¿Qué tienen en común un escritor humanista, un canónigo que forma parte del cabildo catedralicio de Murcia y un postre delicioso? Mucho. Una larga conversación en casa Zoilo este verano con Juan Carlos García Domene (ambos somos padrinos de nuestra sobrina Marta) que terminó con la promesa de saborear para la próxima vez que nos veamos el delicioso postre que hacía mi madre cuando don Basilio Bustillo Catalina, salesiano que dio clases a mi padre en Villena (1926-29),venía de visita a La Marañosa y a la casa de Madrid.
1. Armando Palacio Valdésescribió a principios del siglo XX dos amenos relatos que guardan relación con la vida de los canónigos y que le pueden servir como tema de reflexión a Juan Carlos en sus clases del seminario. El escritor asturiano tuvo una ideología moderada y liberal, marcada por la tolerancia y por rechazar tanto al radicalismo político como a los excesos del progreso industrial. A diferencia de otros novelistas realistas de su generación que adoptaron posturas anticlericales o abiertamente naturalistas, Palacio Valdés vio en la fe un refugio moral y una fuente de consuelo frente a los males de la modernidad.
2. Juan Carlos fue nombrado canónigo de la catedral de Murcia en 2025. Y en abril de este año, director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Fulgencio, patrocinado por la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca.
3. El flan canónigo(también conocido como isla flotante) es un postre tradicional español y francés hecho con claras a punto de nieva horneadas con una base de natillas.
Ascetismo
Ascetismo fue publicado originalmente en el año1911 como parte del libroPapeles del Doctor Angélico. Un cuento satírico e irónico de Armando Palacio Valdés que critica la falsa religiosidad, la hipocresía social y el egoísmo disfrazado de virtud. El argumento principal gira en torno a un hombre adinerado que decide adoptar una vida de supuesto ascetismo y penitencia en busca de la perfección espiritual. Sin embargo, el protagonista evita los verdaderos sacrificios cotidianos y el deber moral de ayudar a los demás, demostrando que su espiritualidad es solo una fachada para alimentar su propio ego. La relación entre Pachón y su amo esuna genial parodia de las dinámicas de poder, la sumisión y la hipocresía social.
Vida de canónigo (1920) refleja con fina ironía la sátira social que utilizaba Palacio Valdés. El relato, una continuación del relato Ascetismo al relacionarlo con Pachón de la Quintana de Arriba, giraen torno a la mítica frase"darse una vida de canónigo", usada popularmente para describir una existencia llena de comodidades, lujos, descanso y buena comida.
El narrador nos cuenta la vida de su tío don Sebastián, cuyas ideas sobre el alto clero rozan la obsesión porque convive con dos hermanas solteronas de extrema tacañería que controlan minuciosamente cada recurso del hogar:
"Toda su vida había sentido una envidia ruin por el alto clero, y deploraba amargamente que su padre no le hubiese dedicado al estado eclesiástico, en vez de dejarle al frente del comercio de ferretería que tenían en la planta baja de la casa. Porque si le hubiese enviado al Seminario, tal vez a estas horas sería canónigo. ¿Por qué no? ¿No lo era su primo Gaspar, que pasaba por un zote en la escuela? ¡Y nada menos que arcediano de la santa iglesia catedral de León!"
Su única vía de escape para encontrar paz es refugiarse cada tarde en el Casino y alejarse temporalmente del control familiar. Para él, todo lo exquisito, confortable o delicioso es bautizado bajo este concepto: si un vino es añejo y reconfortante es "vino de canónigo"; si el chocolate es único, es "chocolate de canónigo"; y si un colchón es mullido y blando, es "colchón de canónigo". Merece la pena leerlo.
"Llamamos «malismo» al antiintuitivo mecanismo propagandístico que consiste en la ostentación pública de acciones o deseos tradicionalmente reprobables con la finalidad de conseguir un beneficio social, electoral o comercial. Quizás sea en política donde este fenómeno asentado en la última década en Occidente resulta más llamativo. Una representante pública entiende la destrucción de las infraviviendas de las personas sin hogar como un acto autopromocional. Otra aumenta su aceptación popular tras calificar de «mantenidos subvencionados» a los desfavorecidos afectados por una pandemia. Un alcalde se jacta de que no hará nada en absoluto por aquellos estudiantes y trabajadores que no pueden acceder a una vivienda digna en la ciudad que gestiona. Insultar a alguna minoría o mostrarse agresivamente contrario a consensos de mínimos como la justicia social o la Agenda 2030 es hoy en día tendencia en la propaganda política. Pero el malismo está también muy presente en cualquier forma de comunicación a pequeña o gran escala. Los bares de moda ostentan nombres canallitas. En los concursos de televisión son bien recibidas las figuras de poder que humillan a sus concursantes. El nuevo cristianismo neopentecostal que triunfa en nuestros barrios no es ya una religión de amor sino una de odio al diferente. Soldados sionistas difunden con orgullo pruebas audiovisuales de sus propios crímenes de guerra. Lo malote ha dejado de ser solo un sistema ingenioso para vender el producto musical de un grupo de jóvenes punks de barrio o un vídeojuego gamberro. Es una eficiente fórmula publicitaria que ya no se dirige contra los poderosos, sino que es una herramienta de estos".
Durante la última década, Mauro Entrialgo ha publicado más de medio centenar de libros de historietas. Además, ha estrenado unas cuantas obras de teatro, escrito una peli y grabado algunos discos. También pinta cuadricos, habla en la radio y no para de rellenar libretas con collages. Con su mirada crítica, se burla de lo absurdo de la vida cotidiana.