lunes, 3 de junio de 2019

La caza real del sol, insólito bodrio sobre la conquista de Perú


Por casualidad, en el la cadena de los obispos (13) haciendo zapping a la hora de la siesta, me he encontrado con la película La caza real del sol (The royal hunt of the sun, Irving Lerner, EE.UU., 1969). La película, rodada en España pero sin que se llegase a estrenar en las salas españolas, relata un episodio de la conquista del Perú: El conquistador extremeño Francisco Pizarro (interpretado por Robert Shaw) captura al jefe inca Atahualpa (Christopher Plummer) y se compromete a liberarlo a cambio un enorme tesoro. Después de haber establecido con Atahualpa una relación de amistad basada en el respeto, Pizarro se siente dividido entre su afán de riquezas y su sentido del honor, finalmente no cumple su palabra, le somete a un juicio, y le da muerte. Nos encontramos ante un duelo de titanes que representan a dos imperios florecientes y a dos religiones igual de incomprensibles; los dos protagonistas enfrentados son bastardos, analfabetos y traidores, deseosos de obtener el poder a toda costa y que, sin saberlo, siguen la máxima de Maquiavelo "Un gobernante eficaz no debe tener piedad". El fulgor del oro ciega a los conquistadores españoles y hace que se incline la balanza a su favor con la ayuda de caballos, acero y pólvora.
 Nada que objetar al guión que refleja muy bien el conflicto, a pesar de su grandilocuencia, y que está basado en una obra teatral de Peter Shaffer, conocido por haber adaptado dos de sus obras al cine (“Equus” en 1978 y “Amadeus”). El problema reside en la pobre y mediocre producción que ha envejecido mal. La puesta en escena es excesivamente teatral con decorados de cartón piedra, mala iluminación y planos imposibles y pretenciosos que imitan a los de Orson Welles. La amanerada y exagerada interpretación de Christopher Plummer -totalmente maquillado, con uñas postizas, peluca y  capa de plumas-  que parece que está interpretando a un retrasado mental, produce sonrojo. Pero la escena más ridícula se produce en la batalla donde los incas son exterminados por los españoles a ritmo flamenco, justamente a los 39 minutos de la versión subtitulada de youtube a la que le faltan los minutos iniciales. Resultado: un bodrio insólito que me ha hecho pasar un rato divertido.

Para muestra un fragmento:

1 comentario:

Jorge Prado dijo...

Los bastardos desde hace siglos hacen historia, se hacen del oro ajeno como recompensa. Cuide su tarjeta de credito.

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