No lo consigue. Cierra los ojos y muere descuartizada. Así se inicia Los corruptores. Tomás, periodista que ya vivió sus mejores días, casado y divorciado, devoto de su hija Jimena, demasiado aficionado a la vida diletante y al alcohol, publica un dato en su insignificante columna en un periódico del D.F. que implica a Salazar, el hombre fuerte del nuevo gobierno del PRI, que ha regresado al poder.
La novela premiada, menos lograda y de redacción más apresurada que la anterior, desvela la intervención de las mafias ucranianas que desde la Marbella de Gil y Gil extienden su influencia a la gobernación de México a través de una compleja red de prostitución.


Encantada de conocerte, Víctor Chamorro

Acabo de pasar unos idílicos días en el balneario El Salugral de Hervás (Cáceres), donde las horas han transcurrido plácidas y relajadas entre conversaciones, baños, chorros, paseos y nebulizaciones, gracias al termalismo para la tercera edad. Hervás es un pueblo encantador de amables gentes, rodeado por el rio Ambroz y por un bosque impenetrable de robles, pinos y árboles frutales teñidos, en este mes de diciembre avanzado el otoño, de color ocre con reflejos dorados y algún matiz rojo. La niebla matutina dejaba paso enseguida a un sorprendente cielo azul de temperatura agradable que ha hecho que me haya quemado la cara como si estuviera en el mes de agosto en mi pueblo, porque los extremos se juntan (Levante y Extremadura).
Pero la gran sorpresa ha sido el reencuentro, después de ocho años, de mi compañera de viaje, Charo, con el escritor Víctor Chamorro (nada que ver, supongo, con el fiscal Chamorro ni con el periodista Eduardo Chamorro). Lo encontramos, amodorrado por la tibieza de la lumbre, en su casa de la Corredera, al pie de una tabla de clérigo a modo de pupitre, triste por la pérdida de su mujer y diezmado por una bronquitis. Pero los recuerdos del pasado y la emoción del presente le hicieron enseguida convertirse en el conversador ingenioso e irónico que siempre ha sido, eterno buscador de historias, de juegos de palabras y de frases breves como dardos certeros, siempre a la búsqueda de la palabra precisa. Acostumbrado a nadar contra corriente con la vehemencia de quien sabe que tiene la razón, me recordó a otro profesor y famoso izquierdista, Julio Anguita, con el que comparte fisonomía semítica
Víctor, como cuenta su hija Maite, es un escritor que se dedicó a la enseñanza; que vive para la pluma, pero no de la pluma.  Este novelista, desconocido para mí pero no para los habitantes de su pueblo y de Extremadura, ha sido el eterno finalista de todos los premios más importantes, incluido el Planeta que le robaron en el último minuto. Hecho que le honra, porque el haber vivido fuera de los mentideros literarios, silenciado por los manuales de literatura convencional y por la crítica nacional, le ha hecho convertirse en uno de los escritores más libres e indómitos del panorama literario español.
Con él repasamos lo viejos tiempos de la transición que él llama transacción. Sin caer en la amargura, sigue con multitud de proyectos. Ahora me dispongo a leer los libros que generosamente me ha regalado: Pasión extremeña en 15 actos y Guía de bastardos. En este último me ha puesto la dedicatoria: “Encantado de haberte conocido”. Yo también lo estoy, maestro, y espero que ya estés recuperado de la bronquitis que, créeme, no es culpa de esos puros que te fumas a escondidas. Cuando estés recuperado, cómete a besos a tu nieto, Víctor III.

Hoy, lunes 8 de mayo del 2022, ha fallecido Víctor Chamorro en Plasencia. Fue un placer conocerte y leerte.

