martes, 28 de febrero de 2017

Calendario literario de Juan Bautista (Marzo 2017)

Hay que pinchar en el enlace y debajo de cada escritor para acceder a la información escrita y audiovisual:
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martes, 7 de febrero de 2017

Trece heroínas literarias y las personas que las inspiraron

Artículo de Ángels S. Amorós en Librópatas.com
¿Quiénes fueron y por qué se inspiraron en ellas para crear una obra magna que todavía hoy perdura entre nosotros? En honor a ellas, a las protagonistas de las historias más leídas que, como vamos a demostrar, tienen un origen real que resulta necesario conocer para apreciar todavía más si cabe la obra y reconocer las verdaderas artífices de la gloria que elevó a sus creadores al universo literario de los clásicos. Beatriz, Julieta, Dulcinea, Margarita Gautier, Emma Bovary, Alicia, Jo March, Dorothy, La Maga...

En la foto Edith Aron, La Maga


miércoles, 1 de febrero de 2017

La espuma, Palacio Valdés

Pereda, Galdós, Palacio Valdés y Menéndez Pelayo

Hasta ahora no había leído nada de Palacio Valdés. En mi época universitaria no estaba muy valorado, supongo que tuvo que luchar contra la sombra que proyectaban los dos grandes gigantes de la literatura de su tiempo, Galdós y Clarín, a los que dedicamos muchas lecturas y comentarios. Aunque en su dilatada carrera como escritor tuvo bastante éxito fuera y dentro de España y se hicieron varias adaptaciones cinematográficas de algunas de sus novelas (La hermana san Sulpicio, La fe, Las aguas bajan negras, adaptación de La aldea perdida).
Después de la lectura de La espuma (1890) he descubierto que el escritor asturiano está a la altura de sus amigos de generación. Su estilo ameno, humorista y sensual destaca sobre todo en la descripción de personajes y costumbres. Los que lo han tildado de conservador, sentimental y mediocre no conocían bien su obra, porque, aunque no era revolucionario ni anticlerical, no se le puede acusar de cursi ni de localista.  A él también le dolía España y destaca su amor por la justicia, por el bienestar social y la redención de las clases más humildes. Sus críticas a la alta sociedad están basadas en un catolicismo reformista y en las ideas socialistas. El propio autor afirmó: «Yo soy católico, pero huyo de las pasiones de los católicos, contrarias enteramente a la doctrina de Jesucristo. Aquí en casa he tenido curas y frailes que vinieron a sondear mi espíritu y a inclinarme hacia finalidades políticas que están muy lejos de mi corazón. No me explico al católico germanófilo. Es una aberración. Y es que muchos católicos lo son por reaccionarios. Yo, por católico, soy liberal y republicano si me aprieta un poco.»
La espuma nos sitúa en las altas esferas de la aristocracia y la burguesía madrileñas –la espuma de la sociedad, la crème de la crème- para mostrarnos los salones donde se elevan y derriban gobiernos y se hacen los grandes negocios. Presenta la decadente aristocracia madrileña con sus amoríos, fiestas y lujos estériles: Clementina, hija ilegítima del duque Antonio de Salabert, esposa de Tomás Osorio, abandona a su amante Pepe Castro, encaprichada del ingenuo Raimundo Alcázar. Los jóvenes viven entre fiestas y matrimonios de conveniencia, cambios de amantes y frustraciones. Al morir la madrastra de Clementina, ella deja a Raimundo para prosperar con un amante más influyente.
El capítulo XIII me ha sorprendido enormemente, Salabert ha especulado y comprado al Estado las minas de Riosa (trasunto literario de Almadén) e invita a sus amigos para pasar allí una jornada. Dentro de una galería celebran un banquete surrealista, digno de una película de Buñuel, donde toma la palabra el médico de la mina, Quiroga, y les hace ver la realidad de los mineros, que padecen todas las secuelas que conlleva una vida insana y un salario mísero, rebelándose entre sarcasmos contra la injusticia social impuesta por un capitalismo sin entrañas que hace trabajar incluso a niños de siete años. Los comensales aparecen levemente conmocionados para olvidarse enseguida.
El retrato de la sociedad española de la Restauración que hace el escritor asturiano tiene vigencia plena en la actualidad. No ha cambiado, nuestra clase dirigente está formada, como entonces, por personajes codiciosos, deshonestos y cínicos que solo se mueven por poder y dinero en beneficio propio.

