A veces, una palabra o pensamiento serio me induce a decir tonterías o fruslerías para descargar la tensión. Por asociación de ideas el apellido de Aurelio Ras me ha llevado a recordar un anuncio publicitario de las cuchillas de afeitar Palmera (fabricadas en España por la empresa Juan Vollmer en Irún) que utilizaba la onomatopeya "ras, ras" para imitar el sonido suave y al ras del afeitado. Sus campañas en radio, prensa y televisión destacaban por eslóganes ingeniosos y forman parte del recuerdo sonoro de la memoria colectiva.
Las campañas publicitarias comenzaron a partir de los años 50 hasta los 70 a través de la radio (con patrocinios en espacios como radionovelas en la Cadena SER y voces como la de Celia Gámez) y posteriormente en la televisión. Su repercusión creció de forma masiva a partir de 1955, cuando los vehículos publicitarios de la marca empezaron a participar en la Vuelta Ciclista a España, regalando cuchillas directamente a los espectadores
El anuncio más conocido de las cuchillas Palmera es el famoso "jingle" radiofónico del Sultán, compuesto e interpretado por un conocido grupo musical de la época Los Xey a mediados de los años 50. Su pegadiza melodía de estilo oriental y su onomatopeya final pasaron a formar parte de la cultura popular española. No he encontrado ningún registro de audio para incluirlo aquí, en su lugar he colocado el anuncio para el cine de Estudios Moro Ras ras (El fantasma barbudo) con la voz del grupo, realizado en el año 1955.
La letra contaba la historia graciosa de un sultán que no se llevaba bien con su pueblo porque iba barbudo. Sus vasallos le exigían que se afeitara comprando las cuchillas Palmera. Los Xey esquivaron la estricta censura franquista mediante la fantasía y el absurdo, una sátira musical sobre el cuidado de la barba no levantaba sospechas.Los censores vigilaban de cerca el tono lúgubre, la protesta social o la sensualidad pecaminosa, pero en la canción no encontraron ningún paralelismo con la dictadura de Franco ni con el erotismo que mostraba. La lectura actual sustituiría la palabra edén por harén y vasallos por mujeres. El jingle de las cuchillas Hoja Palmera utilizaba una melodía alegre que transmitía optimismo, algo que encajaba perfectamente con la estética blanca y familiar que el régimen aprobaba para la radio.
Un sultán vivía en un suntuoso edén mas con sus vasallos no se llevaba bien porque le decían: ¡Aféitese bien!, compre hoja Palmera ¡que requetebién!
Hoja Palmera el sultán veloz compró ¡ras, ras y ya está! Y desde entonces el sultán feliz vivió ¡ras, ras y ya está!
Un sultán vivía en un suntuoso edén mas con sus vasallos no se llevaba bien porque le decían: ¡Aféitese bien!, compre hoja Palmera ¡que requetebién¡
Décadas más tarde, el grupo vocal El Consorcio rescató esta nostálgica pieza y la incluyó en su disco recopilatorio de canciones de radio antiguas. Actualmente, Señora Audacia, un grupo creado por IA, que
hace versiones de anuncios radiofónicos de los años 40 y 50 con una estética nostálgica de la radio de otra época, la ha recuperado.
La melodía sería estupenda para una coreografía de las fiestas de moros y cristianos de Villena, que en estos momentos se está celebrando en todo su esplendor. El espiritu "festero" del pueblo vence por unos días al disgusto del robo del tesoro.
"Cuando era un chiquillo me llamaba mucho la atención ver a mi padre afeitándose. El ruido “cris”, “cris”, al pasar la cuchilla por la piel. Las caras raras y graciosas que ponía, un señor tan serio y respetable, cuando tenía que rasurarse por encima del labio o al apurarse las patillas. Ritual, que seguía con los golpes con la maquinilla en el lavabo para quitar los pelos y yo jugando con las cuchillas mientras mi padre me decía, “deja eso que te vas a cortar”. A veces quitaba la cuchilla de la maquinilla, me ponía jabón en la cara con la brocha y me afeitaba de mentirijillas. ¡Qué grande y magnífico me parecía entonces mi padre!, y, ¡qué magnífico y enorme me parece ahora desde la insalvable distancia que interpone el tiempo entre nosotros y nuestros recuerdos!".