Para saber más:  Youtube  El sillón de Víctor, película-documental de José María Sánchez Torreño

sábado, 14 de noviembre de 2015

Micromachismos


Interesante página del diario.es  para rastrear y denunciar los machismos cotidianos y tantas veces normalizados, coordinado por Ana Requena. Un espacio donde se pueden compartir experiencias. 

domingo, 8 de noviembre de 2015

Juan Tallón: Descartemos el revólver

 Me he perdido  varias veces en las páginas del blog de Juan Tallón  descartemoselrevolver saboreando sus trazos como tragos. Así empieza a modo de biografía:

Mi basura personal

Me llamo Juan Tallón, sí, pero no sé… Cualquiera tiene un nombre. También los perros. Tuve uno que se llamaba Pelé. Un nombre no significa una mierda, como se ve. Hablando de mierdas, trabajé una buena temporada en un periódico, pero salí escaldado. Fue la peor etapa de mi vida, aunque no estuvo tan mal. Nunca volveré. Mal se tiene que dar todo para que vuelva. Tal vez un día vuelva, supongo. Ahora ando por ahí, a mi aire, haciendo el imbécil. De vez en cuando escribo en El País, El Progreso o Jot Down, Hablo brevemente en ‘A vivir que son dos días’, de la Ser. No tengo teorías, ni métodos. A veces no pienso. No escribí una novela a los nueve años. Recuerdo que mi primer cigarro fue un Royal Crown. En cuanto a mi primera copa, creo que no hubo una primera copa. Siempre bebí. Mi novela La pregunta perfecta (2011) aborda los misteriosos lazos que vincularon a César Aira y Roberto Bolaño, mientras que en Fin de poema(2013) narra las últimas horas con vida de Pavese, Pizarnik, Sexton y Gabriel Ferrater. Soy autor de El váter de Onetti. Pero en general no sé exactamente de qué tratan mis libros. Me limito a escribirlos. y después a olvidarme de ellos para recordar de qué irá el próximo. Leo a Mario Levrero para saber a dónde quiero ir. Soy el traductor de César Aira al gallego. Puedo estar callado muchísimo tiempo. Soy un tipo taciturno y triste, pero nunca he estado deprimido. Hasta en eso es mi vida gris. Estoy convencido, como aquel personaje de La noche, de Antonioni, que sienta bien insultarse de vez en cuando, sirve para poner las cosas en su sitio y animarse. Nunca utilizaría un blog para hablar bien de mí mismo o para decir algo a mí favor, sólo para contar mis mierdas. No puedes escribir un relato honesto, auténtico, si no pones toda tu basura encima de la mesa. Tú mierda personal es tu carta de presentación. Tienes que respetarla. Todos estamos de mierda hasta arriba. Sin basura, no hay biografía.

  
                   

