sábado, 23 de abril de 2022

Biblioteca Manuel Alvar cerrada (23 de abril, Día del Libro)

“Por fabor, avrir lla la vivlioteka. Es urjente”, se lee en el mensaje pintado en la fachada de la biblioteca Manuel Alvar, ubicada en el barrio de Salamanca, exigiendo su pronta reapertura. El autor ha tirado de ironía para quejarse de todo el tiempo que el lleva cerrada importunando a los vecinos y estudiantes que desean asistir. El centro, de propiedad estatal pero gestionado por la Comunidad de Madrid desde 1988, se cerró en abril de 2019 con la justificación de que se iban a realizar obras de manera urgente. Sin embargo, la obra prácticamente no llegó ni a comenzar y ya antes del confinamiento se paró toda la actividad. Tres años más tarde, la biblioteca continúa cerrada sin ninguna señal de una inminente reapertura. 

El grafiti se ha convertido así en un llamativo y divertido grito desesperado de los vecinos afectados por el cierre. Las bibliotecas son muy necesarias. ¡Feliz día del libro!

miércoles, 20 de abril de 2022

Rafael Duyos: La Chata en los toros, Romance de la infanta Isabel


Fui niña de tele y no de radio, así que tengo un vacío en lo que se refiere a cultura radiofónica. De ahí mi sorpresa al escuchar estos días por primera vez el Romance de la Chata, que se aprendió de memoria un amigo de tanto oír la versión del actor Alejandro Ulloa. Tampoco sabía nada de su autor, el poeta, médico y sacerdote Rafael Duyos (Valencia, 1906-Requena,1983). En Madrid estudió el bachillerato y Medicina, especializándose en cardiología. Durante la República dirige Murta, una revista poética valenciana en la que colaboraban Max Aub, Juan Gil Albert, con dibujos de Josep Renau. Pasó la guerra en Tánger y desde 1942 se instaló de nuevo en Madrid, publicando nuevos libros de poesía y escribiendo teatro, cine, zarzuelas, pasodobles y canciones. Perteneció al grupo de poetas titulado Alforjas para la Poesía, fundado por Conrado Blanco con el que recorrió toda la geografía española. Después del fallecimiento de su esposa, con la que tuvo seis hijos, fue ordenado sacerdote por el cardenal Tarancón y ejerció como tal en la iglesia de Los Dolores en San Bernardo. De nuevo Píndaro español le definió Manuel Machado en el prólogo a sus romances taurinos. El amor, los toros, la guerra civil, los sentimientos religiosos, son sus temas líricos. “Es un médico poeta, rapsoda más que galeno, recita más que receta”, decían de él. Lo extraño es que este romance costumbrista haya sido compuesto en los años 50, veinte años después de la muerte de la infanta Isabel, pero no deja de tener su gracia. 

Isabel de Borbón (Madrid, 1851-París, 1931) conocida popularmente con el apodo de «La Chata», fue nieta, hija, hermana y tía de reyes; y dos veces princesa de Asturias y heredera al trono. Obligada por intereses de Estado, se casó en 1868 con su primo Cayetano de Borbón, que agobiado por su enfermedad mental, se suicidó poco después. Tras el derrocamiento de Isabel II en 1868, vivió en el destierro en París, viajando por toda Europa. Fue un personaje fundamental en la Restauración de su hermano Alfonso XII y regresó con él a Madrid en 1875. Tras la muerte de Alfonso XII en 1885, supuso un gran apoyo moral para la Regencia de María Cristina y participó decisivamente en la educación de su sobrino Alfonso XIII. La infanta fue muy querida y popular entre los madrileños incluidos los republicanos. La Chata, marginada en la sucesión al trono por ser mujer, es una personaje por descubrir porque fue mecenas de la música, la literatura y el teatro y ejerció también una importante labor de beneficencia. En su honor se construyó en 1857 el Hospital de La Princesa en el Paseo de Areneros (actualmente calle Alberto Aguilera) y da nombre a la calle que une la plaza de Moncloa con la plaza de España. El antiguo paseo de Atocha, entre la plaza del Emperador Carlos V y el paseo de María Cristina, para evitar la coincidencia con la calle del mismo nombre, se llama desde 1939 Paseo de la infanta Isabel. Por lo tanto tiene dos calles dedicadas a ella y un monumento en el Parque del Oeste.  

Victoria Federica de Marichalar y Borbón
Supongo que este ha sido el modelo aristocrático que han seguido otros borbones: el emérito rey Juan Carlos, cercano y dicharachero, su hermana Mercedes, así como su hija Elena y, ahora, la nieta, Victoria Federica; además de otras políticas españolas conservadoras como Esperanza Aguirre e Isabel Díaz Ayuso. Se acercan al Madrid castizo del siglo XIX, perpetuado por el desparpajo de los libretos de las zarzuelas y basado en la defensa de las costumbres tradicionales en torno a la religión: toros, procesiones, verbenas y otros festejos populares. 

