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martes, 14 de abril de 2026
Sin cuentos ni gritos: Franquismo para jóvenes
Sin cuentos ni gritos | Episodio 1: Tras los pasos de la modernidad: las mujeres en la II República
El diario Público ha lanzado un videopódcast de cuatro episodios "Franquismo para jóvenes: entender el pasado para defender la democracia", presentado por Inés García y Paula Ducay, con el objetivo de explicar la dictadura española a las nuevas generaciones. Este formato busca combatir el desconocimiento histórico y la creciente idealización de la figura de Franco entre los jóvenes.
En el primer episodio se abordan los avances en derechos y libertades durante la II República, con especial atención a la educación laica y gratuita; las conquistas del feminismo empezando por el derecho a sufragio; la explosión cultural de la época; o la propia ordenación del Estado a través de autonomías. Una España moderna que quedó condenada al ostracismo tras la victoria de Franco.
lunes, 23 de marzo de 2026
Pintoras de oficio: El realismo íntimo de Isabel Quintanilla
| Maquina de coser Alfa (1951) |
En una entrada anterior sobre Las pintoras de mi familia, explicaba cómo su entorno conservador consideraba que pintar no podía ser un oficio para ellas, sino una afición. Había que formarse para ser maestras de enseñanza por si se quedaban solteras y asistir a clases de corte y confección para convertirse en buenas amas de casa.
Las tuve presentes en la hermosa exposición de 2024 de Isabel Quintanilla en el Thyssen. Paseando por sus salas, envuelta en el ambiente y en los objetos de las casas en las que viví de pequeña, me emocioné hasta las lágrimas. Con belleza y elegancia la pintora retrató el universo íntimo de la época franquista que mi madre no quiso o no pudo reflejar en sus pinturas, preocupada por reproducir láminas de pintores ingleses y franceses de otras épocas. Una guerra y solo 17 años separan el nacimiento de mi madre (1921) del de Isabel (1938), prácticamente la sociedad era la misma pero ya se observan algunos cambios en el papel que las mujeres desempeñaban. Quintanilla pudo desarrollar su vocación, se formó en la escuela de Bellas Artes, tuvo buenos profesores y compartió su vida con un compañero de oficio. Sin hacer ruido, vivió de su pintura y demostró que pintar era también cosa de mujeres.
El realismo íntimo de Isabel Quintanilla
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| Ventana con lluvia (1970) |
A Isabel no le gustaba tomar como modelo fotografías: "Es copiar". "Si te quieres enriquecer, tienes que ir viendo cómo cambia la luz, cómo se abre una flor, cómo avanzan las sombras. Has de ver algo que te estimule". La pintora eleva los objetos sencillos de la vida cotidiana (un vaso, un mantel, unas flores) a la categoría de arte en una atmosfera íntima de silencio y recogimiento con ventanas que se abren al exterior. En las escenas de la vida domestica aparecen artilugios del momento: un transistor, un radiador, un teléfono, un frigorífico y un elemento que la unía a su madre: una máquina de coser Alfa que utilizó como costurera para sacar adelante a sus hijas. La estancia en Roma junto a su marido en 1966 le abrió nuevos caminos, saltó por la ventana para conectar con el exterior, pintó la vegetación en lucha en una angosta línea del patio y reflejó la arquitectura de las ciudades, los paisajes y las marinas. Como ella misma afirmó en numerosas ocasiones, la pintura era su vida y su vida era la pintura.
