domingo, 11 de octubre de 2026

Dos relatos de Palacio Valdés: Ascetismo (1911) y Vida de canónigo (1920)


8 sept 2025, Catedral Murcia
El flan canónigo 


¿Qué tienen en común un escritor humanista, un canónigo que forma parte del cabildo catedralicio de Murcia y un postre delicioso? Mucho. Una larga conversación en casa Zoilo este verano con Juan Carlos García Domene (ambos somos padrinos de nuestra sobrina Marta) que terminó con la promesa de saborear para la próxima vez que nos veamos el delicioso postre que hacía mi madre cuando don Basilio Bustillo Catalina, salesiano que dio clases a mi padre en Villena (1926-29), venía de visita a La Marañosa y a la casa de Madrid.

1.  Armando Palacio Valdés escribió a principios del siglo XX dos amenos relatos que guardan relación con la vida de los canónigos y que le pueden servir como tema de reflexión a Juan Carlos en sus clases del seminario. El escritor asturiano tuvo una ideología moderada y liberal, marcada por la tolerancia y por rechazar tanto al radicalismo político como a los excesos del progreso industrial. A diferencia de otros novelistas realistas de su generación que adoptaron posturas anticlericales o abiertamente naturalistas, Palacio Valdés vio en la fe un refugio moral y una fuente de consuelo frente a los males de la modernidad. 

2. Juan Carlos fue nombrado canónigo de la catedral de Murcia en 2025. Y en abril de este año, director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Fulgencio, patrocinado por la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca.

    3. El flan canónigo (también conocido como isla flotante) es un postre tradicional español y  francés hecho con claras a punto de nieva horneadas con una base de natillas.


Ascetismo

 Ascetismo fue publicado originalmente en el año 1911 como parte del libro Papeles del Doctor Angélico. Un cuento satírico e irónico de Armando Palacio Valdés que critica la falsa religiosidad, la hipocresía social y el egoísmo disfrazado de virtud. El argumento principal gira en torno a un hombre adinerado que decide adoptar una vida de supuesto ascetismo y penitencia en busca de la perfección espiritual. Sin embargo, el protagonista evita los verdaderos sacrificios cotidianos y el deber moral de ayudar a los demás, demostrando que su espiritualidad es solo una fachada para alimentar su propio ego. La relación entre Pachón y su amo es una genial parodia de las dinámicas de poder, la sumisión y la hipocresía social.


Vida de canónigo

Vida de canónigo (1920) refleja con fina ironía la sátira social que utilizaba Palacio Valdés. El relato, una continuación del relato Ascetismo al relacionarlo con Pachón de la Quintana de Arriba, gira en torno a la mítica frase "darse una vida de canónigo", usada popularmente para describir una existencia llena de comodidades, lujos, descanso y buena comida.   
El narrador nos cuenta la vida de su tío don Sebastián, cuyas ideas sobre el alto clero rozan la obsesión porque convive con dos hermanas solteronas de extrema tacañería que controlan minuciosamente cada recurso del hogar:
 
"Toda su vida había sentido una envidia ruin por el alto clero, y deploraba amargamente que su padre no le hubiese dedicado al estado eclesiástico, en vez de dejarle al frente del comercio de ferretería que tenían en la planta baja de la casa. Porque si le hubiese enviado al Seminario, tal vez a estas horas sería canónigo. ¿Por qué no? ¿No lo era su primo Gaspar, que pasaba por un zote en la escuela? ¡Y nada menos que arcediano de la santa iglesia catedral de León!"

Su única vía de escape para encontrar paz es refugiarse cada tarde en el Casino y alejarse temporalmente del control familiar. Para él, todo lo exquisito, confortable o delicioso es bautizado bajo este concepto: si un vino es añejo y reconfortante es "vino de canónigo"; si el chocolate es único, es "chocolate de canónigo"; y si un colchón es mullido y blando, es "colchón de canónigo". Merece la pena leerlo.



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