lunes, 13 de mayo de 2019

Fotos y comentarios sobre Perú

Con esta entrada no quiero aburrir, solo contar algunas de las cosas que más me sorprendieron para que me sirvan de recuerdo y de entretenimiento para los lectores, si es que los tengo. 

Calabaza de Cenicienta junto a la catedral de Lima 





Dentro de ella apareció una cursi quinceañera celebrando el final de la adolescencia para empezar el comienzo de la juventud al estilo Disney. Una muestra de sincretismo con hollywood y de mal gusto que no se le puede achacar a los conquistadores españoles.


Palmeras reales en la Plaza de Armas de Lima 
Acostumbrada a ver las palmeras de mi tierra, Alicante, me sorprendió ver este tipo de palmera originaria de Cuba, de tronco liso que se ensancha en la base y se va estrechando. El estípite, es decir, la unión del tronco con la corona de hojas, es verde, y también se suele engrosar hacia el centro del mismo




El perro chimú


En la puerta de todos los museos se encuentra el único can reconocido como peruano a nivel mundial. La raza normalmente sólo tiene pelos en la cabeza y en la cola, como una brocha, pero el resto de su piel, oscura y muy cálida, está desnuda y es muy vulnerable a la luz solar. Se pensaba que abrazarlo curaba ciertas enfermedades.


 Carrito de Helados D'onofrio




Inconfundibles, están por todas partes, sobre todo en la parte norte donde hace más calor, en una carretilla, en bici, en moto. Incluso se alquilan para cumpleaños. Con lo que me gustan los helados, no tuve tiempo de probar ninguno. 






Una referencia a Palencia en Chiclayo 

En el Museo Nacional de Sicán, entre ajuares funerarios, ceramios y piezas de orfebrería (máscaras funerarias de oro y cuchillos ceremoniales)aparece este panel comparativo en el tiempo entre la cultura Sicán y el resto del mundo que toma como referencia la iglesia románica de San Martín de Tours de Frómista de la segunda mitad del siglo XI en la provincia de Palencia. 












Sombrillas negras en el Pacífico
Junto a las frías aguas del Pacífico y no tan tranquilas como su nombre indica, en la caleta de pescadores de Huanchaco, al lado de los caballitos de totora, antiguas embarcaciones mochicas que utilizaban los pescadores, aparecieron estas fantasmagóricas sombrillas negras. 


















Mercados
Los mercados son laberínticos lugares donde, entre olores, colores y sabores, se exponen gran variedad de productos, desde hierbas medicinales y cactus usados por los chamanes, hasta sombreros y maletas. Las frutas, sobre todo, son dignas de un bodegón. Nunca vi unos aguacates tan grandes ni unas granadas tan apetecibles.




Exposición de fotografías de Morgana Llosa (Casa de la Emancipación en Trujillo)
Una travesía fotográfica, la muestra de la hija de Vargas Llosa en la Fundación BBVA reúne un conjunto de fotografías documentales, que retratan paisajes y hombres y mujeres que trabajan en diferentes zonas de Perú conviviendo con la aspereza de la naturaleza. 













Sala Vallejo en Trujillo

En la Fundación BBVA se encuentra también la sala Vallejo que alberga una colección de libros del poeta peruano César Vallejo (Santiago de Chuco1982) que tanto amó a España (España, aparta de mí este cáliz) y murió en París (1938).



Extraño monumento a la Libertad (Plaza de Armas de Trujillo) 












Cuando lo vi de espaldas parecía un avestruz de una sola pata que soportaba el cuerpo de un hombre. De cerca, descubrí que es un joven sobre el globo terráqueo con una capa corta que ondea al viento que  porta una antorcha en su mano derecha. Fue diseñada por Edmund Möeller en 1921 tras ganar un concurso internacional. El monumento consta de tres cuerpos, cada uno con un significado especial. No puedo ni imaginarme cómo serían los trabajos perdedores. 
 El Tuturutu de Arequipa 


En el centro de la Plaza de Armas se sitúa una fuente sobre la que descansa la entrañable escultura de un duendecillo (se decía que al principio tenía alas) o soldado que toca la trompeta, a ese personaje se le llama Tuturutu.


