Con esta entrada termino las breves reseñas que he hecho sobre los siete magníficos libros de la primera mitad del siglo XX encontrados en la casa familiar de Villena que tratan temas de Lengua y Literatura. Los dos de Miranda Podadera han acompañado a mis padres en todos los traslados y yo los encuaderné en los años noventa. Los otros estaban escondidos en una vitrina de la casa de mi abuelo y pude rescatarlos antes de la venta de la vivienda que este año cumplió 100 años.
Luis de Oteyza, Las mujeres de la Literatura (1917). Todo un descubrimiento que merecería ser reeditado.
Best seller de la ortografía del siglo XX: la Miranda Podadera (1921)
José Rogerio Sánchez, Antología de textos castellanos (1924)
José Ciurana i Maijó, Nociones de Preceptiva Literaria (1932)
Guillermo Díaz Plaja, Curso general de Literatura universal y española (1941)
Aurelio Ras, Reflexiones sobre el Quijote (1945)
La mayoría son manuales escolares para estudiantes de secundaria, gastados por el uso, amarillentos y muy deteriorados. El azar los ha unido. Algunos han perdido la portada y la contraportada. Amarillentos por la pátina del tiempo, la tinta apenas resalta y hace difícil la lectura. Huelen a polvo de madera. Pero a mí me parecen auténticas joyas, reliquias del pasado, un cordón umbilical que me une a mi familia, aunque no sepa quién los compró o los estudió. Sus autores (profesores, periodistas y escritores de distintas ideologías) y sus lectores tuvieron que adaptarse a los tiempos oscuros de la posguerra después de haber vivido un periodo de libertad de expresión.
Destruir libros para conseguir datos
¿Dónde acabarán estos libros? probablemente en la basura, quemados o, si tienen suerte, en una librería de segunda mano. Ahora, en la era digital, muchos son destruidos para extraer sus datos con la intención de privatizar el conocimiento o restringir el acceso a la información. Primero se descuadernan y después se guillotina el lomo para liberar sus páginas, lo que permite escanear y digitalizar el ejemplar de manera más rápida y barata que con el escaneo conservador y cuidadoso utilizado por bibliotecas y archivos.
Han aparecido artículos en prensa que nos dicen que las empresas de Inteligencia Artificial compran y destruyen miles de libros en todo el mundo para escanear sus páginas y poder entrenar sus modelos con textos de calidad..No es casualidad que en los últimos meses, libreros, distribuidores e investigadores hayan detectado compras masivas de ejemplares, sobre todo de segunda mano. A veces la destrucción no es física, sino mediante la invisibilización del conocimiento para priorizar productos más rentables.
Se está pasando del libro tradicional al modelo digital de "alquiler". Leo que las grandes editoriales ya no venden libros a las bibliotecas, les venden licencias de acceso temporal. En los sectores académicos, científicos y escolares, aplican mecanismos que hacen desaparecer la disponibilidad libre de una obra para forzar un modelo de negocio basado en la suscripción y el pago continuo.
Las organizaciones sin ánimo de lucro que buscan democratizar el conocimiento escaneando libros han sido demandadas por grandes corporaciones editoriales, lo que en la práctica equivale a la "destrucción" de catálogos públicos en línea. Esto traerá como consecuencia la eliminación del mercado de segunda mano y litigios contra bibliotecas digitales de acceso abierto. Son muchas las plataformas de audiolibros y libros digitales que están desapareciendo y dejan los libros fuera del alcance del público. Hace años tuve que suprimir un blog con los libros recomendados en clase en formato PDF desaparecían.
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