Falso técnico de teleasistencia realizó un hurto de joyas en el dormitorio de una persona mayor con problemas de movilidad
Siempre crees que estas cosas no le pueden pasar a alguien cercano, pero pasan. Lo que más me indigna es que los amigos de lo ajeno se ceben con los más débiles y los responsables se laven las manos con total impunidad. Mi amiga, llamémosla C., tiene más de 75 años, vive sola y se ha caído varias veces en casa. Decidió apuntarse al servicio de Teleasistencia del Ayuntamiento de Madrid para estar más segura con una pulsera salvadora que se ha convertido en la carcelera de su depresión. Ahora tiene más miedo e inseguridad que antes.
Esta historia ocurrió el año pasado, todavía no se ha recuperado.
La caída
El 8 de septiembre resbaló de madrugada y llamó al servicio de Teleasistencia. Tirada a en el suelo no le resulto fácil ponerse en contacto con la centralita, perdió la noción del tiempo, le pareció que estuvo más de dos horas y solo transcurrieron unos 40 minutos hasta que llegaron dos trabajadores a levantarla. A los allegados no nos avisaron como tenían por costumbre. Esa misma tarde, ya recuperada, avisó del mal funcionamiento del detector de caídas porque no la oían y tenían que venir a solucionar el problema.
El robo
El lunes 15, sin previo aviso y sin identificarse, se presentó en su casa un técnico de Teleasistencia. En ese momento se encontraba con una amiga y, confiada, abrió la puerta. El supuesto técnico vio que la base central estaba en la entrada y, sin preguntar, se metió en la habitación para comprobar la instalación eléctrica. Una vez allí, las echó para que observasen el dispositivo central mientras les daba indicaciones. Finalmente, dijo que todo estaba bien y que tenía la pulsera estropeada, que no se preocuparan, en una semana mandarían una nueva.
El jueves 18, ya recuperada, para salir a la calle buscó las pocas joyas que tenía en una bolsa roja encima de la mesilla de noche, no las encontró, solo quedaban las de plata y la bisutería. En ese momento se dio cuenta de que había sido víctima de un
hurto. Llamó a teleasistencia. Allí no dieron
importancia al hecho y dijeron que esas cosas y otras más graves pasaban y que
por eso avisan con antelación cuando va a llegar su personal. Ella no recordaba
que le informaran de ello ni oralmente ni por escrito cuando se apuntó al
servicio.
La reflexión
Ató cabos, el técnico las confundió con la electricidad y
el wifi para echarlas de la habitación y se colocó en la puerta para
impedirles el acceso. Parecía muy seguro de lo que decía, incluso llegó a decir
que le iba a sustituir el dispositivo de la muñeca por un colgante que se
podía utilizar fuera de casa. Eso sí, sus maneras y su vestimenta no eran
correctas. De edad mediana, aproximadamente 1,65 de altura, pelo canoso y amarillento, con perilla, llevaba unos pantalones beige sucios. Y al despedirse dijo adiós, guapa. Eso fue lo más sospechoso.
La consecuencia
Conclusión, le robaron cuatro sortijas, algunas heredadas de su abuela y de su madre de gran valor objetivo, y algunas más modestas compradas con su primer sueldo. Pero lo peor es que se sintió por primera vez en su vida vieja y vulnerable. Llena de rabia, no paraba de llorar. Dejó de salir a la calle. La animamos para denunciar on
line, pero para ello tenía que firmar la denuncia en una comisaría y todas le parecían muy lejanas. Como no tenía fotos de lo robado, se empeñó en que
jamás las recuperaría. Quería poner punto y final y llevar al olvido la amarga
experiencia.
Miré en internet, por esas fechas se habían producido robos similares. Llamé al servicio buscando una complicidad para hacer la denuncia. No se responsabilizaron en ningún momento amparándose en que Telemadrid, televisión que ella no ve, había dedicado varios reportajes para avisar. Está claro que no fueron suficientes. Me parece increíble que la víctima al final sea la culpable.
Estas son las preguntas que han quedado sin contestar:
¿Cómo se han podido hacer con el nombre y la dirección de las víctimas? ¿Dónde está la privacidad de sus datos? ¿Qué están haciendo para que esto no vuelva a pasar?
¿Cómo recuperar la confianza en un servicio que te deja a merced de los ladrones y que encima tiene una copia de la llave de su casa.
Conclusión: No abras a nadie si tienes el servicio de teleasistencia del Ayuntamiento de Madrid
En cualquier caso, creo que el servicio de teleasistencia debe informar sobre lo sucedido a los otros usuarios de la zona (una simple llamada sería suficiente) para que estén prevenidos y crear una plataforma para que denuncien si les ha pasado lo mismo. No me queda otra que hacer responsables del robo al servicio de ASISPA y, subsidiariamente, al Ayuntamiento de Madrid. La policía tiene que investigar además de informar: un hackeo de datos, un trabajador despedido, alguien que oyó en una conversación que una mujer mayor vivía sola...
Esta historia ocurrió el año pasado, todavía no se ha recuperado. Yo no he podido ayudarla. Ojalá sirvan estas líneas para que se acabe con la impunidad de estos robos.

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