domingo, 17 de abril de 2016

Exposición en la Institución Libre de Enseñanza


Paseando por Madrid me encontré por casualidad, en la calle Martinez Campos, con el atractivo edificio rehabilitado de la antigua sede de la Institución Libre de Enseñanza que contiene la exposición: Giner, el maestro de la España moderna. La exposición, que podrá verse hasta el 22 de mayo de 2016, ofrece una panorámica inédita de Giner y del proyecto institucionista, que concebía la educación como motor del cambio social e incluía la modernización científica y cultural y la reforma social. Sorprende el edificio y, sobre todo, el nuevo jardín, diseño de la paisajista Teresa Galí-Izard, que conserva su idea original como lugar de encuentro con una clara función pedagógica.
Las 400 piezas de la exposición (pinturas, esculturas, documentos, fotografías, filmaciones de época, cartas, muebles, juguetes, trajes, libros, revistas, manuscritos y otros objetos), algunas inéditas o muy raras, proceden de instituciones como el Museo del Prado, la Biblioteca Nacional, el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), el Museo Nacional de Artes Decorativas, el Museo Sorolla o la Residencia de Estudiantes, entre otros. Aureliano de Beruete, Joaquín Sorolla, Emilia Pardo Bazán, Federico García Lorca, Maruja Mallo, Benjamín Palencia, Alberto García-Alix, Eduardo Arroyo o Darío Villalba son algunos de los creadores presentes en la exposición, todos ellos relacionados con la Institución Libre de Enseñanza.
La Institución Libre de Enseñanza fue fundada en 1876 por un grupo de catedráticos (entre los que se encontraban Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón), separados de la Universidad por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política o moral. La guerra civil de 1936 y la posterior proscripción de la Institución, con confiscación de sus bienes, supusieron un largo paréntesis para sus actividades en España, aunque el proyecto continuó alentando en la labor desarrollada en diversos países por institucionistas exiliados.


miércoles, 6 de abril de 2016

Acuarelas de Joaquín González Dorao

Estoy aprendiendo (con grandes dificultades y poco éxito) a pintar con la técnica de acuarela. Era una de mis asignaturas pendientes. Por casualidad, encontré un libro sensacional de acuarelas de viaje sobre Grecia realizado por Joaquín González Dorao.
Aquí dejo muestras de su genialidad:







Bustrófedon: Gortina y La Habana


 Bustrófedon, bustrofedon o bustrofedón (en griego moderno βουστροφηδόν, de "buey" y "turno, giro") designa al tipo de escritura o al modo de escribir que consiste en redactar alternativamente un renglón de izquierda a derecha y el siguiente de derecha a izquierda o viceversa, que facilitaba su lectura. Algo parecido a lo que hace el arado que va trazando surcos de ida y vuelta sobre el terreno. Las leyes de Gortina (sur de Creta), escritas en piedra, están redactadas en bustrofedon con una línea de derecha a izquierda y la siguiente de izquierda a derecha. Su contenido las sitúa en el comienzo de la segunda mitad del siglo V a. C.

Mientras me daban estas explicaciones, me acordé del personaje de Bustrófedon de la novela Tres tristes tigres de Cabrera infante que se puso muy de moda en mi juventud como un ejemplo de renovación del género:
"¿Quién era Bustrófedon? ¿Quién fue quién será quién es Bustrófedon? ¿B? Pensar en él es como pensar en la gallina de los huevos de oro, en una adivinanza sin respuesta, en la espiral. Él era Bustrófedon para todos y todo para Bustrófedon era él. No sé de dónde carajo sacó la palabrita —o la palabrota. Lo único que sé es que yo me llamaba muchas veces Bustrófoton o Bustrófotomatón o Busnéforoniepce, depende, dependiendo y Silvestre era Bustrófenix o Bustrofeliz o Bustrófitzgerald, y Florentino Cazalis fue Bustrófloren mucho antes de que se cambiara el nombre y se pusiera a escribir en los periódicos con su nuevo nombre de Floren Cassalis, y una novia de él se llamó siempre Bustrofedora y su madre era Bustrofelisa y su padre Bustrófader, y ni siquiera puedo decir si su novia se llamaba Fedora de veras o su madre Felisa y que él tuviera otro nombre que el que él mismo se dio. Me imagino que sacó la palabra de un diccionario como del nombre de una medicina (¿ayudado por Silvestre?) tomó lo del continente de Mutaflora, que era la bustrofloresta de los bustrófalos". 
Tres tristes tigres, Seix Barral, 1979, págs. 207-209

Bustrófedon está presente a lo largo de la novela, pero el capítulo en el que se aborda específicamente al personaje (Rompecabeza) se ubica en medio de los capítulos que ironizan sobre la literatura. El personaje de Bustrófedon posee dos significados: la forma en la que el hombre se escribe sobre la tierra mediante el procedimiento ancestral de la agricultura y, una manera de escribir que resulta contrastante con las convenciones modernas de escritura y redacción que se imponen escolar y socialmente. Bustrófedon es un bufón ilustrado que se ríe de la tradición y la convencionalidad.  "En cuanto hace acto de presencia en una página, las palabras se echan a temblar: son expulsadas de su sitio, alteradas, deformadas; juega con ellas llamándose Bustrósotros, las embaraza, las seca el tal Bustrófactótum, las enreda y como si fuese Bustróneruda las adelgaza como las huellas de las gaviotas en la playa, incluso las hace pasar por el agujero de los ratones como un Bustrócarroll. Y para volver al principio, pone una página al revés, de derecha a izquierda para ser ya Bustrócasilda, o Archibustrófedon".