Mis recuerdos son similares a los de Juan Carlos Barajas, yo era una chiquilla sentada en la taza del váter mirando embobada a mi padre que hacía un extraño ritual mientras se miraba al espejo y cantaba. En pijama no era el mismo señor serio que salía de casa luciendo un uniforme de color caquí. Al terminar, con la brocha me ponía el jabón sobrante en la nariz y en las mejillas. Yo sabía que no tenía que imitarle porque era una mujer y como mucho me saldrían pelos, sobre todo en las piernas, que tendría que depilarme con crema mejor que con cuchilla para evitar accidentes como hacía mi hermana cinco años mayor. Y esa escena maravillosa no la he podido repetir con los hombres que he amado porque llevaban barba como mandaban los tiempos de rebeldía. Supongo que al final de los 70 la venta de las cuchillas Palmera decaería por ese y otros muchos motivos.
Una producción de la Asociación para el Desarrollo del Alto Vinalopó en el año 2002. Plan Proder. Realizado por... Ferquiam Producciones.
Fue ideado, escrito, grabado, montado e incluso comentado por villenenses, como Paco Arenas, Fernando Quiles y Ernesto Pardo, que pusieron todo su empeño en realizar un trabajo digno. Nos queda la satisfacción de que cuantos han visionado este video lo han alabado en toda su extensión. Está enfocado como si lo relatara un músico de los que hacen el recorrido de localidades con fiestas de Moros y Cristianos. Música original de Antonio Molina Navalón.
En este video analizamos por qué trabajadores votan a PP y VOX, partidos que impulsan políticas que los perjudican directamente, explicado desde la teoría de Pierre Bourdieu. Exploramos cómo la dominación más efectiva no es la que se impone por la fuerza, sino la que los dominados interiorizan como natural y defienden activamente. Analizamos el capital simbólico: cómo Rosa acumula "dignidad" y "reconocimiento" cuando no puede acumular dinero, distinguiéndose como "trabajadora esforzada" frente a "las vagas"...
A lo largo de la historia las personas han empleado la vestimenta para identificarse, teniendo en cuenta el contexto y la posición social que desempeñaban.El uso del color blanco para las novias, que tradicionalmente se asociaba con la pureza y la inocencia, se produjo en Inglaterra en el siglo XIX. Pero no fue hasta 1840, en la boda de la reina Victoria, cuando se puso de moda en las clases altas y aristocráticas. Hasta entonces las mujeres se casaban con sus mejores galas. Un traje de novia venia a ser un traje de fiesta, con mantilla, sombrero o velo, y del color que quisiera, incluso un traje regional servía. El color negro se utilizaba porque se consideraba elegante,por la obligación de llevar luto por la muerte de un familiar y, sobre todo, porque podía servir en otras ocasiones. En las clases medias y bajas no había dinero para comprar un traje que sólo se utilizase una vez.
Bodas de negro
Si nos imaginamos una novia, en nuestra mente surge la imagen de una mujer vestida de blanco con un traje de larga cola y un velo tul ilusión* tal y como aparecía en las películas americanas y en los recortables. Pero si miramos en nuestro álbum de fotografías familiares, vemos que nuestras abuelas y la mayoría de nuestras madres se casaban vestidas de negro, sin velo y con un traje corto que a veces era un elegante traje de chaqueta. No había fotógrafos en las ceremonias y el matrimonio acudía unos días después a hacerse una foto en un estudio. Las novias de la posguerra, época de represión, escasez y atraso que coincidió con el fin de la Segunda Guerra Mundial, solían vestir muy recatadas*, no se admitía en la iglesia un traje sin manga larga y escotado como en las postrimerías del siglo XX cuando se fue adaptando a la actualidad. En España, las primeras novias vestidas de blanco, salvo algunas excepciones, aparecieron en torno a los años cincuenta. La duquesa de Alba fue una de las pioneras, se casó un 12 de octubre de 1947, día de la Fiesta Nacional.
Boda de la duquesa de Alba
*La práctica de usar velo se remonta a la antigua Roma y Grecia, donde se creía que protegía a las novias de los malos espíritus. Con el tiempo, el velo se convirtió en un símbolo de modestia y pureza en diversas culturas. Tul ilusión era el extraño vocablo aplicado a los velos de novia. El tulproviene de la ciudad francesa Tulle, conocida en el siglo XVIII por la seda y el encaje.
* Se cuenta la anécdota de que un sacerdote, joven con ideas viejas en los años 60, avisaba que si la novia se presentase con un traje sin manga larga y escotado, no les casaría.