La siguiente novela que leeré será sin duda Marta y María. Mis padres hablaban muy bien de ella

Paseos por Madrid



Carlos Osorio, autor de libros sobre Madrid, organiza paseos amenos y originales, para disfrutar de las posibilidades que nos ofrece la ciudad (Historia, anécdotas, secretos, leyendas, paisajes, tabernas, comercios... lo que no se ve a simple vista) al tiempo que conocemos a los madrileños de otros tiempos. Aprender deleitándose. El paseo como obra de arte. Paseos para los de aquí y para quien tenga espíritu de viajero.

martes, 31 de enero de 2017

Calendario literario de Juan Bautista (Febrero 2017)

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domingo, 29 de enero de 2017

Noticias de Villena


Este mes de enero ha estado lleno de noticias de Villena, el pueblo de mis padres. Primero
fue que el río Vinalopó, generalmente seco, estaba desbordante de agua después de las abundantes lluvias. La semana pasada, la gran nevada que aisló la comarca, y en Madrid, con motivo de la Feria de Turismo (FITUR), el desfile de Moros y Cristianos por la calle Preciados hasta la Puerta del Sol donde homenajearon al villenense Navarro Santafé, autor de la famosa escultura del oso y el madroño que cumplía cincuenta años.



Esta semana, el desagradable incidente en el IES Las Fuentes donde un estudiante de diecisiete años hirió con un cuchillo de cocina a cinco compañeros en clase hasta que fue reducido. Ayer, la triste noticia de la muerte a los 89 años de mi tio Vicente Prats Esquembre, fundador de la Asociación de las Personas con Discapacidad Intelectual de Villena y comarca (APADIS), dinamizador de la vida cultural y estudioso de la historia y las tradiciones de Villena, sobre las que escribió varios libros «Ruperto Chapí, un hombre excepcional», «Joaquín María López, un líder liberal para España», «Las Vírgenes de las Virtudes en España» y «La Ermita de San Antón». Y hoy domingo, la retransmisión por rtv2 de la misa celebrada en la iglesia de Santiago con motivo del centenario de la llegada de los salesianos a Villena. El vídeo tiene al comienzo un interesante resumen sobre la historia de la ciudad.

     
                   
Con esta muerte ya no queda nadie de su generación en mi familia. Numerosos recuerdos me vinieron a la mente. Las tertulias que realizaban los miércoles las viudas villenenses afincadas en Madrid en la cafetería Fuyma de la Gran Vía antes de su cierre en 1995: Ángeles Caturla, Celia López Hernández, viuda de Navarro Santafé, Pepita Forte y mi madre, Carmen Bravo Prats. Las animadas conversaciones de Vicente Prats padre con mi abuela Carmen en valenciano porque habían nacido en Onteniente y el cariño que se tenían todos los primos. Vicente siempre llamaba a mi madre por Navidad. Desde aquí mi más sentido pésame. Se me quedaron pendientes muchas conversaciones para saber más de la familia Prats.

sábado, 28 de enero de 2017

Se van los viejos profesores

 Juan Antonio González ha ejercido como profesor en el colegio Sutefie de Zufre, Huelva, durante 32 años, hasta el pasado 9 de enero, último día de trabajo en el centro. Ese día se jubilaba y sus compañeros y alumnos idearon un plan para rendirle un homenaje que consistió en un largo pasillo lleno de alumnos, profesores y padres que no paraban de aplaudirle. En palabras de José Antonio “fue el mejor homenaje posible que me habrían podido dar”. 


 Ayer me llegaron vía wasap estos dos testimonios que a continuación copio. Pido perdón porque no he pedido permiso.

