domingo, 25 de diciembre de 2022

El chasco de la Lotería (romances, sainetes, relatos y teatro)

El día 22 de diciembre ha pasado y el tradicional sorteo de Lotería de Navidad ha dejado la fortuna en manos de unos pocos y la sensación de vacío en la mayoría. En España gastamos más dinero en el sorteo de la Lotería de Navidad que en libros durante todo el año. El juego de azar nos atrapa a todos, no sólo a ludópatas e ingenuos, despierta una ilusión y unas expectativas inusuales. Si no nos ha tocado, siempre nos queda el consuelo de la Literatura, leer algunas de las narraciones que tienen como eje la lotería y otros juegos de azar desde múltiples enfoques. El tema lo han tratado algunos de los más grandes escritores. 


Estas reflexiones  están motivadas por la lectura del admirable blog Almanaque de Antonio Lorenzo (El chasco de la lotería) donde recoge el pliego titulado El chasco de la lotería que guarda una estrecha relación temática con dos sainetes del  siglo XVIII de Sebastián Vázquez: El día de la lotería y El chasco del sillero que nos acercan a los primeros tiempos de la lotería primitiva y a los pícaros que tratan de conseguir dinero y comida a costa ajena. Así que me puse a buscar otras obras literarias y encontre bastantes:

Relatos

Julio Verne, Un billete de loteria 

 A. Chèjov, El billete de loteria

Shirley Jackson, La lotería.

 Emilia Pardo Bazán, Suerte macabra

 William Tenn, El billete de lotería.

 Mark Twain, El billete de un millón de libras

Jorge Luis Borges,  La lotería de Babilonia.

Shirley Jackson, La lotería

Novelas

Patricia wood,  La lotería

David Baldacci, The winner

Habría que citar El jugador de Dostoievski, que nos muestra la adicción al juego de la ruleta, y Charlie y la fábricade chocolate de Roald Dahl. Willy Wonka es el propietario de una fábrica de chocolate y en sus barritas esconde cinco billetes dorados que suponen chocolate de por vida a quienes las encuentren. 

 Teatro

 Luces de Bohemia de Ramón María del Valle-Inclán que está encuadrada con la compra de un boleto que resulta premiado y con el que se quedará a su muerte el avaricioso don Latino. Todo un sarcasmo, el ilustre y pobre poeta Max Estrella muere rico sin que lo puedan disfrutar ni él ni su familia. 


En estas fechas siempre me acuerdo de la obra de teatro Hoy es fiesta (1956) de Buero Vallejo que refleja la convivencia en una casa de vecinos de un barrio humilde madrileño: sus esperanzas y frustraciones, sus recuerdos, sus problemas y sus temores. Todos han comprado ilusionados participaciones del billete custodiado por Doña Balbina, una señora empobrecida de la que todo el mundo se mofa por su cursilería absurda en un barrio pobre. Les toca el gordo y se descubre que las participaciones son falsas. Eso sí que es un chasco de verdad, tocar la ilusión y ver que desaparece. 


Debo de ser una de las pocas personas que juega nada o muy poco a la lotería. Supongo que por muchas razones: porque soy mayor y ya he abandonado el pensamiento mágico que nos hace creer que la suerte  puede estar a nuestro alcance con solo desearla mucho; porque mi situación económica no es muy mala comparada con épocas anteriores; porque sé que el dinero no da la felicidad, aunque ayuda; por ir a contracorriente. Es más, creo que los que aparecen en la televisión derrochando champán y obteniendo su minuto de gloria son actores contratados por Loterías y Apuestas del Estado, pero no me atrevería a afirmar como el libro de G.G. Márquez (El otoño del patriarca) que el dictador manipula los sorteos de la lotería para atribuir los premios a sus favoritos. Resumiendo, es un impuesto para las personas que no saben de matemáticas, el verdadero ganador es el Estado.

La expresión ‘tirar la casa por la ventana’ tiene su origen en la costumbre que había en el siglo XIX de arrojar por la ventana los enseres de la casa cuando a alguien le tocaba la lotería. Los agraciados, eufóricos, lo hacían porque podían permitirse el lujo de comprar otros nuevos y para mostrar a sus vecinos que se habían hecho ricos. Esta costumbre de tirar muebles por las ventanas  a la calle sigue vigente en el Sur de Italia, aunque de forma más simbólica, cada Nochevieja es una manera de desear buena fortuna para el año que empieza.   