Una película y un libro sobre la muerte anunciada por cáncer

 La muerte aparece a la hora de siempre en el mes de noviembre. El sol tiene prisa por despedirse con los preparativos del viaje del invierno. "Vaya mes, empieza por los difuntos y acaba por san Andrés, que murió crucificado", así se refería mi madre, poco amiga de los refranes, a un mes triste donde en casa siempre nadaban en un tazón de aceite, colocado en un pasillo, unas livianas velas que recordaban a los difuntos. De pequeña me sorprendían sobre todo los reflejos fantasmagóricos de su danza proyectada  en las paredes. Entonces había pocas palometas que honraran a los antepasados; ahora, si la costumbre siguiese, no podrían moverse a su gusto. Llevamos en el recuerdo a demasiadas personas muertas, bien por la edad o por esta enfermedad cruel.
Este mes de noviembre, con un día de diferencia, he visto una película (Truman) y he
leído un libro (Arenas movedizas), que hablan de la vida como antesala de la muerte y afrontan con enorme dignidad lo que vendrá después. En la película estuve llorando desde el primer fotograma hasta el último; el libro, que me leí de un tirón en un solo día, me produjo un inquietante insomnio. En Truman, Julián (Ricardo Darín) vuelve a tener cáncer y decide vivir sus últimos días sin tratamiento;  el tema es la amistad y las despedidas.  Mankell cuenta el duelo con la muerte desde la perspectiva de la vida, porque el autor se cree capaz de vencer. En el descenso a los infiernos, encuentra alivio en la lectura de los libros, las fotografías de las obras de arte y la música. Escribe la avalancha de recuerdos que le vienen a la mente durante las sesiones de quimioterapia y elabora un testamento lleno de paz y sosiego que no excluye la denuncia política y social. Un espejo retrovisor en el que mira atrás para seguir avanzando:
"Puede que no me atreviera a pensar en el futuro. Era territorio incierto, minado. Así que volvía continuamente a la infancia. Trataba de arenas movedizas. De cómo un hombre, vestido con un uniforme de color caqui y con un rifle al hombro, equipado para una expedición, pisa por casualidad un banco de esas arenas traicioneras, que lo atrapan en el acto. Al final, la arena empieza a taparle la boca y la nariz. El hombre está condenado. Se ahoga y el pelo que le cubre la cabeza desaparece finalmente sumergido en la arena.
Las arenas movedizas estaban vivas. Los granos se convertían en tentáculos
espeluznantes que engullían a un ser humano. Un agujero de arena que comía carne.
Cuando supe que tenía cáncer, ese miedo volvió. Me afectó igual que la primera vez, ahora lo comprendo. La sensación que experimenté fue precisamente ésa, el pavor que me causaban las arenas movedizas. Me resistía a que tiraran de mí y me tragaran. La certeza paralizante de que sufría una enfermedad grave e incurable. Me llevó diez días con sus noches, con muy pocas horas de sueño, mantenerme en pie y no quedar paralizado por el miedo que amenazaba con destruir toda mi capacidad de resistencia.
Ni una sola vez, que yo recuerde, me vi tan desesperado como para echarme a llorar. Tampoco grité de angustia en ningún momento. Fue una lucha silenciosa por sobrevivir a las arenas movedizas".

jueves, 5 de noviembre de 2015

Profesores buenos y malos: un falso debate sobre el profesorado

Otra vez demonizando al profesorado y, lo peor, que esta vez lo hace un catedrático de instituto.


Me quedo con la frase escrita por Manuel Pérez Sola en un foro: "Yo quiero ganar más y jugar al candy crush". Y con el compañero de fatigas y luchas Agustin Moreno
Educar con la tribu o a destajo

domingo, 1 de noviembre de 2015

La tentación de vivir: teatro joven y divertido para congelar los problemas


Todos los viernes a las 9 de la noche en la pequeña sala de teatro Estudio 3 se presenta La tentación de vivir, comedia escrita por la autora uruguaya Denise Despeyroux. La recomiendo porque es muy divertida y está muy bien interpretada. Además actúa Luis Riera Ramírez, autor y actor, al que ya he dedicado alguna entrada y que aquí da vida a un joven inseguro que aprovecha las reuniones de Alcohólicos Anónimos para ligar.
¿No puede más con su vida? ¿Le invade la desesperación y llora todas las noches? ¡No espere más!: CONGELE SUS PROBLEMAS.


La Tentación de Vivir habla sobre cosas que no podemos controlar, o de que en realidad no podemos controlar casi nada. Nos conocemos poco, conocemos poco a los demás y conocemos también poco del mundo y de sus leyes. Solo queda ir sorteando escollos o aventuras, relacionarnos con el azar, con el destino, o con la falta de ambas cosas; creer o no creer en los signos, pero no tener otro remedio más que interpretarlos. Mientras tanto, hay cosas que el destino se propone con obstinación.