La boda de mis padres
La boda de mis padres fue atípica para el contexto y muy parecida a las bodas de los años posteriores. Mi madrefue la primera mujer que después de la guerra se casó de blanco en la iglesia de Santiago en Villena, el 2 de agosto de 1947 a las 12 de la mañana. La fecha coincidía con el santo de su suegra Ángeles que llegó a comprar una alfombra para que la llevase al altar. Su boda fue todo un acontecimiento en el pueblo, la gente se arremolinó en los alrededores para verla como si fuera una estrella de Hollywood. Hubo muchos invitados, convite y multitud de regalos. En esos años de penuria, sorprendentemente, la fábrica de clavos familiar estaba en su mejor momento. Contrataron un fotógrafo pero las fotos salieron a lunares debido al calor insoportable. Pasaron la noche en el hotel Palace de Alicante y el viaje de novios en Palma de Mallorca. Ella iba de blanco con tul y larga cola, él con uniforme militar. Mi madre no lo pasó bien con todos los ojos centrados en ella, no hablaba nunca de su boda como tampoco mi padre lo hacia de la guerra civil. Dicen que mi abuela materna, viuda con otros tres hijos, suspiró aliviada: su hija mayor había hecho una buena boda. El tiempo demostró después que había hecho un buen matrimonio. Mi madre no fue reina por un día, lo fue hasta que murió mi padre, cuarenta y siete años después. La foto de la espectacular dama de blanco, siempre en la alcoba matrimonial, nos acompañó en todos los traslados.
Carmen Bravo, la dama de blanco
P.D. (23 de abril)
La prima de mi madre Juanita Prats y su marido Andrés Hernández Hurtado me han mandado una foto del enlace que está en su álbum familiar. A pesar de que la imagen está arreglada, se puede observar el granulado que impide la nitidez. Mi abuela Ángeles Caturla tenía problemas de visión y no quiso ser la madrina. En su lugar, mi abuelo Emilio Cuéllar ejerció como padrino. La madrina con mantilla y peineta fue Vicenta Esquembre Hurtado, casada con Vicente Prats, en lugar de mi abuela Carmen Prats que estaba de luto por la muerte de su marido. En primer plano, como pajes figuran Roberto y Mª Ángeles Marco Cuéllar, hijos de Leonor la hermana de mi padre. La foto recuerda sin buscarlo la cualidad impresionista derivada del puntillismo del pintor Seurat.
La niña de luto
El luto en España era la manifestación pública del duelo por el que atravesaba una familia, obligaba a vestir de negro el día del matrimonio y evitaba toda actividad de la vida social. La observancia del luto se regía por un riguroso calendario que señalaba los períodos de luto a guardar según el grado de parentesco con el difunto. Paradójicamente, el color negro servía de unión entre funerales y matrimonio, un ejemplo más de cómo afecta la muerte a los vivos. Un perpetuo vivir en Semana Santa. Mientras los varones seguían acudiendo al trabajo, las mujeres eran las más afectadas, obligadas a recluirse en casa al menos durante los primeros seis meses desde el fallecimiento. En 1964, el cineasta Manuel Summers dirigió la películaLa niña de luto, una comedia costumbrista con buenas dosis de humor negro, que narra las vicisitudes de una pareja de novios que reflejaba y condenaba una realidad todavía vigente en algunos lugares de España. La niña vestida de luto no podía casarse y no valía ni la radio encendida, ni el canario cantando, ni las macetas en el balcón, ni la corbata de color, ni la cervecita en el bar, ni las persianas subidas. Los protagonistas eran Rocío y Rafael, encarnados, respectivamente, por los actores María José Alfonso y Alfredo Landa. Rocío, hija de una humilde familia andaluza, está muy contenta porque llega el final del luto que ha de guardar por la muerte de su abuela. Por fin podrá casarse con Rafael, su novio. Pero al día siguiente, su abuelo come demasiado en un bautizo, y muere de una indigestión. De nuevo, Rocío tiene que guardar luto y aplazar la boda.
En una entrada anterior resaltaba la frase de Muñoz Molina
sobre el olor a podrido de la política actual: "Las redes sociales han
universalizado la antigua grosería de la barra del bar y el muro del
retrete". Casi al mismo tiempo me crucé con la palabra "latrinalia"* que hace referencia al grafiti privado que se hace en las paredes, puertas y espejos de los baños públicos. El neologismo fue creado por Alan Dundes, folclorista y profesor de la Universidad de California, en 1966, cuando se creó un interés científico en torno al fenómeno. Esas manifestaciones no son nuevas, nos remiten a tiempos pretéritos; en Grecia y en Roma había una enorme tradición de pintadas callejeras en los burdeles y los baños públicos.
No me he
resistido a hacer un comentario sobre la atracción que tiene el ser humano por todo lo que le repugna y esa extraña necesidad
que tenemos los humanos de sacar lo peor de nosotros amparándonos en lo efímero
y anónimo. El muro del retrete y la
pantalla de internet se han convertido en el vehículo
idóneo para desarrollar actividades de naturaleza tabú fuera del respeto y la convivencia. Toda esta incontinencia verbal supone una vuelta a lo más primitivo, un viaje tenebroso al subconsciente; sólo la educación y la cultura nos apartan de la grosería y del mal gusto, no se trata de una mera cuestión de libertad de expresión. Los latrinalia son más que dibujos y palabras, son vertederos que nos retratan como sociedad.