De todas maneras, tanto si os ha tocado o no, como Antonio Lorenzo, os deseo:

 ¡Suerte y felicidad, ventura y riqueza para todos!

Para saber más:

https://cicutadry.es/la-loteria-en-la-literatura/

https://www.librosyliteratura.es/libros-y-loteria.html


jueves, 22 de diciembre de 2022

Y la librería Pérgamo resucitó



 Ayer leí en El País* que la librería Pérgamo no cerró en 2021 con la jubilación de sus propietarias como escribí en una entrada anterior (Cierre nostálgico de la papelería Salazar y la librería Pérgamo) . Ha vuelto con nuevo equipo y una apariencia renovada. Lo que me alegro de esta milagrosa resurreción.




domingo, 18 de diciembre de 2022

Peter Hassell: Feliz Navidad

 Este año la tarjeta de felicitación de Peter es electrónica. Pero la casa del fondo y los árboles son obra suya, el cuadro lo presentó con mucho éxito en una exposición en su barrio. Si tuviese que pintarla ahora, lo haría bajo la nieve que está cayendo mansamente sobre Londres y el muñeco de nieve sería de verdad, no de photoshop. 

 

Agradezco las felicitaciones, incluso me gusta darlas a las personas que quiero como un deseo para todo el año. Pero para mí, la Navidad desde la muerte de mis padres se sintetiza en las palabras del haiku del joven poeta Omar Fonollosa:



jueves, 8 de diciembre de 2022

Nobel para Annie Ernaux: autosociobiografía

Cada 10 de diciembre, fecha de la muerte de Alfred Nobel, se entregan los premios que llevan su nombre. Este año el galardón literario lo recogerá la escritora francesa Annie Ernaux (1940). El día 6 pronunció su discurso de aceptación* ante la Academia sueca. Como la propia autora afirma "Creo que el Nobel no premia a la escritora en primera persona, sino a la que, a través de una escritura transpersonal y clínica, ha abordado temáticas relativas a las mujeres y la sociedad, a la memoria". 

Estoy de acuerdo con ella. He leído varios de sus libros, breves y perturbadores por su crudeza, que no solo hablan de sus propias experiencias vitales, sino que usan la primera persona para hablar de experiencias compartidas por muchos. Hay una palabra que utiliza Ernaux para explicar su escritura "autosociobiografía", una manera de relato “en el que una biografía personal sirve como ejemplo de lo que le sucede a una persona para denunciarlo y para que los otros se reconozcan en ello”. 

  El acontecimiento (2000) es el que más me ha impactado, en él narra la experiencia de su propio aborto. En octubre de 1963, cuando Annie Ernaux se halla en Ruán estudiando filología, descubre que está embarazada. Desde el primer momento no le cabe la menor duda de que no quiere tener esa criatura no deseada. En una sociedad en la que se penaliza el aborto con prisión y multa, se encuentra sola; hasta su pareja se desentiende del asunto. Además del desamparo y la discriminación por parte de una sociedad que le vuelve la espalda, queda la lucha frente al profundo horror y dolor de un aborto clandestino.

 En estos momentos se puede ver en Movistar una adaptación al cine de esta novela galardonada con el último León de Oro de Venecia. La película, con buenas intenciones y grandes críticas, me parece que no reconstruye bien ni la época ni el universo de la autora.


*"Encontrar la frase que me dará la libertad y la firmeza de hablar sin temblar, en este lugar al que me invitan ustedes esta tarde.No necesito ir muy lejos a buscar esta frase. Surge. Con toda nitidez, con toda su violencia. Lapidaria. Irrefragable. La escribí hace sesenta años en mi diario íntimo. Escribiré para vengar a mi raza. Era un eco del grito de Rimbaud: “Soy de raza inferior por toda la eternidad”. Tenía yo veintidós años. Era estudiante de Literatura Francesa en una facultad de provincias, rodeada de muchachas y muchachos procedentes de la burguesía local".

domingo, 4 de diciembre de 2022

Tropecé con un stolperstein


 Ayer tropecé con un adoquín dorado, situado enfrente de la puerta del I.E.S. Lope de Vega que hasta ahora me había pasado desapercibido, aunque paso casi todos los días por allí. No me produjo ningún esguince, pero despertó mi curiosidad y mi memoria. La original placa recuerda al catedrático de filosofía Juan Bonet Borrell (Valencia, 1890- México D.F.,1970), profesor, secretario y director del centro en 1936, que se exilió a Francia y fue deportado a dos campos de concentración nazis:

AQUÍ ENSEÑÓ
 JUAN 
BONET BORRELL 
NACIDO 1890
EXILIADO FRANCIA
DEPORTADO 1945
SACHSENHAUSEN
NAUTHAUSEN
LIBERADO 



Cuando volví de mi paseo, consulté google y hallé la respuesta. Las stolpersteine o piedras-obstáculo,
 son bloques de cemento, insertados en el suelo con el nombre y las fechas clave en la vida de una serie de víctimas deportadas a los campos de concentración. Este reconocimiento comenzó en 1997 en Berlín por iniciativa del artista Günter Demnig como un homenaje a las víctimas de la persecución nazi se ha extendido ya a más de 1.800 localidades en 24 países. En España habrá unas 650 Stolpersteine colocadas en varias ciudades españolas. En Madrid empezó en 2019, para recordar a los 450 madrileños, exiliados republicanos, la mayoría hombres (solo había cuatro mujeres). La última colocación, bajo el lema "Una piedra, un nombre, una persona", se realizó en Madrid, el viernes, 28 de octubre, mediante un itinerario desde la calle Augusto Figueroa hasta la de San Andrés, en recuerdo a diez víctimas: José Arroyo Ayuso, Rodolfo Ruiz Dávila, José Martínez Álvarez, Fortunato Gil Aldea, Luis Espejo Díaz, Manuel Villar Cobos, Antonio Rosciano Cid, Juan Bonet Bonell, y los hermanos Jesús y Miguel Santos Alonso. 

La morma dice que la piedra se coloca frente al último domicilio conocido del deportado, un lugar simbólico e importante para la propia familia; sin embargo la de Juan Bonet Bonell fue una excepción por su ubicación y porque se asemejó a un acto oficial con presencia institucional de diversos institutos públicos, del Concejal Presidente de la Junta, el Instituto Luis Vives de la capital mexicana –del que fue director durante su exilio el homenajeado– o del centro Sefard-Israel. 

Recordar el pasado nos ayudará a evitar los mismos horrores. O dicho de otro modo: "Verdad, Justicia, Reparación y NoRepetición".

*https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/malasana-chueca-llenan-stolperstein-recuerdo-vecinos-deportados-campos-nazis_1_9665493.html

Ver Placas Stolpersteine instaladas en la ciudad Madrid

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Presentación de "La jota aragonesa y cosmopolita"

Ayer se presentó en el salón de actos de la Escuela Superior de Canto de Madrid 'La jota, aragonesa y cosmopolita', el nuevo libro de Marta Vela, editado por Pregunta. La autora estuvo acompañada por Martín Llade, periodista y escritor, y Miguel Ángel Yusta, poeta. Se presentó también el proyecto de digitalización del patrimonio 'La jota: las nuevas tecnologías y las personas', coordinado por la Fundación Ecuup y la Academia de las Artes del Folclore y la Jota de Aragón. Las intervenciones estuvieron enmarcadas por actuaciones del alumnado de la cátedra de Judith Pezoa y Elías Romero, con obras de Lahoz, Viardot-García, Iradier, Bretón y Falla.

Disfruté de una buena tarde, acompañada del editor, mi exalumno David Francisco, bajo la atenta mirada del aragonés Ángel Guinda esté donde esté. Los alumnos de la Escuela estuvieron magníficos. Podéis ver la retransmisión en directo en este enlace: https://youtu.be/wrxPRAkrvhA.

También podéis disfrutar del vídeo de la Fundación ECUUP que recoge la definición más completa de la jota: rasmia, empuje y tesón para acometer y continuar una empresa, un término reconocido por la RAE que se usa principalmente en Aragón y en Navarra:

https://www.facebook.com/FundacionECUUP/videos/892707124678591

La jota aragonesa y liberal (1924)

Continuando el camino emprendido en su libro anterior, la pianista, escritora y docente Marta Vela nos muestra en este nuevo trabajo cómo, a mediados del siglo XIX, la jota aragonesa supuso un apoyo fundamental para la incipiente democracia liberal y luchó contra el oscurantismo de la última monarquía absolutista en Francia y la amenaza carlista en España.

https://www.pressreader.com/spain/el-periodico-aragon/20240409/282123526537034

El libro lo presentó Clara Corrales (Radio Clásica) con la intervención de Marta Vela, Miguel Ángel Yusta, Carmelo Artiaga y Carlos Bonal. en la Escuela Superior de Canto (c/ San Bernardo, 44) el 9 de abril. Al finalizar se ofreció un concierto lírico de obras inéditas a cargo de la cátedra de Judith Pezoa y Elías Romero.