Pintoras de oficio
Las mujeres se incorporaron tardíamente a las Escuelas de Bellas Artes, hasta el curso 1920-21 no pudieron asistir a todas las clases, excluidas de las asignaturas que implicaban la copia del desnudo de un modelo vivo. El profesorado exclusivamente masculino intentaba desalentar a las pocas jóvenes que habían logrado ingresar, suponiéndoles menos habilidad y tesón que a los alumnos masculinos porque consideraban que su lugar en el arte no estaba manejando los pinceles, sino como modelos dentro del cuadro. Siempre hubo mujeres que rompieron moldes y pudieron vivir de su arte, pintar se convirtió también en un oficio de mujeres en el clima de libertad de la Segunda República, aunque siguieron siendo una minoría hasta bien entrado el siglo XX. En los años posteriores a la Guerra Civil, los modos y las costumbres de la sociedad española, dominados por el peso de la Iglesia en los asuntos morales, los problemas económicos y las leyes laborales discriminatorias, dificultaron su acceso a las enseñanzas artísticas: pintar para una mujer volvía a ser un asunto para entretenerse y entretener. Pocas mujeres contaron con el apoyo de su familia al iniciarse en la pintura, pues el mundo externo era considerado peligroso y no indicado para las señoritas de buena familia. Solo algunas disfrutaron de becas en el exterior, se presentaron a concursos, contactaron con galerías de arte y realizaron exposiciones consiguiendo un hueco en el mundo artístico. Únicamente se convirtieron en pintoras de oficio al vender sus cuadros.
En la posguerra, destacaron sobre todo las pintoras realistas. Son testigos de su tiempo. Pintan lo que ven sus ojos. No siguen modas ni vanguardias. Mujeres de distintas generaciones y reconocido prestigio, como Amalia Avia, María Moreno, Isabel Quintanilla, Esperanza Nuere, Clara Gangutia, Jordina Orbañanos, Leticia Feduchi y Alicia Marsans.
sábado, 24 de enero de 2026
Carmen Guillén, Redimir y adoctrinar (Patronato de Protección a la Mujer)
Tras décadas de silencio, la historiadora Carmen Guillén arroja luz al organismo franquista encargado del adoctrinamiento moral de las mujeres caídas (1941-1981). El Patronato de Protección a la mujer apuntaló su labor sobre cuatro pilares: trabajo y oración para redimir; disciplina y castigo para adoctrinar. En el cruce de intereses entre Iglesia y Estado, la doctrina católica sirvió para legitimar este control femenino. Miles de mujeres de todas las edades, procedencias y contextos socioeconómicos fueron entonces condenadas sin delito y encerradas sin juicio en nombre de esa moral. Bajo un disfraz de caridad se ocultó una realidad llena de abusos, trabajos forzados, robo de bebés y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.
Para saber más:
Berna González Harbour: Redimir y adoctrinar: cuidado con perder la virginidad
"Un consejo para los que sienten nostalgia del franquismo, los que cantan el Cara al sol en las discotecas al amanecer o se sienten atraídos por las tentaciones del pasado: lean el libro de Carmen Guillén y se les quitarán las ganas. Salvo que sean ustedes muy, muy malas personas".
lunes, 29 de diciembre de 2025
Las mujeres en la Escuela de Fráncfort: feministas, militantes e investigadoras
| Participantes de la Semana del Trabajo Marxista en Frankfurt (Alemania) en 1923. |
La filosofía no es solo cosa de hombres, la historia androcéntrica ensalza a las figuras masculinas y deja en la sombra a las mujeres que hicieron posible que esos genios escribieran, investigaran y publicaran, que siempre aparecían en la sombra bajo las etiquetas de esposas, asistentes, bibliotecarias, taquígrafas o secretarias. El libro En las sombras de la tradición rescata a las siete mujeres que aparecen en la foto de la Semana del Trabajo Marxista del Instituto de Investigación Social (IfS), cuna de la Escuela de Fráncfort, un movimiento que nació en los años veinte del siglo pasado con ideas críticas sobre la sociedad, la cultura y la política. Junto a Horkheimer, Marcuse, Adorno, Habermas, debemos rescatar a las figuras ocultas de su historia: la actriz Hede Massing; la pedagoga y filósofa Hedda Korsch; Gertrud Alexander, periodista, política y crítica de arte; Rose Wittfogel, bibliotecaria diplomada; Käthe Weil, pedagoga; Christiane Sorge, economista; y la feminista y filósofa Margarete Lissauer.
lunes, 15 de diciembre de 2025
Las aventuras del caballero Cristalián, novela de caballería de Beatriz Bernal (s. XVI)
La novela de caballerías no era solo cosa de hombres: el 'Cristalián' de Beatriz Bernal resucita después de 500 años en la edición de Anaya Juvenil.
