lunes, 8 de abril de 2024

El retablo de Maese Pedro: Tradición y vanguardia (6)

El estreno de 'El retablo'. Abajo a la derecha, Falla. HERNANDO VIÑES (PARÍS).

La ópera  para marionetas «El retablo de maese Pedro» de Manuel de Falla empezó a componerse  en 1918, después de aceptar una invitación de Winaretta Singer-Polignac que tenía proyectado el estreno de la obra en el teatro privado de su residencia en París. Cinco años después, el 25 de junio1923, logró estrenarla. La espera mereció la pena. Inspirada en los capítulos 25 y 26 de la segunda parte de «El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha» de Miguel de Cervantes, constituye una obra maestra, nueva y original, de la música española del siglo XX con una mezcla de elementos vanguardistas, tradicionales y populares. Fue determinante en el arte de los títeres de nuestro país, teniendo, además, grandes repercusiones en la escena internacional.

En la concepción original, ningún personaje de la obra sería de carne y hueso, su amigo Hermenegildo Lanz creó los títeres originales y parte de los decorados fusionando estéticas, materiales e iconografías medievales y barrocas, inspirado además en la expresividad del arte africano o del art brut. Para Melisendra, don Gaiferos, su caballo y el rey moro, se emplearían pequeños títeres de mano. Para los personajes don Quijote, Sancho, Maese Pedro, el Trujamán y el público, Falla quería utilizar títeres de tamaño natural, finalmente tuvo que modificar por cuestiones prácticas este plan y se sirvió de actores.

Boceto para el teatrillo.
Manuel Ángeles Ortiz, 1923.
Falla saluda a Don Quijote tras la representación en Venecia (1932)

Argumento

Don Quijote y Sancho observan como espectadores el retablo que muestra en la venta el titiritero Maese Pedro, con la historia de Gaiferos y Melisendra, inspirada en los romances del ciclo carolingio. Mientras Maese Pedro maneja los muñecos, un muchacho, el Trujamán, narra la historia: la bella Melisendra se encuentra encerrada en una torre, prisionera de los moros en la ciudad de Sansueña. A su rescate llega desde París su esposo don Gaiferos, obligado a ello por el emperador Carlomagno. Don Quijote, buen conocedor del romancero, corrige dos errores en la narración del Trujamán, hasta que el Caballero de la Triste Figura, incapaz de separar la literatura de la vida, se levanta y destroza el teatrillo descabezando a los títeres.
El retablo sedujo a artistas como Manuel Ángeles Ortiz y Hernando Viñes, que colaboraron con Falla en el estreno. En 1926, fue Luis Buñuel quien, en Ámsterdam, dirigió la puesta en escena y dos años más tarde, Ignacio Zuloaga se encargó de los decorados y del diseño de los figurines para la representación de la Ópera de París. 


200 años del Teatro Real: Montaje de marionetas de Enrique Lanz  

En enero de 2016, con motivo de la celebración de los 200 años del Teatro Real, tuve la suerte de asistir a la ópera para marionetas de Manuel de Falla, inspiradas fielmente en las originales. El director de este montaje de la Compañía Etcétera con marionetas gigantes era Enrique Lanz, nieto de Hermenegildo Lanz. La puesta en escena utiliza el recurso del teatro dentro del teatro, en una propuesta única en la que marionetas, músicos y cantantes funden realidad y fantasía. Es una pena que el vídeo que acompaña estas líneas sea tan breve, pero no he encontrado otro.



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