La conexión entre la aristocracia y el pueblo no deja de sorprenderme, en la época en la que se defiende la democracia, los privilegios vuelven a estar por encima de los méritos.  “En la sociedad actual la aristocracia sigue siendo un valor en alza”, opina el aristócrata disidente Iñigo Ramírez de Haro, marqués de Cazaza en África, que en su reciente libro La mala sangre (Ediciones B) hace una crítica despiadada a su familia, la Casa Bornos, y a su estamento en general. “La mayoría ni son empresarios influyentes, ni artistas de éxito, algunos no aportan nada a la sociedad y quieren vivir de herencia y nostalgia, pero siguen copando el interés del público. Que estén de moda tiene que ver con un retorno a los valores tradicionales que hace unos años era impensable”, dice el marqués*.

Irene Mira Serrano, La trágica vida de «la Chata»: la Infanta de Borbón querida hasta por el Madrid republicano

*Sergio C. Fanjul,  Un retorno a la tradición antes impensable: Cómo la aristocracia ha reconquistado la escena pública española


 "La Chata en los toros" de Rafael Duyos, con anotaciones manuscritas (Archivo Carlos Fernández Shaw)

jueves, 14 de abril de 2022

Ángel Guinda: Restitución a la III República

 «Restitución»

En nombre de la sed, el hambre, el fuego,
en nombre de la luz y las tinieblas,
en nombre de las nubes y del suelo,
en nombre de la sangre acribillada,
que vuelva al pueblo lo que es del pueblo.

En nombre de la paz y la paciencia,
en nombre de lo efímero y lo eterno,
en nombre de las piedras y del aire,
que vuelva al pueblo lo que es del pueblo,
en nombre del presente y del futuro.

En nombre de lo mínimo y lo inmenso,
en nombre del silencio más atroz,
en nombre de la fuerza del deseo,
en nombre de las calles y el placer,
que vuelva al pueblo lo que es del pueblo.

Ciegamente, con el puño en el sol,
en nombre del relámpago y del trueno,
en nombre de la historia del dolor,
hablo al destino, pienso, lloro, impreco,
escribo a viva voz: ¡Restitución!

 ¡Restitución! 

                                     Ángel Guinda (2018)

lunes, 11 de abril de 2022

La masculinidad a los setenta: Sentimos las molestias


Ayer pasé una buena tarde viendo de una tacada la miniserie de 6 capítulos de media hora de duración que ha estrenado Movistar, Sentimos las molestias, una comedia irónica, tan divertida como amarga, sobre lo que implica hacerse viejo. Cuenta la historia de Rafael Müller (Antonio Resines), un aclamado director de orquesta, y Rafael Jiménez (Miguel Rellán), una vieja gloria del rock que se resiste a colgar la guitarra. Dos buenos actores en dos personajes redondos que nos enseñan sus aristas. Lo explica muy bien Ricardo de Querol en su crítica Resines o la masculinidad a los setenta: Los dos amigos luchan por encajar en un mundo que insiste en llamarles de usted y retirarles del juego, a pesar de que ellos intentan demostrar que están en plenas facultades. Aparecen todos los temas que preocupan a los sesentones y setentones: el miedo a quedarte solo, a acabar en una residencia, el infarto, el cáncer, la eutanasia. Y el intento de seguir pareciendo joven, y el deseo sexual y la Viagra. Hay una reflexión también sobre la masculinidad en esa generación, que fue muy avanzada comparada con la anterior, pero no tanto mirando a las siguientes. A los setenta, pueden quedarte fácilmente dos décadas o más por delante. Lo duro es asumir que nada irá a mejor. 
En estas edades ”Las dos palabras más bellas de nuestro idioma no son ‘te quiero’, sino ‘es benigno‘. Lo decía el personaje de Woody Allen en Desmontando a Harry. Es ley de vida llegar al momento en que piensas así. Hay una edad en la que amigos y parientes de tu generación se emparejan y tienen hijos; otra en que se divorcian o tienen cáncer; algún día empiezas a frecuentar entierros y funerales de aquellos con los que creciste".

La generación que hizo la revolución sexual nos muestra sus carencias emocionales como ya lo hizo El método Kominsky, con unos cascarrabias Michael Douglas y Alan Arkin. Pero, ¿qué generación no las tiene? Las pioneras en mostrarse fueron Las chicas de Oro.