En una época en la que a las mujeres apenas se les permitía leer, Beatriz Bernal escribió la obra titulada Historia de los invictos y magnánimos caballeros don Cristalián de España, príncipe de Trapisonda, y del infante Luzescanio, su hermano, hijos del famosísimo emperador Londelec de Trapisonda” publicada en Valladolid en 1545 y defendió en su prólogo la capacidad de la mano femenina para escribir. Aunque no fue hasta la segunda edición (1587) cuando su hija reivindicó el nombre de su madre y la convirtió así en la primera novelista en lengua española. Su autora creó un universo de caballeros, encantamientos y batallas que influyó en autores de su época a los que Cervantes salvó de la hoguera en “Don Quijote”.
A pesar de su extensión, más de 800 páginas divididas en cuatro partes y 138 capítulos, la novela llegó a las librerías de diferentes ciudades europeas y se menciona en inventarios de librerías y bibliotecas del siglo XVI y principios del XVII. También aparece referenciada en otras obras literarias posteriores, como en el soneto de Góngora Volviéndose a Francia el duque de Humena. Incluso hace poco se encontró en Italia un manuscrito de 1570 que revela cómo dos enamorados adoptaron los seudónimos "Cristalián" y "Penamundi" (los protagonistas de la obra) para sus cartas de amor secretas.
Leer aquí uno de los ejemplares conservados en la BNE.
Edición abreviada e ilustrada
Casi quinientos años después Anaya Infantil y Juvenil ha recuperado en una edición para lectores actuales dos episodios de la novela adaptados por Diego Arboleda con riguroso respeto al original e ilustraciones exclusivas de Eugenia Ábalos. Además, incluye un epílogo histórico que contextualiza la importancia de Beatriz Bernal.
lunes, 20 de octubre de 2025
Las pintoras de mi familia
Van a hacer un libro sobre pintores conocidos y desconocidos de Villena. Nos han pedido que hagamos una pequeña semblanza de las mujeres pintoras de mi familia materna, mi abuela Carmen, mi tía Mª Luisa y mi madre. Una vez más se constata lo mucho que hemos convivido con ellas y lo poco que conocemos de sus vidas, aspiraciones y gustos. Hemos reconstruido lo que hemos podido porque no alardeaban de su talento innato. Para ellas era un pasatiempo, una afición relegada a un segundo plano por las tareas domésticas. Su formación proviene de las escuelas de Magisterio. Autodidactas, nunca tuvieron una habitación propia para pintar y prefirieron formatos pequeños. En ningún momento pensaron que las Bellas Artes pudieran ser una profesión. Aprendieron copiando, les enseñaron que lo importante era imitar al arte más que interpretar la realidad. La originalidad no se valoraba, ya sabemos que las vanguardias en la posguerra estaban demonizadas. No eran conscientes de su autoría y a veces se olvidaban de firmar, ninguna de sus obras tiene título. Ahora sus cuadros, llenos de flores y paisajes, adornan nuestras casas. Su recuerdo pervive.
Carmen Prats Nadal
Onteniente 1889- Villena 1969
Carmen Prats empezó en Castellón sus estudios de Magisterio a los quince años. Pertenecía a una familia de músicos y ebanistas ontenienses. Destinada en Villena, se casó con Antonio Bravo, abandonó su profesión y tuvo cinco hijos. Se hizo tan villenera que se trajo a sus hermanos pequeños, Vicente, Patricio, y a Matilde cuando se jubiló de maestra. Las clases de dibujo que aprendió en la Normal le sirvieron para aplicarlos a diversas labores de costura. Destacan sobre todo sus dibujos al carboncillo de una extraordinaria perfección.