En la actualidad el
baño público es un espacio de privacidad y soledad, un cuarto para librarse de
la orina y los excrementos, necesidades carnales que dominan nuestra vida. Un lugar limpio e íntimo que sirve para borrar una y otra vez lo más sucio de nuestro cuerpo y, a veces, de nuestra mente. En las paredes y puertas de los baños públicos se dibujan y
escriben mensajes groseros y obscenos utilizando un lenguaje escatológico lleno
de bromas o insultos. Se da rienda suelta a oscuros secretos, egos desmedidos y represiones de todo tipo, especialmente las
siniestras o pornográficas; pero también se vierten problemas cotidianos, películas
favoritas y hasta de opiniones sobre la nueva novia de su ex pareja. En esa
válvula de escape, no es raro encontrar
breves poemas de métrica formal y rimas esmeradas.
También
los lavabos son lugares de paso para las fantasías eróticas y encuentros
sexuales. Lo curioso es que no hay diferencia de género, doy fe de que en los lavabos de los institutos femeninos, cuando eran segregados, las pintadas eran tan bestias y exhibicionistas como en los masculinos**. No voy a entrar en la diatriba de si el grafiti es un arte urbano o un ejemplo de vandalismo, ni a hacer hincapié en la profundidad reflexiva de un aforismo espontáneo, así como no olvido que los grafiti son también una fuente de lucha y de protesta, y supusieron un elemento de rebeldía, una herramienta de lucha contra el poder establecido***. Parece ser que el ser humano está hecho para disfrutar de lo prohibido, algunos lavabos se han convertido en un lugar de peregrinación por sus latrinalia, mientras en otros se han instalado, con poco éxito, grandes pizarras para que los clientes apliquen con tiza sus latrinalia.
El interesante corto Latrinalia (2011), que acompaña estas líneas, nos muestra a qué se enfrenta cada día una encargada de un aseo público. Explora el arte del grafiti como si las letrinas hablaran con historias de soledad y suciedad, de drogas y alcohol, de encuentros y desencuentros, de sordidez y de satisfacción, de angustia y de alivio. En mi lejana juventud, la señora de los lavabos, a la que había que dar una propina, era toda una institución, una vigilante de la moralidad que se ocupaba de la limpieza de esos lugares.
La recién estrenada película de Wim Wenders, Perfect Days describe la vida cotidiana de un limpiador de lavabos públicos en Tokio que se siente feliz con su necesario trabajo. La explicación tal vez sea que los urinarios de Japón están muy cuidados como corresponde a un país civilizado. Las canciones que escucha: Lou Reed, The Rolling Stones y Patti Smith, también ayudan a la creación del personaje.
Por último, debo confesar que nunca he garabateado un libro, ni pintado en una pared, ni grabado mis iniciales en un árbol o en una mesa y menos en un servicio público. He sido educada en las buenas costumbres y me resulta difícil comprender a las personas que son capaces de estropear una fachada del siglo XVI con una niñería narcisista: aquí estuvo fulanito o fulanita quiere zutanita. Pero también debo admitir que me he reído y sorprendido mucho leyendo algunos grafiti. Tal vez en mi inconsciente estaba la idea de que se podían borrar con quitagrasas y pintura.
* Latrinalia deriva del latín latrina y el sufijo -alis con la terminación de neutro
plural -ia. Latrina viene de lavatrina 'sitio para lavarse'.
** Musa Latrinalis: diferencias de género en el grafiti de baños. Los estudios nos dicen que los grafiti sexuales en los baños de las mujeres universitarias es comparable a la que se encuentra en los baños de hombres. Esto apoya la hipótesis de una brecha de género más estrecha a medida que aumenta la educación.
Creo que hombres y mujeres envejecemos como hemos vivido, aguantando las cargas que nos ha impuesto la vida y sus circunstancias; unos generosos con buen humor y otros insoportables. La vejez con todos los males que ella conlleva, a veces es una liberación de todas las ataduras y un retorno a la rebeldía juvenil en una fase terminal.
Anna Freixas
pretende hacer visibles las situaciones de la vida cotidiana que discriminan a
las personas mayores, sobre todo a las mujeres, lo que pasa por reivindicar la
palabra viejo. Ni abuelita, ni ancianita, ni adulto maduro, ni ninguna de esas
apelaciones bobaliconas con las que solemos denominar e igualar a las ancianas.
