| Imagen 1 Salto del toro, fresco procedente del palacio de Cnossos, Creta |
Desde la antigüedad, en la cultura mediterránea, el toro representa la fuerza bruta de la naturaleza, la fertilidad, el poder y la divinidad y creó mitos universales como el minotauro, un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro que vivía encerrado en un complejo laberinto. Son famosos los juegos acrobáticos con toros de la cultura cretense, donde participaban en igualdad de condiciones hombres y mujeres, reflejando el rito de enfrentarse al peligro y dominar la bestia. En España, este legado histórico evoluciona con la tauromaquia, rituales simbólicos de lucha entre el hombre y el animal. Graves (Los mitos griegos) sostenía que la mitología clásica refleja la transición violenta de una sociedad matriarcal prehelénica (centrada en el culto a la Diosa Madre) hacia el patriarcado guerrero de los invasores aqueos y dorios.
| Imagen 2 Peña taurina de Sagunt |
Os animo a observar las diferencias entre las dos imágenes. La primera, es el famoso fresco del salto del toro (o taurocatapsia) de la civilización de Creta que data aproximadamente de los años 1600 al 1450 a. C. La segunda, un cartel sexista de una peña taurina que estuvo expuesto en el recinto ferial durante las fiestas patronales de Sagunt (València) en agosto de 2026. En el cartel se ve la imagen de un toro sometiendo sexualmente a una mujer desnuda, seguida de la frase "pa una vesprà està bé" (para una tarde está bien). Para más datos, la peña taurina se llama Un forat és un forat (Un agujero es un agujero). Una imagen denigrante, una humillación con la excusa de siempre: es una broma, no exageremos, esto es tradición. Una burda interpretación inconsciente del mito clásico elaborada por unos jóvenes descerebrados, seguramente consumidores de pornografía barata a la que desgraciadamente algunas mujeres terminan aplaudiendo por no dar la nota. Una muestra gráfica de que la civilización europea está en retroceso. El arte convertido en una caricatura grotesca.
En pleno siglo XXI, y tras los importantes avances conseguidos en materia de igualdad entre mujeres y hombres gracias al esfuerzo de toda la sociedad, no se puede normalizar ni justificar imágenes que reproducen estereotipos sexistas que presentan a las mujeres desde una perspectiva de subordinación o humillación. Como afirmaba el colectivo de mujeres que lo denunciaron "la fiesta que necesita degradar a una mujer para hacer gracia no es fiesta: es un chiste caducado".

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