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| Bordados |

Carmen Bravo Prats
Villena 1921- Madrid 2014
Carmen Bravo, tras realizar el examen de Estado en Valencia en los años cuarenta, se convirtió en maestra gracias al "Plan Bachiller" que permitía la convalidación de los estudios de bachillerato con los estudios de Magisterio cursando una serie de materias. Su intención era hacer las oposiciones pero se casó y nunca ejerció. El trabajo de su marido militar la llevó por toda la geografía española. En Madrid y en Granada asistió a clases de pintura, afición que heredó de su madre y que compartió con su hermana Mª Luisa. De niña realizó caricaturas a imitación de las que veía en los periódicos. Solía regalar sus óleos a sus familiares y amigos.

María Luisa Bravo Prats
Villena 1923- Alicante 2012
Empezó a pintar a imitación de su madre Carmen Prats. Tenía afición y una buena técnica que desarrolló durante muchos años, primero asistiendo a clases y luego por cursos por correspondencia. Participó en 1957 en la I Exposición de Artistas Villenenses con dos óleos: Paisaje y Flores. En 1960, con motivo de la creación en Villena de la Sociedad de Amigos de las Bellas Artes, colaboró con un hermoso cuadro de gran tamaño en la exposición coordinada por el pintor alicantino afincado en Villena, Antonio Cernuda Juan. Fue la primera en darse cuenta de las aptitudes para el dibujo de su sobrino político, Vicente Rodes, que después se dedicaría a la pintura.
| Mª Luisa Bravo, 1960 |
https://bloggeles.blogspot.com/2026/03/pintoras-de-oficio-el-realismo-intimo.html
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sábado, 30 de agosto de 2025
Adelina Jiménez, un referente: la primera gitana maestra nacional
Orgullosa de su etnia y de su aspecto, Adelina Jiménez, la primera maestra gitana de España, ha luchado por convencer a los jóvenes gitanos y a sus mayores sobre la importancia de estudiar y de formarse para poder ocupar puestos de relevancia en la sociedad. Sitúa la batalla en la Secundaria, adonde estos chicos no llegan o de la que se escapan. Y asegura que es cuestión de tiempo y trabajo conjunto conseguir en esta etapa la plena escolarización
Adelina Jiménez Jiménez (Ayerbe, Huesca, 5 de abril de 1945)
fue la primera mujer gitana en España en aprobar una oposición y conseguir plaza como maestra nacional, en 1966. Con solo 21 años, en plena dictadura franquista, rompió barreras impuestas por la pobreza, el machismo, el racismo y los estereotipos hacia su comunidad.
Nació en una familia humilde y numerosa. Era una niña gitana en un mundo que no esperaba que llegara a nada. Pero ella quería estudiar, y sus padre —sobre todo su abuela — la apoyaron. Se presentó a las oposiciones a magisterio… y las ganó.
Ejerció como maestra durante 34 años, defendiendo siempre la educación como herramienta de libertad. Enseñaba en la escuela, pero también fuera de ella: trabajó por la inclusión del pueblo gitano, animó a las niñas a estudiar, y trató de derribar prejuicios que aún hoy pesan.
No fue famosa. No salió en portadas. Pero su gesta abrió un camino que hasta entonces parecía imposible.
En 2007, el Consejo de Ministros le concedió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, por su labor pionera. Aun así, pocas personas saben su nombre.
Hoy, Adelina vive en Zaragoza. Dice que no se considera heroína, pero que se siente feliz si su historia ayuda a otras niñas gitanas a imaginarse en la universidad, en una escuela, o donde quieran estar.
No tiene calle, ni estatua, ni lugar en los libros de texto. Pero fue la primera en saltar el muro.