Mucho menos viejoven o joviejo, términos de nuevo cuño que la psicóloga y
feminista considera “una chorrada”. “Las mismas que luchamos y conseguimos el
divorcio, el aborto, el matrimonio homosexual, la ley de violencia de género y
tantos avances hoy tenemos que conseguir otro: y es nuestro derecho a la
dignidad”. “Tengo la suerte de ser vieja porque no la he palmado. Somos viejas,
viejales, pioneras, veteranas, para qué buscar otros nombres y para qué
aparentar otra cosa”, afirma. Es la gran tesis de su ensayo Yo vieja (Capitán Swing), que apela a
una nueva mirada de esa etapa de la vida. Una interesante e iluminadora
provocación para derribar los mitos alimentados por un supuesto amor anulador
por parte de hijos y profesionales para defender la vejez. Mujeres viejas, hartas
de la oscuridad que se cierne sobre ellas tras pasar el umbral de la atracción
sexual, de la aportación al trabajo y de los estereotipos comerciales que
exaltan la juventud.
Antes las mujeres viejas se aislaban en casa, ahora piden su espacio también en la vida pública. La sexualidad de las mujeres mayores era uno de los secretos mejor guardados en nuestra cultura, a pesar de que la evidencia científica confirma que la edad no tiene por qué ser una dificultad para el disfrute, además sin reglas es más fácil la libertad femenina en la madurez. Ser vieja y ser
siempre formal es un rollo. La actriz Petra Martínez, al ser proclamada la mejor actriz protagonista en los Premios Feroz, nos dio uno de los momentos más divertidos de un año que ha comenzado entre guerras y calamidades. Un canto a la libertad, a la vejez confortable y afirmativa. Con la pretensión de que
entre todos consigamos vivir una edad mayor elegante, relajada, firme.
Con ese tono tan suyo con el que parece que nunca cuenta
nada importante, Martínez se refirió así a una escena en la que se masturba en
la película: “Lo más importante es haberme masturbado delante de mucha gente,
porque pienso que la masturbación está callada. Ahora me masturbo como tres o
cuatro veces al día, porque he cogido la manía... Hay muchas cosas que las
mujeres de mi edad no sabemos, como el satisfeison [como llamó al satisfyer, el
juguete sexual que se ha convertido en un éxito de ventas], que es muy bueno,
es genial...” Afirma que por eso al recoger el premio llevó el discurso al
territorio de la coña. "Tengo claro que está bien hablar de ello, parece que en
la tercera edad no tenemos vida sexual, y no es cierto”. Añade: “Eso sí, es
distinta. Y la masturbación hay
que reivindicarla, tiene muchas ventajas… No cuesta dinero, no te quedas
embarazada si eres joven, no te tienen que dar la enhorabuena… Y los que
piensen que no se puede hablar de esto, pues no me importa”. “Yo soy muy
novelera, podría dejar de hacer cine y teatro, lo que no podría es dejar de
verlo, ni dejar de leer novelas. Ahora somos nosotros, Juan (Margallo, su marido*) y yo, los que
estamos al final de una novela. Somos infantiles, nos sentimos sin una edad
específica, seguimos haciendo una vida improvisada y eso”, concluye, “es muy
bueno”.
Se me ha estropeado la tarjeta SIM y he estado unos días sin poder llamar ni recibir llamadas, aunque sí funcionaba el wifi. Me he dado cuenta de que es más fácil sobrevivir sin amor que sin móvil. Me he acordado del texto de Cortázar Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj. Sesenta años después sigue teniendo vigencia sólo hay que sustituir reloj por móvil.
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas (1962)
Me gustan tan poco los relojes, ahora llamados inteligentes, como los móviles. Los dos nos atan a una cadena invisible, nos obligan a estar pendientes de un artilugio que nos controla. Además, nos vigilan y nos aíslan. La vida real, lo que verdaderamente importa, es lo que pasa mientras miras el móvil. Lo inteligente es ir a tu ritmo.
En la época de la esclavitud en los Estados Unidos, a los
esclavos nuevos se les ataba una bola negra de hierro muy irregular y con
deformaciones (no era una bola perfecta, para que no pudiera arrastrarse
fácilmente) con una cadena y un grillete al pie, para que no escaparan. La llamaban "BlackBerry" (mora
negra) porque se asemejaba a dicha fruta. En los tiempos modernos, a los nuevos
empleados no se les puede amarrar una bola de hierro para que no escapen, en
cambio, se les da un "BlackBerry" y quedan inalámbricamente atados
con ese grillete. Después de la televisión, nunca habíamos estado pendientes de un objeto que nos controlara individualmente. Poco a poco los móviles más sofisticados se han instalado en nuestra vida
cotidiana alterando las relaciones personales. Hay que desconectarlos para
conectarnos al mundo que nos rodea.