Capilla de San Ignacio, Iglesia de los jesuitas (Arequipa)
La antigua sacristía de la iglesia, hoy conocida como Capilla de San Ignacio, es una hermosa muestra del arte decorativo arequipeño. Impresiona el extraordinario colorido de sus paredes y cúpula. El frondoso decorado reproduce un ambiente tropical, con extensas enredaderas de flores exóticas que alternan con frutos y pájaros legendarios de colores. Es indudable que la constante relación de los jesuitas de Arequipa con las misiones en las selvas tropicales fue el factor determinante para esta  ornamentación.



Monasterio de Santa Catalina (Arequipa)
Casi en el centro de la Ciudad Blanca se encuentra este bellísimo convento, formado por celdas-casa, un lugar privilegiado para los mujeres obligadas por su familia a dedicarse a la vida monástica. Las autoridades eclesiásticas permitieron que las monjas provenientes de familias adineradas, vivieran con más comodidades y privacidad, para lo que autorizaron la construcción de celdas independientes en las que vivían con sus sirvientas, lo que supuso la urbanización de los espacios interiores del convento, estableciendo calles con el objeto de poder ubicar los recintos de las monjas. No sólo disponían de una habitación propia, sino de todo un apartamento que hubiera hecho las delicias de Virginia Woolf. 











Los toros de Pucará
Colocar dos toritos de Pucará y una cruz en medio sobre las casas es una costumbre muy común en los pueblos andinos para atraer felicidad, protección y prosperidad a los hogares. Representan la dualidad, mujer y varón, padre y madre. Los toros fueron traídos por los españoles durante la conquista del Perú, se dice que durante la época colonial existía una fiesta de la Santísima Trinidad en la que se solía “marcar” el ganado vacuno donde los toros eran adornados. 

Iglesia de San Pedro, en Andahuaylillas 
Ni el pueblo, ni el sobrio exterior de estilo renacentista de la iglesia hace presagiar que alberga en su interior una muestra esplendorosa de barroco realizada por artistas locales, con el objetivo de educar a los nativos sobre los principios de la fe cristiana de los españoles. No se permitía hacer fotos, así que nos quedamos con este vídeo.


Los espejos del agua (Machu Pichu)


Para no quemar las retinas observando el sol y no tener que mirar hacia arriba para observar los estrellas, los incas construyeron piletas que, rebosantes de agua, permitían contemplar el cielo gracias al efecto espejo de estas cavidades de agua. Parecen gafas de aviador olvidadas en la arena. 

La Catedral de Cuzco 
La catedral de Cuzco refleja claramente el sincretismo o identificación entre las dos religiones, la inca y la cristiana. Los religiosos españoles supieron aprovechar esas similitudes para imponer su religión. Construyeron sus iglesias sobre los más importantes palacios y templos incas para demostrar su poder y utilizaron el calendario agrícola para adaptarlo el calendario eclesiástico, exactamente lo mismo que hicieron los cristianos con los romanos.
 La escuela de Cuzco (siglos XVI-XVIII) supone el resultado de la confluencia de dos corrientes poderosas: la tradición artística occidental unida el afán de los pintores indios y mestizos de expresar su realidad y su visión del mundo. Se caracteriza por el desentendimiento de la perspectiva, por la fragmentación del espacio en varios espacios concurrentes con la presencia de la flora y la fauna andinas, y por la predilección por los colores intensos. Sigue sus propias leyes ajenas a la evolución del arte europeo. Aquí tampoco pudimos hacer fotos.

1-  La Virgen de la Almudena y el niño presentan una vestimenta en forma de montaña, porque estas eran consideradas deidades importantes a las que ofrecían sacrificios y ofrendas. La imagen de la Virgen María fue asimilada a la de la Pachamama o madre tierra.

2. El Cristo de los Temblores de color casi negro, habría sido la representación de un emperador Inca, razón por la cual es ataviado por un faldón (en reemplazo del clásico sudario). Se le considera protector de la población contra los terremotos, y su culto se identificó con Pachacámac, deidad subterránea.