Amelia Almau, “Se convence a los gitanos más con miel que con hiel”
domingo, 6 de julio de 2025
Selección de artículos de Público (2023-24)
Hace tiempo que no me paseo por Facebook, un negocio que recopila datos personales para generar ingresos, solo recibo anuncios y solicitudes de amistad de personas que no conozco. Al principio, antes de ser M, me sirvió para recuperar relaciones familiares, viejas amistades e incluso para propiciar nuevos encuentros con gente interesante. Soy una chafardera como diría mi amigo Eduardo Allende, qué le vamos a hacer. Algunas veces lo utilicé para conseguir más visitas en mi blog, pero luego desistí, porque creo que no se debe mezclar el negocio con el ocio. Lo seguí utilizando para enlazar con artículos interesantes, fundamentalmente de El País y de Público. Pues bien, en los de Público primero desaparecieron las fotografías y después el contenido, ignoro cuál es la razón. Lo que sí sé es que en noviembre de 2023 sufrió un ataque informático, así que he recuperado los más interesantes por orden cronológico con nuevos enlaces que no sé lo que durarán.
05/06/2023 Agustín Moreno, La unidad de la izquierda o la balsa de la medusa
17/10/2023 David Torres, El fantástico viaje de Ayuso
24/10/2023 Ana Bernal Triviño, Cómo Picasso pintó el desprecio a sus parejas
- 19/01/2024 Enrique Javier Díez Gutiérrez, ¿Por qué es imprescindible una educación laica?
- 15/03/2024 Candela Barro, Ellas locas, ellos genios: cómo se entiende la subversión en el arte en función del género
- 1/04/24 Ramón Soriano, Vulneración de derechos del profesorado de la enseñanza privada concertada
1/06/24 David Torres. Milei y Ayuso: estética a tope
31/12/04 Oti Corona, Premios Machirulo 2024
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lunes, 9 de junio de 2025
Muñoz Molina y la masculinidad dañina (Cosa de hombres)
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Magnífico artículo de Muñoz Molina (31/5/2025) del que destaco algunos párrafos. El feminismo es también cosa de hombres.
Los varones que hemos ido desprendiéndonos de una masculinidad dañina debemos militar contra la marea negra de los machotes redivivos, los hijos innumerables de los machos alfa del despotismo planetario.
Había en cada pandilla líderes y practicantes precoces. Había una brutalidad física que se manifestaba en los juegos del recreo y en los vestuarios y los patios de la llamada educación física, guiada por un grosero darwinismo de la supremacía de los fuertes, que profesores desalmados, casi todos ellos burócratas falangistas, disfrutaban alentando. Había que aprender a hacerse hombres, decían. El que no cumpliera las exigencias, el torpe, el cobardón, el que no saltara el potro o no escalara la cuerda, recibía el desprecio del profesor y las carcajadas saludables de los compañeros, tempranos aprendices de la crueldad masculina hacia el débil, el raro, el posible mariquita. La obsesión por la hombría se acompañaba de una vigilancia de cualquier síntoma o indicio de afeminamiento: “Hombros anchos, estrecho de culo: maricón seguro”. Había que llevar el reloj con la izquierda, y no olvidarse nunca, cuando se empezaba a fumar, de coger el cigarro también con la izquierda: fumar con la derecha era de mujeres y de maricas. Había que jugar al fútbol lanzándose en tromba y repartiendo patadas. Incluso no jugar al fútbol o no gritar roncamente en las gradas podía ser una prueba de falta de entereza masculina.
La patria y los testículos siguen manteniendo su alianza sagrada. El gerifalte del partido fascista que ya está inoculando las instituciones y la vida españolas anda por ahí con la camisa desabotonada para exhibir mejor el desafío irrisorio de su cuello macizo y su torso fornido. A los varones que gracias al influjo educativo y a la camaradería de las mujeres hemos ido desprendiéndonos a lo largo de los años de una gran parte de las adherencias de aquella masculinidad dañina y además embustera nos corresponde vindicar todo lo que hemos aprendido, y nuestra voluntad de seguir aprendiendo, y militar en la medida de lo posible contra la marea negra de los machotes redivivos, los machotes arqueológicos con sus chirriantes armaduras, los hijos innumerables de los machos alfa del despotismo planetario, Trump y Musk y Orbán y Milei y Maduro y Putin y Bolsonaro y Netanyahu.