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Preferiría no hacerlo (agere nolim)


" Preferiría no hacerlo" es otra de mis frases favoritas que pocas veces he pronunciado en alto y que he tapado con excusas de todo tipo, sustituyéndola por "preferiría que", dándole un tono condicional. Se trata de una expresión que demuestra más que falta de voluntad y de comunicación, una insatisfacción tremenda que sale de lo profundo del alma, por eso no es bien aceptada ni en el entorno laboral o familiar, ni con los amigos. No refleja pasotismo ni vagancia ese extraño símbolo de rebeldía individual que termina con altos costes personales. 

Melville no obtuvo éxito con Moby Dick. Acabó aceptando un trabajo administrativo en un despacho de aduanas. De ese tiempo saldrían relatos como  Bartleby, el escribiente (1853), protagonizado por ese hombre que se enfrentaba a la vida con una educada obstinación atrincherado en su frase predilecta: “preferiría no hacerlo"*. En latín: "agere nolim" y en estos tiempos: "no quiero hacerlo" o "no me da la gana hacerlo”.

 La historia de Bartleby empieza con un tono de humor que va perdiendo a medida que avanza la historia, es contada a través de un abogado de nombre desconocido. En su oficina en Wall Street (Nueva York) tiene tres empleados, los dos escribientes apodados Turkey («Pavo»), Nippers («Pinzas») y Ginger Nut («Bizcocho de jengibre») de doce años, que es el chico de los recados. Pero los dos escribientes no son suficientes y pone un anuncio para contratar un nuevo empleado. Bartleby se presenta y es contratado de inmediato. Su figura es descrita como «pálidamente pulcra, lamentablemente respetable, incurablemente solitaria». El antagonista es el jefe que rompe los estereotipos al tratar a sus subalternos de manera comprensiva y cariñosa, que pretende establecer por todos los medios una comunicación, sin conseguirlo, con el escribiente. Finalmente, tendrá que cambiar la sede de su oficina para quitárselo de encima, sin dejar por eso de preocuparse por él. 

Todo el rencor y amargura de Melville se refleja en el protagonista que se presenta como su alter ego, que poco a poco se va distanciando de la sociedad porque se niega a hacer lo que los demás esperan de él. Al principio muestra diligencia, pero luego la rebeldía se convierte en una resistencia pasiva, que le lleva a vivir sin deseos ni emociones, sin pasado ni futuro. Se ha convertido en un estoico alienado que acepta lo que se ha buscado: la muerte por inanición en la cárcel.   


El relato, que se lee de un tirón en poco tiempo se presenta como precursor del existencialismo y de la literatura del absurdo donde aparecen otros antihéroes que aceptan su destino sin inmutarse: Gregor Samsa (La metamorfosis),  El extranjero de Camus, los personajes de Samuel Becket o  El desierto de los tártaros de Buzzati que casi un siglo después, en 1940, analiza a este militar sin atributos para hacer una crítica más explícita del trabajo tedioso y monótono, sin esperanza que consume la vida. En el 2000, Vila-Matas publicó Bartleby y compañía, donde llama bartlebys a aquellos escritores que renunciaron, por diversas razones, a seguir escribiendo.


Durante los tiempos de Occupy Wall Street (en español Ocupa Wall Street o Toma Wall Street), el filósofo esloveno Slavoj Žižek propuso "Preferiría no hacerlo" como lema oficial del movimiento: estos indignados, como Bartleby antes que ellos, utilizaron la inacción como motor revolucionario para convertirse en palos en la rueda del capitalismo. 

 Una frase y un personaje así se presta a múltiples interpretaciones. Que cada uno elija la suya. Hay muchas razones que llevan al silencio. Tal vez Bartleby sea un enfermo de autismo y depresión en una sociedad capitalista.

* En inglés, I would prefer not to do it. 

Puedes leer el texto aquí