

Y es que Tule
(griego: Θούλη, Thoúlē o Θύλη Týlē) también identificado como Tile, Thule,
Thila, o Thyïlea es un término usado en las fuentes clásicas para referirse a
un lugar, generalmente una isla, en el norte lejano (Escandinavia o Saaremaa en
el mar Báltico). En la geografía romana y medieval, el término última Thule
también puede designar cualquier lugar distante situado más allá de las
fronteras del mundo conocido.
Este deseo de
conocer los lugares más remotos, reales o imaginarios, es una constante en el
ser humano. En la literatura tenemos abundantes ejemplos. Cervantes, en su
novela bizantina Los trabajos de Persiles
y Sigismunda (Madrid 1617), cita los versos 1,29-31 de las Geórgicas de
Virgilio. En el libro IV, capítulo doce del Persiles, Periandro escucha a su
ayo Seráfilo su lugar de origen, Tule: "También te he dicho cómo en la
última parte de Noruega, casi debajo del polo Ártico, está la isla que se tiene
por última en el mundo, a lo menos por aquella parte, cuyo nombre es Tile, a
quien Virgilio llamó Tule en aquellos versos que dicen en el libro I. Georg:
...Ac tua nautae
Numina sola colant: tibi serviat
ultima Thule"*.
El sintagma última Thule se halla también en otro autor muy querido para Cervantes, Séneca, en la tragedia Medea (Med.,379), que se convirtió en una profecía e incitó
a Colón a no respetar límite alguno y que contribuiría decisivamente a
la extensión de la expresión como exponente de los confines del mundo. "
Vendrá una edad, allá, en los tardíos años, en que el Océano ha de aflojar los
ataderos de las cosas todas, se abrirá la ingente tierra, la mar destapará
nuevos orbes y no será ya el fin de las tierras Tule.'' Coro del final del acto
II, Escena III*.
Así pues, desde los griegos Pitheas (que la consideró una tierra
de hielo y fuego donde el sol no se ponía) y Antonio Diógenes, autor de los
veinticuatro libros De
las cosas increíbles de más allá de Thule, a Pomponio Mela,
Plinio el Viejo, Julio Solino e Isidoro de Sevilla, entre otros, citaron a
Thule. Luego, la mencionaron Boecio, Beda, Petrarca y muchos otros hasta
nuestros días. Entre nosotros y más cercanamente hay menciones a Thule, por
poner algún ejemplo, en Emilia Pardo Bazán, en Valera, en Rubén Darío, en
Menéndez Pelayo, en Méndez Bejarano, y, cómo no, ya más tarde,
en Arreola, en Borges y Bioy Casares y así hasta Sánchez Dragó, en
su Gárgoris y Habidis, o
Pérez Reverte.

En los tebeos de nuestra infancia, la rubia y bella
joven Sigrid, reina de la remota isla de Thule era
la novia del Capitán Trueno.
*y los marinos adoren sólo tu divino poder, y Thule, la (tierra) más lejana, te rinda servidumbre.
* traducción de Unamuno a petición del Gobierno español en mayo de 1933 para la inauguración del Teatro romano de Mérida.
1 comentario:
Hay que perseverar por continuar siendo "críticos, escépticos y más imaginativos", nada de certezas y certidumbres.
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