¿Estás
perdido en el mundo como yo?
Lapelícula de animación Are You Lost In The World Like Me? que circula por las redes no se llama "L'altra part", ni es
egipcia, ni ha ganado el premio al mejor cortometraje en el Festival de Venecia:
Es un videoclip de 2016 del compositor estadounidense Moby y su autor es Steve
Cutts, un ilustrador y animador británico. La película describe cómo las
personas se aíslan en la tecnología y olvidan una de las mejores cosas de la
vida, la convivencia humana con el amor y la hermandad.
Equilicuá es una expresión que etimológicamente viene del
italiano "eccolo qua!" que podríamos traducir como "helo
aquí" o "aquí está", que a su vez vendría del latín, a partir de
ecce (he aquí) y del relativo qui, quae, quod. Similar al famoso “eureka” de Arquímedes en griego. También
se usa para reafirmar lo dicho, en este sentido un sinónimo sería "exacto". Equilicuá no está catalogada en el DRAE.
Equilicuá da título a un cortometraje de Ignacio F. Rodó,
finalista del VI Concurso de Cortos RNE (Edición 2014). El cineasta nos
presenta a dos jóvenes intelectuales en su primera cita, que utilizan una copa
de vino y unos pocos latinismos para romper
el hielo. Una vez más se demuestra que la lengua muerta está muy viva.
Y es que el latín durante muchos años fue la lengua de
nuestro acervo cultural transmitido a través de las lenguas romances. El
emperador políglota Carlos V declaró: «Hablo español a Dios, italiano a las
mujeres, francés a hombres y alemán a mi caballo". Valle-Inclán en su obra de teatro Divinas palabras, ya ironizaba con el poder de fascinación de las
palabras latinas que no eran entendidas
por el pueblo.
El corto me ha recordado la película Un pez llamado Wanda,
donde Jamie Lee Curtis se excita sexualmente al escuchar hablar otro idioma, lo entienda o no. Este fetiche se conoce con el nombre de
xenoglosofilia. Para mayor claridad copio los enlaces para ver los fragmentos de
la película donde esto ocurre:
La realización del musical llevado al
cine quedó grabada en el documental Making of West Side Story (1984), donde se
puede observar un clásico y controvertido momento: el enojo del director Berstein con Carreras que falla varias
veces en su interpretación de ‘María’.
Me sentí identificada con el español, abochornado en público y obligado
a repetir una y otra vez hasta que sacó su mejor interpretación. Yo me hubiese
ido llorando a casa, él se marcha con dignidad a pesar del cabreo, rodeado del silencio y de la sorpresa de la orquesta. Me recordó a
esos profesores especialistas en mostrar la ignorancia de los alumnos que tanto he odiado. Yo no estoy de acuerdo con estas formas, aunque sé que otros lo justificarán porque al final se consigue el objetivo y todos están contentos. Si algunos piensan que para presumir hay que sufrir, más sentido tiene que una obra de arte esté de acuerdo con el sentido que le dio su autor, aunque para ello el discípulo tenga que tragarse el orgullo y las lágrimas ante la furia del maestro. Entre dos genios, manda la experiencia sobre la juventud.
Los iguales son aquellas personas que piensan y actúan de un modo establecido (como pasa con el nazismo y el fascismo, y los radicales religiosos) y no admiten que otros sean y piensen de distinto modo. Los iguales son, por ejemplo, los machistas, los racistas, los homófobos y las personas autoritarias, que persiguen a quienes son distintos a ellos.
Si la naturaleza es variada y no hay monte o río que sea igual al de al lado, lo mismo pasa con con los seres vivos. Con los seres humanos: Todos somos distintos; y lo que nos diferencia a unos de otros es lo que enriquece las relaciones sociales. El poema, simboliza eso: el respeto, la tolerancia, la lucha por la libertad de pensamiento y de culturas. Que la cultura de paz sustituya a la cultura de guerra.
Hay canciones que
llegan al alma y se quedan allí a vivir, poemas que son canciones y canciones
que son poemas.De todos es sabido que “Palabras para Julia” es un bellísimo poema que José
Agustín Goytisolo escribió para su hija cuando esta tenía solamente siete años
y que Paco Ibáñez hizo canción convirtiéndolo pronto en un himno de
resistencia, en un canto a la esperanza y a la solidaridad.
Me hubiera gustado estar allí (y a los Diecinueve, también) para poder darte un abrazo con toda el alma, para poder devolverte los que tú nos has dado con tus poemas y tu amistad. Sigue viviendo para no defraudarnos. Resiste. No podemos vivir sin ti.