En la compañía igualitaria de las mujeres hemos ido aprendiendo a manifestar sentimientos, a cultivar la ternura, a vigilar la propensión masculina a alzar la voz más de la cuenta, a estar atentos a los privilegios mayores o menores que ya no nos es lícito aceptar. Cuando el infortunio golpea con toda su crudeza, o cuando se insinúa la tentación del resentimiento, nadie, ni hombre ni mujer, está a salvo, pero ahora sabemos que pocas cosas debilitan y asfixian tanto por dentro a los varones como la coraza ya tan oxidada de la hombría.lunes, 7 de abril de 2025
Algunas consideraciones y elucubraciones sobre el adoctrinamiento (y 7)
En las
entradas anteriores sobre algunos de los manuales escolares más representativos de la escuela española de hace siglo y medio, he intentado reflejar la información que he leído por casualidad y que desconocía porque no he estudiado pedagogía.
En el censo de los manuales y sus años de edición ocurre lo mismo que con los recortables, hay pocas fuentes disponibles, los títulos tuvieron muchas ediciones y es muy difícil saber cuál fue la primera. Como sabemos los manuales escolares se van deteriorando con el uso y acaban destruyendo, además no se valoran y la mayoría terminan en la basura. Aunque en este caso la autoría está demostrada.
Debo confesar que jamás leí un libro de urbanidad, aunque en mi colegio de monjas se
leían normas de buenas maneras en el comedor y teníamos una cartilla escolar
donde nos valoraban el comportamiento a base de quitarnos puntos cuando este no era
correcto, la puntuación final aparecía en las notas escolares. La buena
educación y las normas eran fundamentales tanto en la casa como en el colegio, también los castigos, aunque, afortunadamente en mi caso, sin
violencia física. Todavía recuerdo la vergüenza que pasábamos las niñas cuando
nos pillaban comiendo chicle y teníamos que llevarlo pegado en la punta de la
nariz todo el día. Una supuesta falta de respeto se pagaba con el ridículo público. Eran
otros tiempos y otras costumbres.
A pesar de mi desconocimiento teórico sobre el tema, las variadas lecturas me han permitido llegar a algunas conclusiones:
1) Ha sido un duro camino crear ciudadanos con derechos y deberes en libertad en lugar de súbditos domesticados a base de lecciones morales, utilizando el castigo y el miedo como armas. Pero, a veces, se ha olvidado que unas normas de comportamiento basadas en el respeto a los demás facilitan la convivencia y nos hacen más humanos. Los viejos códigos sociales de comportamiento ciudadano adaptados a la sociedad del siglo XXI, sin distinción de género, deberían ponerse de moda otra vez en los centros de enseñanza de primaria y secundaria porque damos por sentado que nuestros alumnos ya vienen educados de casa y no es así. Vivir en sociedad es una tarea, en ocasiones, complicada porque se están perdiendo muchas muestras de cortesía como dejar salir antes de entrar, caminar por la derecha, saludar, ceder el sitio a los mayores, hablar bajo, no hablar con la boca llena, no tirar basura, cuidar el mobiliario urbano, no pintar lugares públicos y privados, respetar espacios reservados para personas con discapacidad, etc.
2) Los manuales escolares nos sirven en la actualidad para comprender las peculiaridades de
determinados periodos históricos, porque permiten examinar las ideologías, los
conceptos y valores de los grupos sociales que ostentaban el poder, casi siempre una mezcla de innovaciones modernizadoras y persistencias arcaizantes*.
3) Durante muchos años la enseñanza
tradicional religiosa cambió muy poco
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| Modernización en s. XIX de las portadas de La buena Juanita |
1. Educación religiosa en todos los centros y marcado contenido moral de todo el saber. El amor a la Patria debía impregnar cualquier hecho educativo.