Samarcanda en otoño

Cuando era pequeña me aburría muchísimo en todas las clases y me entraba un sueño invencible que solo podía esquivar metiéndome en el libro de Geografía donde veía las fotos de lugares exóticos. Me imaginaba visitándolos, viviendo mil y una aventuras como las de los protagonistas de las películas. Por eso siempre quise ir a Atenas, a las pirámides de Egipto, a las ruinas del Machu Pichu  y a los templos budistas de la India. Allí descubrí uno de los sitios más increíbles: la ciudad de Samarcanda, en la ruta de la seda, nudo de comercio y de comunicaciones donde se encontraban todos los viajeros de Oriente y Occidente. 
Por fin, este mes de octubre, aprovechando el clima benigno del otoño, se ha cumplido mi sueño, he viajado a Uzbekistán y he visto con mis propios ojos la insólita ciudad. Como no me atrevo a viajar por mi cuenta, opté por un viaje organizado por Periplos que trabaja con la agencia de Nuestro Pequeño Mundo de Alicante.  El país es barato, pero el viaje no tanto porque no hay vuelos directos y viajar con las líneas turcas encarece los precios; además realizamos un vuelo interno desde aeropuertos sin aviones y un trayecto en Talgo con tecnología española un tanto anticuada. Muchos kilómetros y poco tiempo libre para rentabilizar el viaje de ocho días. Todo estaba medido y bien organizado por Eugenio y Alberto, con un guía acompañante, Ruslan, que nos explicaba con todo detalle la historia, los monumentos y los personajes importantes que hicieron que este país, lejos del mar y situado en espacio inhóspito, apenas sin vegetación, con un clima extremo, fuera el centro del mundo, donde confluían los saberes de Persia, China, India, Bizancio y Roma. La arquitectura impactante, es muy similar en todas las ciudades y al final, con el síndrome del turista empachado, no lográbamos distinguir una madrasa de una mezquita ni una ciudad de otra. Todas las ciudades responden a la arquitectura de las  cinco M: mercados, madrasas, minaretes, mausoleos y mezquitas. Solo vimos camellos de cartón piedra decorando plazas.
A Uzbequistán llegan pocos turistas y los que vamos somos observados con las mismas caras de sorpresa que ponemos nosotros ante esos rostros sorprendentes,  resultado de mestizaje entre mogoles, árabes y rusos. No me gusta fotografiar a las personas porque creo que deben respetarse sus creencias y gustos, pero extrañamente aquí fui yo la fotografiada. Reverencian a los ancianos y llaman la atención, sobre todo, los grupos de mujeres sonrientes con dientes de oro, que según nos explican llevan en su dentadura un capital por si son repudiadas. El fotógrafo Serguéi Mijáilovich Prokudin-Gorski nos dejó unas espléndidas fotos de principios de siglo XX que todavía siguen vigentes, sobre todo sus retratos:



En este viaje he conocido historias heroicas de conquistadores legendarios como Gengis Khan,que saqueó el país; el persa Ismael Samanní que gobernó en los siglos noveno y décimo; Tamerlán, el conquistador que creó el imperio timúrida en los siglos XIV-XV y de sabios como Al Juarizmi, el matemático, introductor del cero y padre del álgebra; Avicena el médico descubridor de la circulación de la sangre;Ulugbek el astrónomo, nieto de Tamerlán. En Samarcanda nos encontramos con una calle con el nombre de Rui Gonsalez de Clavixo, embajador madrileño que envió Enrique III de Castilla en 1403 con el fin de convencer a Tamerlán para que guerreara con los turcos otomanos y así impedir que se expandieran por Europa.
En la actualidad, las ciudades más importantes son calcos de una ciudad rusa: grandes avenidas y jardines, aceras  inapropiadas para el peatón por su falta de iluminación, asfalto estropeado por los hielos y monumentos megalíticos a sus antepasados (las esculturas de Lenin y Marx han dejado paso a Tamerlán en todas las plazas).  No ocurre lo mismo en  Khiva y Bukhara, ciudades menos conocidas, que todavía conservan su casco antiguo.
La comida es rica y abundante, numerosos entrantes de verduras, sopa y carne. El plato típico de las celebraciones es el plov, una especie de cuscús con arroz que ellos tratan de relacionar con la paella. 
 El estado es laico aunque en su calendario conservan todas las fiestas islámicas  y deja solo una pequeña parte de las mezquitas para el culto, vigilando y censurando todo lo que suene a fundamentalismo porque tiene como vecina a Afganistán. El gobierno es supuestamente democrático con un dictador claramente pro-ruso; admiten el aborto y han abolido la pena de muerte. Se están abriendo ahora al turismo y sorprende que, en lugares históricos en plena reconstrucción, se pida una pequeña cantidad para hacer fotos sin que conste en ningún lugar. Los museos son pequeños y cutres, pero los artesanos y los mercaderes de baratijas han usurpado el lugar de los antiguos estudiantes de las madrasas para vender sus productos, lo que nos choca sobre todo a los cristianos acostumbrados a oír el episodio de Jesús y los mercaderes en el templo.  No hay muchos hoteles y estos no responden a los gustos del viajero occidental. Los aseos públicos son escasos y sucios, unisex y a la turca, a pesar de que también te cobran dinero. En un largo trayecto en autobús no quedó más remedio que parar en medio de la carretera y hacer nuestras necesidades entre campos de algodón con el culo en pompa reluciendo al sol. No vimos pobreza en ningún momento y los zocos eran un ejemplo de higiene.
Samarcanda responde a su aura de leyenda: no tiene mar pero es azul, por su cielo, por los reflejos de las cúpulas turquesas y los azules de los minaretes. La cerámica y los mosaicos que recubren sus estructuras de barro relucen majestuosas bajo un sol implacable. Es un oasis en medio del desierto que lleva siglos sorprendiendo a los cansados viajeros. Un faro para guiarte en el desierto. Se siente el síndrome de Stendhal: la belleza de su construcción arquitectónica es sublime, los espacios son majestuosos tanto de día como de noche.  Pero, en realidad es un espejismo, queda muy poco de la ciudad antigua de Samarkanda, excepto los monumentos, que están muy reconstruidos desde la época soviética. Se ha perdido la pátina del tiempo y se tiene la impresión de estar en un magnífico e insólito decorado de cine. 
En uno de los mausoleos de la colina de Shahi Zinda se pueden ver fotos del antes y el después de la reconstrucción y se duda si lo que vemos en la actualidad es lo que existió antes.  En una ciudad azotada por vientos implacables, los arquitectos querían sorprender a la gente con la majestuosidad de las cúpulas y los minaretes nunca vistos para engrandecer al Islam, aunque no tuvieron en cuenta que los materiales utilizados, sobre todo los mosaicos y azulejos, no durarían siempre.
Estoy convencida de que se volverán a estropear (las palomas anidaban bajo cúpulas recién abiertas al público) y habrá que volver a reconstruirla mil y una veces, como una muestra más del esfuerzo inútil que supone la frágil existencia humana. 
Cuando volví a Madrid, después de tocar los sueños con la mano, exhausta, presentaba las tres C del viajero: cagalera, constipado y estaba llena de morados por las caídas.  

Nuestro amigo y viajero Jaime Ortolá Crespo ha hecho unas magnificas fotografías:
Aconsejo admirar las fotos y oír la música de Borodin al mismo tiempo. 