¿Cómo es posible
que sea más fácil encontrar a un amigo de la facultad en un periódico que en la
calle en la que los dos vivimos apenas separados por unos números? Hace más de veinticinco años que no tenía noticias de él,
en concreto, cuando celebré mi aprobado en las oposiciones de enseñanza en su
hermoso y luminoso piso de la calle San Bernardo presidido por un cuadro de su
tía. En este tiempo de ausencia, sin móviles (Las amistades desaparecidas) pensé que estaría fuera de España
porque siempre ha sido culturalmente muy inquieto. En tercero de carrera nos hizo las fotos de carné a todos, siempre se notó que venía de una familia de artistas.
La noticia del
periódico (En busca de la Malasaña desaparecida de la pintora Amalia Avia) informaba
de que José Manuel Avia, el sobrino de la pintora Amalia Avia, está intentando, antes de que desaparezcan, encontrar las localizaciones de todos los cuadros que
pintó sobre Madrid hace 30, 40 o 50 años, para crear un mapa del Madrid de
Amalia, que ha empezado con abundante información gráfica sobre la zona de
Malasaña. Así se cierra el círculo, Amalia fotografiaba con su familia en
blanco y negro los lugares que le llamaban la atención para luego recrearlos en
el estudio de su casa y ahora su sobrino Nel los fotografía para que sepamos cómo
están en la actualidad. Los dos tratan de retratar el paso y el peso del
tiempo.
San Vicente Ferrer, 15 tal y como lo pintó Amalia Avia y tal y como está en la actualidad
Amalia Avia (1930,
Santa Cruz de la Zarza, Toledo-Madrid, 2011) empezó como pintora en la década
de 1950 en el estudio de Eduardo Peña en Madrid. En esos años empieza a conocer
a muchos de sus amigos y posteriores compañeros de generación: Esperanza
Parada, Antonio López, Julio López Hernández y, sobre todo, Lucio Muñoz, con
quien se casa en 1960.Amalia Avia, figura esencial en el arte contemporáneo
en España, madre de cuatro hijos*, escribió en sus memorias (De puertas adentro) las puertas de una vida llena de
contrastes, teñida de tonos oscuros pero también de luces brillantes.
La pintura de Amalia es la crónica apagada de lugares
humildes de la ciudad. Percibe como nadie la erosión, la vejez del Madrid de la
posguerra, con una paleta de colores donde predominan los tonos grises y ocres,
con un tinte expresionista aunque falten los personajes humanos. Calles, muros,
puertas, balcones, rótulos, desconchones, suciedad y relieves. También el mundo
interior, de puertas adentro, su casa, su habitación, sus sillas, sus cuadros, sus fotos. Arte y vida, mundo irreal y mundo real, cuadros y fotos. Pintura de la ausencia. Huellas del hombre en el tiempo.
*En el libro 'La casa de los pintores', Rodrigo Muñoz Avia cuenta la cotidianidad de la historia del arte: una familia de pintores dividida por el realismo y la abstracción.
La plataforma Filmpedia es un banco de recursos audiovisuales categorizados, una librería de películas a disposición de la educación para facilitar el trabajo de búsqueda de los profesores y enriquecer así los procesos de aprendizaje. Enfilmclub, docentes y padres pueden encontrar películas organizadas por temáticas, edades y características. Una escena de ‘Jurassic Park’ sirve en clase de ciencias naturales para hablar de biología y, en concreto, del ADN. La profesora de ética abrirá un debate sobre racismo, inmigración y diversidad a partir de un fragmento de ‘Intocable’. Y la escena del juicio de ‘La Vida de Brian’ servirá para ejemplificar a los chicos y chicas lo poco acertado de prejuzgar antes de conocer. El cine es arte, es magia y es evasión, pero también es una ventana abierta a aprender.
Mujeres con poder en la Historia de España es un ensayo de que visibiliza la gran labor de las mujeres. A pesar de no permitírseles ocupar ciertos cargos, ellas demostraron ser las adecuadas, las más preparadas, y por ende, las merecedoras de desempeñarlos en sus momentos históricos. En estas breves biografías encontramos mujeres lugartenientes, gobernadoras y validas, pero también reinas que fueron reinas de verdad, no esposas de reyes.
No he podido resistirme a la tentación de incluir este divertido vídeo que hace una reseña crítica del libro de Vicenta Márquez de la Plata.
Me parece muy interesante la nueva serie que emite Movistar que da visibilidad a mujeres que se adelantaron a su época y fueron olvidadas por la historia. La recomiendo. A través de Luisa Ignacia Roldán, Dolors Aleu, Carmen de Burgos y María de Castilla, las cuatro protagonistas históricas en las que se centra el relato, conoceremos a mujeres que influyeron en campos acotados a los hombres hasta el punto de cambiarlos.
