viernes, 28 de enero de 2022

Mi frutero-violetero


Si de mi casa tuviese que rescatar algún objeto del fuego, me quedaría con el jarrón azul que heredé de mi abuela Ángeles y que presidía la mesa del comedor de la casa de Ciudad Jardín en Alicante. Me parece bellísimo, un poco barroco como las fachadas de las casas de Valencia y los mosaicos de su Estación del Norte, pero funcional. Abajo se colocan las frutas de la huerta y en la parte superior a modo de penacho emerge el florero estilizado que recibe el nombre de violetero. Es un dos por uno, ofrece flores y frutos. El pie parece de plata, pero debe de ser de metal porque apenas se ensucia. El color del cristal soplado es azul con bordes en tonos más claros, imita las olas de un mar encrespado. Mide 43 cm de alto y 31 de diámetro. No sé cuál es su origen, ni quién lo compró. Siempre pensé que era un modelo de alguna fábrica de vidrio de Valencia o de Mallorca. He buscado en internet y parecer ser un diseño modernista de finales del XIX y principios del XX relacionado con el Art déco. Aquí ofrezco una galería de imágenes de las distintas versiones que he encontrado: un lujoso cristal de Bohemia; una versión inglesa más sofisticada en rosa; y el hermano gemelo, una versión mesetaria en cristal transparente y borde rizado en verde que recuerda a las hojas de las viñas. Me quedo con el mío que incluso tiene un pequeño desperfecto. 


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