En El rincón de Sele se encuentran fotografías de todos los lugares visitados y 
muchos más datos, sobre todo para los que quieran viajar por libre.

domingo, 25 de octubre de 2015

Alfabetos del mundo

Ir a https://docs.google.com/presentation/d/1W4GSNjyXNz6mQWuYMO4Hz03krGmeheIGAhy9azp_Eao/edit#slide=id.p4

martes, 20 de octubre de 2015

Demolición del edificio que albergó la sala Cadarso y el Colegio Covadonga


Observo estos escombros de recuerdos imborrables y rememoro todos los poemas que han hablado de ruinas y las han comparado con la naturaleza humana. El despedazado edificio evoca en mí voces dormidas, memorias funerales que el alma siente, reliquias de la edad temprana. Derribados los sueños, antaño fuertes ahora desmoronados, he mirado los escombros reconvertidos en metáfora del tiempo y me ha invadido la desolación. Ya no volveré a escuchar las risas jóvenes, ahora transformadas en silencio mudo, que poblaban la peligrosa escalera que ascendía hasta las clases para envidia del mundo.
¡Qué absurdo! El colegio, para mí, desapareció cuando lo abandoné en 1991 en una regulación de empleo porque quitaron el concierto al nocturno, a pesar de que era demasiado joven para quedarme y demasiado vieja para irme. Trece años intensos que me marcaron, porque me formé como persona y como profesora. Allí vivimos todos, profesores y alumnos, los avatares de la transición. Desde mi huida hacia adelante, no he vuelto la cabeza atrás ni una sola vez para no convertirme en una estatua de sal. Y esas fotos están removiendo los cimientos de mi plano del mundo. Todo desapareció, cambió la suerte.

La pequeña sala Cadarso, situada en los bajos del edificio del colegio,  primero fue un cine-estudio y luego, en febrero de 1976, se convirtió en teatro donde los madrileños pudieron ver los mejores espectáculos de los grupos de teatro independiente. Siempre estará unida en el recuerdo de mi colegio porque los dos estuvieron condenados a peligro de cierre por no reunir los requisitos establecidos por la Ley y porque, cuando no tenían público, a los del nocturno nos invitaban a asistir gratis a sus representaciones. Se clausuró la sala Cadarso en 1985 y se incorporó como salón de actos al colegio para reconvertirse después en gimnasio. El colegio se cerró en 2008 (“Porque tenemos un marco sin puerta”):



 Porque no haya más finales para los principios
 Porque éste no sea el principio del final 
 Porque nunca, nunca, nunca más 
 Se cierre un colegio como el Covadonga
En mayo de 2020, el edificio de Cadarso 18 apareció en todos los periódicos porque en los apartamentos de lujo que se habían construido allí estaba pasando la cuarentena la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

FUHEM un hogar para pensar, educar y transformar

Para los nostálgicos recomiendo ver el documental que se elaboró con motivo de la celebración de los 50 años de la Fundación del Hogar del Empleado, se puede ver en cuatro partes en rtv.es  A la Carta UNED (26/2/2016):
El capítulo inicial no tiene desperdicio:

Los orígenes de FUHEM se remontan a 1949, bajo la forma de Asociación El Hogar del Empleado. En 1965, se constituye la Fundación Benéfico Social Hogar del Empleado y sus estatutos reflejan la voluntad de sus fundadores: el desarrollo integral de la persona, del “empleado” o trabajador y su familia, según la terminología de entonces, lo que explica el nombre actual de nuestra entidad.

En el artículo Breve historia de Sáenz de Oiza, el arquitecto que pidió perdón por crear Torres Blancas hay una referencia al Colegio Lourdes, otro centro de FUHEM:
“El Hogar del Empleado también dejó una de las obras más desconocidas y llamativas del arquitecto en Madrid: el Colegio de Nuestra Señora de Lourdes, construido entre 1961 y 1963. Tras la Colonia de Puerta del Ángel, los arquitectos proyectaron la de Lourdes en Batán, al sur de la ciudad. La ideología de todas aquellas colonias bebía del movimiento arquitectónico moderno europeo, con Le Corbusier a la cabeza, que consistía en crear barrios enteros: "unidades vecinales" dotadas de servicios de las que apenas tuvieras que salir. A la de Lourdes le pusieron locales comerciales, una iglesia y un instituto. Ya entonces, mucho antes de El Ruedo y Torres Blancas, Oiza construía de forma circular.”