Se van los viejos profesores
Se van. Recogen sus cosas de la clase en una cartera, apagan la luz y se van. Llegaron en los setenta. Con sus gafas de pasta, su barba, sus pantalones de pana, su faldas demasiado largas o demasiado cortas. Llegaron a centenares, llenando colegios hechos a toda prisa a los que pusieron nombre de poetas o de viejos pedagogos proscritos. Llegaron con una inmensa sed de aprender a enseñar. Pintaron los muros grises de las escuelas con dibujos infantiles. Querían cambiar el mundo con papel continuo, unos pinceles y unos botes de tempera.  Aprendieron en las escuelas de verano a bailar, a tocar el pandero, a hacer pasta de papel o a conocer el nombre de los árboles y de los pájaros. Se confiaban unos a otros su ignorancia y la urgencia de cambiar una España aún demasiado sucia, demasiado triste. Se quitaron el don para tutearse con la gente. Ahora los maestros eran solo Jesús, Joaquín, Paloma, Javier, Nieves, Isidoro o Fernando. Llenaron las bibliotecas de libros y de algún lector. La literatura infantil y juvenil se puso de moda y empezó a ser algo más que Julio Verne o Salgari. Aquellos profes volvieron a sacar a los chicos al campo, a ver las montañas, los ríos, más allá de los atlas. También a las calles de los barrios rescatando los carnavales y con ropas viejas cabezudos de cartón. Con sus propios errores y con los ajenos fueron perdiendo por el camino sus utopías. No todas. Quizá la mayoría. Soportaron el capricho y la estupidez de los políticos y legisladores. Protestaron, a  veces no lo suficiente. No les escucharon nunca. De progres e ilustrados pasaron a ser analfabetos digitales. Pero todo se aprende si se quiere. Mal, pero se aprende. Y como dice la canción: el tiempo pasa y nos vamos haciendo viejos. Menos para los alumnos. Ellos nos siguen viendo como siempre, aunque tenga la misma edad que sus abuelos. Cada año en el colegio se jubila uno o dos y deja la escuela en esos días azules, con ese sol de la infancia. Sus primeros alumnos tienen ya cuarenta años o casi. Son los famosos millennials. Algunos son parados o médicos, enfermeros, abogadas, taxistas, incluso algún profesor. Son el resultado de años de trabajo sin ver nunca el fin ni el principio.
No todo fue inútil. Los hay generosos con talento y un punto de rebeldía. Viven en España y algunos –demasiados- también en el extranjero. Puede que paseen más por internet que por la calle. Tal vez alguno dejo colgado los estudios y el futuro y se miren las manos vacías. Eso, amigo, no se aprende en la escuela, por desgracia. Pero sobrevivieron a la EGB, al viaje de fin de curso a Mallorca, a los amores y desamores, a la desilusión y ahora a la crisis económica. La mayoría rechaza la idea de que nada cambiará. Lo aprendieron coloreando con Plastidecor y rotuladores Carioca, oyendo las viejas canciones que hablaban de que los piratas pueden ser horados y los príncipes, malos. Que a los lobitos buenos los maltratan los corderos, y por eso, ellos no quieren ser no corderos ni borregos. Se van los profes de la EGB con el pelo gris o sin pelo. Pero se van contentos. Hicieron lo que pudieron. Más o menos. Así que se sienten pagados cuando les reconoce por la calle la sonrisa tímida de una exalumna o reciben el abrazo de un muchachote con entradas que quizá se llame Sergio ¿o era Iván?- Entonces nuestro corazón se alegra. Luego recogemos nuestras cosas y decimos, diremos adiós.

Un  profesor de EGB

Un buen retrato de lo que hicimos, pretendíamos hacer y de la ilusión que pusimos por conseguir una escuela mejor, un país más justo, más abierto y más democrático, y un mundo en paz y armonía con la naturaleza y el planeta. Nuestro tiempo en la escuela paso, pero ahí quedan, no solo el recuerdo, sino nuestro esfuerzo y nuestro ánimo materializado en las nuevas generaciones. Hicimos lo que sabíamos, podíamos y, a veces, lo que nos dejaron; pero yo me quedo con el cariño que he recibido y aún recibo de mis antiguos alumnos y con la idea de que intentamos hacer un mundo mejor.
  Jacinto

Y en El Confidencial ha aparecido hoy un artículo firmado por Héctor G. Barnés: España, años setenta: cómo nuestros profes inventaron todo lo que está de moda fuera.