lunes, 6 de abril de 2026

Las novias de negro y de blanco en la posguerra

Boda de la reina Victoria ( Londres, 1840)

A lo largo de la historia las personas han empleado la vestimenta para identificarse, teniendo en cuenta el contexto y la posición social que desempeñaban. El uso del color blanco para las novias, que tradicionalmente se asociaba con la pureza y la inocencia, se produjo en Inglaterra en el siglo XIX. Pero no fue hasta 1840, en la boda de la reina Victoria, cuando se puso de moda en las clases altas y aristocráticas. Hasta entonces las mujeres se casaban con sus mejores galas. Un traje de novia venia a ser un traje de fiesta, con mantilla, sombrero o velo, y del color que quisiera, incluso un traje regional servía. El color negro se utilizaba porque se consideraba elegante, por la obligación de llevar luto por la muerte de un familiar y, sobre todo, porque podía servir en otras ocasiones. En las clases medias y bajas no había dinero para comprar un traje que sólo se utilizase una vez. 


Bodas de negro
Si nos imaginamos una novia, en nuestra mente surge la imagen de una mujer vestida de blanco con un traje de larga cola y un velo tul ilusión* tal y como aparecía en las películas americanas y en los recortables. Pero si miramos en nuestro álbum de fotografías familiares, vemos que nuestras abuelas y la mayoría de nuestras madres se casaban vestidas de negro, sin velo y con un traje corto que a veces era un elegante traje de chaqueta. No había fotógrafos en las ceremonias y el matrimonio acudía unos días después a hacerse una foto en un estudio. 
Las novias de la posguerra, época de represión, escasez y atraso que coincidió con el fin de la Segunda Guerra Mundial, solían vestir muy recatadas*, no se admitía en la iglesia un traje sin manga larga y escotado como en las postrimerías del siglo XX cuando se fue adaptando a la actualidad. En España, las primeras novias vestidas de blanco, salvo algunas excepciones, aparecieron en torno a los años cincuenta. La duquesa de Alba fue una de las pioneras, se casó un 12 de octubre de 1947, día de la Fiesta Nacional.

Boda de la duquesa de Alba


*La práctica de usar velo se remonta a la antigua Roma y Grecia, donde se creía que protegía a las novias de los malos espíritus. Con el tiempo, el velo se convirtió en un símbolo de modestia y pureza en diversas culturas. Tul ilusión era el extraño vocablo aplicado a los velos de novia. El tul proviene de la ciudad francesa Tulle, conocida en el siglo XVIII por la seda y el encaje.

* Se cuenta la anécdota de que un sacerdote, joven con ideas viejas en los años 60, avisaba que si la novia se presentase con un traje sin manga larga y escotado, no les casaría. 

La boda de mis padres 

La boda de mis padres fue atípica para el contexto y muy parecida a las bodas de los años posteriores. Mi madre fue la primera mujer que después de la guerra se casó de blanco en la iglesia de Santiago en Villena, el 2 de agosto de 1947 a las 12 de la mañana. La fecha coincidía con el santo de su suegra Ángeles que llegó a comprar una alfombra para que la llevase al altar. Su boda fue todo un acontecimiento en el pueblo, la gente se arremolinó en los alrededores para verla como si fuera una estrella de Hollywood. Hubo muchos invitados, convite y multitud de regalos. En esos años de penuria, sorprendentemente, la fábrica de clavos familiar estaba en su mejor momento. Contrataron un fotógrafo pero las fotos salieron a lunares debido al calor insoportablePasaron la noche en el hotel Palace de Alicante y el viaje de novios en Palma de Mallorca. Ella iba de blanco con tul y larga cola, él con uniforme militar. Mi madre no lo pasó bien con todos los ojos centrados en ella, no hablaba nunca de su boda como tampoco mi padre lo hacia de la guerra civil. Dicen que mi abuela materna, viuda con otros tres hijos, suspiró aliviada: su hija mayor había hecho una buena boda. El tiempo demostró después que había hecho un buen matrimonio. Mi madre no fue reina por un día, lo fue hasta que murió mi padre, cuarenta y siete años después. La foto de la espectacular dama de blanco, siempre en la alcoba matrimonial, nos acompañó en todos los traslados

Carmen Bravo, la dama de blanco 

La niña de luto 

El luto en España era la manifestación pública del duelo por el que atravesaba una familia, obligaba a vestir de negro el día del matrimonio y evitaba toda actividad de la vida social. La observancia del luto se regía por un riguroso calendario que señalaba los períodos de luto a guardar según el grado de parentesco con el difunto. Paradójicamente, el color negro servía de unión entre funerales y matrimonio, un ejemplo más de cómo afecta la muerte a los vivos. Un perpetuo vivir en Semana Santa. Mientras los varones seguían acudiendo al trabajo, las mujeres eran las más afectadas, obligadas a recluirse en casa al menos durante los primeros seis meses desde el fallecimientoEn 1964, el cineasta Manuel Summers dirigió la película La niña de luto, una comedia costumbrista con buenas dosis de humor negro, que narra las vicisitudes de una pareja de novios que reflejaba y condenaba una realidad todavía vigente en algunos lugares de España. La niña vestida de luto no podía casarse y no valía ni la radio encendida, ni el canario cantando, ni las macetas en el balcón, ni la corbata de color, ni la cervecita en el bar, ni las persianas subidas. Los protagonistas eran Rocío y Rafael, encarnados, respectivamente, por los actores María José Alfonso y Alfredo LandaRocío, hija de una humilde familia andaluza, está muy contenta porque llega el final del luto que ha de guardar por la muerte de su abuela. Por fin podrá casarse con Rafael, su novio. Pero al día siguiente, su abuelo come demasiado en un bautizo, y muere de una indigestión. De nuevo, Rocío tiene que guardar luto y aplazar la boda.