La visita a España del Papa León XIV estos días de junio de
2026 se enfrenta, sin duda deliberadamente, a muchas lecturas.
Quisiera detenerme en dos de ellas. Por un lado, destacan sus invocaciones a la
paz, a los derechos humanos, la justicia, la protección a los
inmigrantes y los débiles en general (los simultáneos ataques a la eutanasia y el
aborto son “de carril” y eran esperables, sin ser, además, especialmente
agresivos).
Aquellas apelaciones han gustado a la izquierda, que sonríe
agradecida, como respirando un poco de aire fresco en medio de las
nauseabundas emanaciones emitidas por la derecha en este país y en todo
el mundo desde hace mucho tiempo; y las pestíferas ciénagas que a veces se
descubren también en la llamada izquierda revelan precisamente que eso
no es izquierda, sino otra forma de derecha más o menos disfrazada
para hacer,con la coartada de llamarse izquierda, el juego sucio a las
fuerzas dominantes.
Hago un inciso. En la Transición se oía hablar
continuamente de “los Poderes fácticos”, en la prensa escrita, en la audiovisual,
en las tertulias, lasfamilias, los bares, en el trabajo… Se aludía con ello a la
Banca y al gran capital, al Ejército, tan franquista todavía, a la Iglesia
tradicional, a las altasmagistraturas, a los dueños de grandes medios de
comunicación… Pero a partir de cierto momento (¿cuándo fue?) se dejó de hablar de
ello, como si no existiera, y ahora ni se menciona. ¿Ya no hay poderes
fácticos?
¿Alguien se cree que todo lo que pasa depende sólo de la
voluntad popular a través de sus representantes? Hay aquí un hilo del que
tirar, si alguien seatreve.) La derecha más rabiosa truena que la visita del Preboste es
para ayudar aun gobierno criminal, mientras la menos extrema (una cuestión
de grado donde los límites son cada vez más imprecisos) pone cara de
póker anteesto y declara con voz sorda y contenida su “total acuerdo”
con las prédicasdel chicaguense. Y aquí puede estar la otra cara del asunto.
Por hablar que no quede, mientras no se pase de ahí. Habla lo que quieras,
dirá alguien, que yo también hablo, y, además, hago, y bien que lo sabéis
todos. Yencima pago. Todo el mundo sabe que el Vaticano depende económicamente de la iglesia norteamericana.Dicen que aquel georgiano con bigote que oprimía a la URSS
dijo sarcásticamente: “¿Cuántas divisiones tiene el Papa?” Y el
Pontífice deentonces, bastante fino y algo nazi, respondió; “Decidle a
mi hijo José Stalin que encontrará mis legiones en el cielo,” mientras
susurraba por lobajini “y mis acciones en Wall Street”.
Elvira Lindo, Un León despedazado. Aplaudieron todos en el congreso pero no por lo mismo, contentos como niños con un trozo de Papa en la boca.