Lou Andreas-Salomé
(San Petersburgo, 1861– Göttingen, 1937) fue una de las grandes mujeres de
finales del siglo XIX. Su biografía y su obra siguen fascinando, porque en el
contexto en que vivió pocas podían permitirse dedicarse a la vida intelectual. Fue un ícono de la mujer liberada de
principios del siglo XX. Como otras
mujeres que se dedicaron a la filosofía, su nombre no aparece en los libros de
texto y cuando la citan, lo hacen más por sus relaciones con otros
intelectuales que por ella misma. Como afirma Umberto Eco: "No es que no
existieran mujeres que filosofaban. Es que los filósofos han preferido
olvidarlas, quizás tras haberse apropiado de sus ideas". Su pensamiento mezcló el psicoanálisis freudiano con la
filosofía de Nietzsche y sus estudios se basaron, principalmente, en el
narcisismo y en la sexualidad femenina.
Del personaje de Lou me enamoré cuando vi la película de
Liliana Cavani Mas allá del bien y del
mal (Al di là del bene e del male, 1977) sobre la tortuosa relación que
estableció con Paul Rée y Friedrich Nietzsche. Representaba la audacia de ser libre, la novia de todos y la mujer de ninguno. Educada como un hombre (era la
única mujer entre seis hermanos), brillante, provocadora. No ambicionó
ni el matrimonio ni la maternidad ("Aut liberi aut libri"), pero
ejerció un enigmático poder sobre todos los singulares hombres que conoció a lo
largo de su vida: el filósofo Nietzsche, Friedrich Carl Andreas catedrático de
Lenguas Asiáticas con el que se casó, el poeta Rilke y el psicoanalista Freud con el que colaboró. Los comentarios que
recibió en su época alaban tanto su inteligencia como su belleza. Nada podía
frenar sus inquietudes ni su espíritu feminista: “La falta de espacio es tan
negativa para la mujer como la falta de libertad de movimiento para el desarrollo
del hombre".
En Lucerna (1882), tres amigos, Lou Andreas-Salomé, Paul Rée y Nietzsche se fotografiarían juntos para celebrar la comunidad filosófica
denominada Trinidad Pagana que habían
formado. Su plan era compartir casa y estudios durante un año, conviviendo como
hermanos. El propósito, que duró apenas unos meses, escandalizó a amigos y
familiares. La excéntrica imagen ha pasado a la historia. Subida a una carreta,
irónicamente Lou blande una fusta, mientras sostiene a modo de riendas una
cuerda con la que están atados los dos hombres como si fueran dos mulas de
carga. A juzgar por la expresión de sus caras, ninguno de ellos parece cómodo
con el papel que han acordado. Otros se han quedado con el sentido literal y
observan a una mujer dominante con un látigo que, como la araña, teje su tela
para atrapar a los hombres y aprovecharse de ellos. Nietzsche se tomó muy mal
que su amada no le correspondiera. Este parece ser el origen de un comentario
sarcástico que introdujo en Así habló
Zaratustra (1883): “¿Vas con mujeres? No olvides el látigo”.
La escritora relata en su libro de memorias, Mirada retrospectiva, cómo se realizó la
instantánea: “Al mismo tiempo, Nietzsche se empeñó en hacer la fotografía de
nosotros tres, a pesar de las violentas protestas de Paul Rée, que conservó
toda su vida un terror enfermizo a la reproducción de su rostro. Nietzsche en
plena euforia, no sólo insistió en hacerla, sino que se ocupó, personalmente y
con celo, de la preparación de los detalles -como la pequeña carreta (¡que resultó
demasiado pequeña!), o incluso en la cursilería del ramo de lilas, etcétera.”
El último vídeo corresponde a la película Lou Andreas-Salomé dirigida en 2016 por otra directora, Cordula Kablitz-Post. Anciana ya, Lou Andreas-Salomé dicta sus memorias al joven Ernst Pfeiffer, donde repasa la relación intelectual y sentimental que tuvo con sus amigos.
*Por internet circula
otra fotografía del trío de amigos donde aparecen desnudos, ella en
medio, que no creo que sea auténtica, parece una parodia de mal gusto. Los dos hombres
tienen un cierto parecido, pero la mujer menuda, de rostro afilado, pelo corto
y oscuro no tiene los rasgos de Lou.
Una historia alternativa e inclusiva de la Filosofía occidental a golpe de clic Lola Cabrera en un documento de Word abierto, de unas doscientas treinta páginas, confronta los grandes nombres de varones, blancos y muertos con otros de pensadoras coetáneas suyas que o bien la tradición ha considerado heroínas culturales menores o bien ha pasado como de puntillas por encima de ellas.