3. La escultura del Apóstol Santiago, identificado con Illapa, dios del rayo, está ajusticiando a un soldado inca, por lo que se le llama Santiago Mataindios, en lugar de Matamoros. Dicen que los párrocos y curas de la catedral intentaron transformar esta imagen en una que se pareciera más a la europea, pintándole bigotes. Obsérvese que la cabeza del caballo tiene rasgos casi humanos. Me ha costado mucho encontrar la fotografía que tiene poca nitidez, pero ha merecido la pena, porque el inca se muestra altivo ante la embestida del santo. 



4. La Última Cena, lienzo del siglo XVIII de Marcos Zapata, reconocido pintor de la escuela cuzqueña, nos da una curiosa versión donde aparecen alimentos típicos de los andes peruanos: el plato principal es un cuy (terrible para nosotros que consideramos a este conejo una mascota), una vizcacha que sustituye al pan, papaya y la chicha morada (maíz)). Judas el traidor, el único que mira hacia hacia el espectador, tiene el rostro de Pizarro, aunque su tez es oscura, al contrario que la del resto de los apóstoles.



Las esculturas de Hilario Mendivil y Familia



Este artista cuzqueño fue uno de los mejores en cuanto a imaginería tradicional; su arte, de cuellos alargados inspirados en llamas y alpacas, es inconfundible y reconocido a nivel mundial. No reproduce los modelos coloniales, sino que los recrea de forma original. Sus nacimientos son muy valorados. La casa familiar es un museo que se puede visitar donde sus hijos siguen con la tradición. El proceso de elaboración de las figuras es largo porque no se secan al horno.

Escultura del Museo Lítico de Pucará (Puno)
 Entre los objetos exhibidos de la cultura Pucará se encuentra la figura de piedra del Degollador o Hatun Ñakaj, que de cerca se parece muchísimo al actor Peter Lorre que ha poblado alguna de mis pesadillas desde que era niña .



Si hoy es martes, esto es Bélgica
No recorrimos siete países europeos, como la película; pero a un ritmo frenético visitamos en tan solo cuatro días distintos complejos arqueológicos de diversas culturas: Pachacamac (Lima), Chan Chan (la capital del reino Chimú), El Brujo (donde fue encontrada la sacerdotisa y gobernante la dama de Cao) y Batán Grande, con sus respectivos museos: Larco Herrera (en Lima), Museo de Cao, Museo nacional de Sicán cerca de Chiclayo, y el moderno Tumbas Reales de Sicán. Ni qué decir tiene, que nos fue imposible asimilar lo que veíamos porque presentaban unas características muy parecidas (templos y pirámides, joyas, momias, máscaras funerarias y tumí o cuchillos ceremoniales) y no los visitamos por orden cronológico. Que nadie me pregunte a qué museo pertenece cada foto porque no sabría decirlo. La tortura de los museos continuó en Arequipa, en el Museo de Santuarios Andinos, con la momia de Juanita y en Urubamba, en el Museo Inkariy, No quiero ser políticamente incorrecta y me abstengo de comentar la recreación de la colocación de los enterramientos porque me gustan menos que los museos de cera. 












Ruinas de Pisac
Sorprendentemente, en el Valle Sagrado de los Incas, en las Ruinas de Pisac, en soledad, mientras un viento fresco acariciaba mi cara y trataba de recuperar mis piernas de la ascensión, lloré como hacía tiempo que no lo hacía y me liberé de todas mis angustias, sufrí un síndrome de Stendhal atenuado porque solo tuve relajación y felicidad. Esa experiencia no la tuve en Machu Pichu rodeada de turistas. 



No me extiendo más, para terminar me tomaré un pisco sour, delicioso cóctel de aguardiente de uvas, limón y clara de huevo. Creo que me lo merezco, ahora que tengo las piernas deshinchadas y descansadas, después de seis vuelos, múltiples horas de autobús y caminatas interminables. Y, sobre todo, después de luchar contra blogger, porque me cambia el tipo de letra de las entradas que he ido haciendo en diversos días y me añade espacios donde no los había. 
Cumplí mi sueño de viajar a Perú, el deseo me apareció antes de ver la película Ópera Prima de Fernando Trueba (1980).


No hay comentarios:

Publicar un comentario