2. Prohibición de la coeducación. El sacrificio y la disciplina se considerarán el motor del éxito.
3. Valor fundamental de la familia como eje vertebrador de la vida española. La mujer, garante del bienestar familiar al servicio del marido y los hijos.
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| Edición de 1942 |
Lo que si tengo claro claro es que estos manuales de lectura auspiciados por la iglesia católica no enseñan, adoctrinan, justo lo que ahora los centros concertados religiosos critican a las nuevas políticas educativas de la sociedad democrática. La caridad no puede remediar las injusticias sociales. Segregar no es lo mismo que convivir. Discriminar es lo contrario que integrar. Las buenas costumbres no tienen nada que ver con la mojigatería y el puritanismo. Respetar el orden social no significa que tengamos que ser sumisos. La visión idílica de la infancia es tan contraproducente como una visión tremendista. La libertad no tiene nada que ver con la mala educación. Y la felicidad no va unida, desgraciadamente, a la bondad.
Alejandro Tiana Ferrer, El libro escolar, reflejo de intenciones políticas e influencias pedagógicas
Algunas elucubraciones malvadas sobre las lecturas
La boda cortés de Juanito con Juanita.
En consecuencia con lo que he leído, me atrevo a hacer un resumen final: el buen niño Juanito se casó con la horma de su zapato, la buena Juanita, y formaron un matrimonio burgués de provincias, aburrido, sano y santo como lo manda la Santa Madre Iglesia. Comieron perdices en el florido pensil de su hogar y perpetuaron a través de sus hijos el sistema social dominante. Finalmente, sus nietos asfixiados por tanta represión buscaron la libertad como caballos desbocados.
Jaimito frente a Juanito
En algunos pasajes de Juanito me acordé por paronomasia del
temible y travieso Jaimito de los chistes de mi infancia, caracterizado por su
descaro y malicia que fastidiaba con sus preguntas a su
profesora y perturbaba el orden con sus travesuras. Jaimito es el contrario, el
antagonista de Juanito. Estoy convencida que su creador lo escribió en venganza por
haberse visto obligado a leerse el libro de pequeño, por eso la mayoría de sus chistes
son verdes y zafios, pero graciosos y comprensibles para un público amplio. El nombre Jaimito proviene o coincide con el del cómico del cine mudo norteamericano
Larry Semon, que se llamó en España primero
Tomasín y en las reposiciones a partir de 1941 Jaimito. Su popularidad entre nosotros fue tan grande que protagonizó todos los chistes de una
época. “¿Sabes ése de Jaimito
que va y…?”, era una de las frases seguras que surgían en cualquier reunión.
El
nombre de Jaimito coincide también con el de una revista de historietas
infantiles publicada entre entre 1945 y 1985 por una editorial de Valencia. Antes, en España, los tres sobrinos traviesos del
pato Donald en las historietas producidas por Disney se llamaron Juanito, Jaimito y Jorgito.
Las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes
Las chicas buenas, la sumisas y modosas Juanitas del siglo XIX, no cuestionaban lo que les enseñaban los viejos manuales, solo tenían deberes, las habían controlado y separado. La Diana del libro de los años treinta fue el modelo que anticipó el futuro, una chica que aprendió a comprometerse con la realidad y a buscar su propio camino. Las primeras chicas malas buscaban cambiar las normas, no se sometieron, se hicieron autónomas a través de la educación, no se quedaron en casa y ejercieron sus derechos como ciudadanas. Fueron el germen de la famosa frase "las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes", siendo abanderadas de la libertad sexual, la igualdad laboral y política. A la frase se le atribuyen diversas paternidades: la actriz Mae West, un eslogan de mayo del 68, el dibujante Quino, o a la psicóloga alemana Ute Ehrhardt. Todos contribuyeron en el siglo XX a que el ángel del hogar moviese sus alas y abandonase su jaula para reconquistar su libertad. También me vino a la mente la frase complementaria : "Cuando soy buena, soy buenísima. Cuando soy mala, soy mucho mejor".
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