lunes, 4 de abril de 2016

Crónicas cretenses















Nunca había viajado hasta ahora con un cronista oficial (Brígido González) ni con una ilustradora (no cito su nombre porque sé que no le gusta aparecer en los papeles y pido disculpas porque la foto de su cuaderno ha salido movida) que tomaran apuntes de los hechos más significativos. Ellos han simplificado mi labor.
 El viaje a Creta en semana santa, capitaneado por Maxi, profesor de griego, reunió a más de treinta personas excepcionales y entrañables, relacionadas con profesores del IES Carpe diem de Getafe. El buen rollo duró incluso en los momentos más difíciles. Confieso que fui incapaz de hacer una foto al campamento de refugiados de El Pireo, asolado por un viento helador. Solo eché de menos a un guía oficial que nos adentrase por las ruinas de la mítica civilización y nos informase de la vida y costumbres de esta isla atípica con horarios inverosímiles que parece un trozo desgajado de Despeñaperros. No me pude bañar en El Egeo, porque el tiempo no acompañó. Volví muy cansada, con ganas de soledad, pero ahora echo de menos a mis queridos compañeros de viaje y a la tertulia cotidiana en torno a una buena mesa rociada con el licor raki que desata la lengua: a Conchi, mi compa de habitación; a Berta y a Pepe; a la bailona Nuria y a Jose Manuel; a los andarines Gracia y a Jesús.



Cronica cretense ed1 from Ángeles Cuéllar

La isla es atractiva por sus playas y sus paisajes, pero al estar en estos lugares míticos el viajero siente un punto de decepción. El interesante blog  Después no hay nada nos explica que Evans más que un arqueólogo, fue el inventor de un mundo a la medida de sus fantasías. Realizó un parque de atracciones del que resulta casi imposible extraer ningún dato fiable… Según él, su visión de la civilización minoica no era una opinión, mucho menos una fantasía, era una realidad pretérita recuperada a través de un serio trabajo arqueológico. Y al público de su tiempo le encantó lo que les contaba, porque los minoicos conectaban con sus esperanzas e ideales y podían identificarse con ellos en mucha mayor medida de lo que podían hacerlo con los crueles héroes homéricos, los salvajes asirios, los decadentes babilonios, los siniestros etruscos, o los fenicios (demasiado "semitas").
Zbigniew Herbert (1924-1998) condensa la esencia cretense en El laberinto junto al mar.

viernes, 11 de marzo de 2016

Defensa de la literatura, Trinidad Sánchez Muñoz


Para seguir leyendo el artículo de InfoLibre pincha aquí 
  • La materia no se deja instrumentalizar fácilmente, ni entra en las estadísticas, y requiere tiempo y espacio. Entonces, ¿a quién le va a preocupar?
  • Los cambios que se han producido en la enseñanza en las últimas décadas han sumido en el pesimismo a gran parte del profesorado de esta asignatura.

martes, 23 de febrero de 2016

Las Sinsombrero de Tània Balló, documento imprescindible

'Las Sinsombrero' de Tània Balló nos muestra las historias olvidadas de las mujeres que formaron parte de la Generación del 27. Eran compañeras de Lorca, de Dalí, de Alberti. Eran las mujeres que en el Lyceum Club Femenino formaron un grupo paralelo, con la intención de, más que pedir un espacio en la sociedad, de agarrarlo, sabiendo que era suyo. En palabras de Maruja Mallo, una de las integrantes, "un día se nos ocurrió a Federico, a Dalí, a Margarita Manso y a mí quitarnos el sombrero porque decíamos que parecía que estábamos congestionando las ideas y, atravesando la Puerta del Sol, nos apedrearon llamándonos de todo".

Un resumen a modo de introducción del documental:


Se puede ver también integro en rtv.es a la carta de una hora de duración en vídeos imprescindibles:
Un resumen escrito aparece en el artículo de El Mundo de  Loreto Sánchez Seoane: 
Las mujeres en la Generación del 27: Ellas, el género neutro. 
Ver también el artículo de El Público:  Residencia para señoritas


Los leguleyos (3)


Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
León Felipe

Cuando tengo qué hacer algo que supera mis conocimientos, suelo preguntar. Soy una maridudas. Eso hice cuando decidimos cerrar una terraza de unos 20 metros, construida en los años sesenta, en una de las calles más transitadas y polucionadas de Madrid. La mayoría de los vecinos ya lo había hecho, no tanto por ganar metros, sino por evitar suciedad y ruido.
Pregunté en todas partes y oí estas respuestas tajantes: "El Ayuntamiento no da permiso, es mejor que lo hagas por tu cuenta"; "Yo no pedí permiso, como hay terrazas ya cerradas, lo puedes hacer sin ningún problema"; "La legislación dice una cosa, pero la práctica es otra". "Todo el mundo lo ha hecho así, si el edificio fuese protegido, todavía"; " Solo tendrías problemas si un vecino te denunciase, pero eso es imposible porque todos de una manera o de otra han hecho lo mismo. No tengas miedo"; "No pidas permiso al Ayuntamiento por obras, antes había que hacerlo, pero ahora no es necesario para cambiar suelos, puertas y pintar. Si todo el mundo pidiese permiso, el Ayuntamiento estaría colapsado", me dijo el albañil.
Yo no tenía las cosas claras pero, ante semejante unanimidad, claudiqué. No pedí permiso y empezaron las obras en mayo. Aprovechamos que había andamios porque el edificio estaba pasando la ITE.  Los inspectores llegaron en el mes de agosto, alertados por una denuncia anónima (ver entrada, Todo por un armario) cuando la obra estaba casi terminada.  El albañil, que nunca estaba, ese día les abrió y les dejó pasearse por toda la casa. Al final le entregaron una copia de una notificación (apenas se leía) en la que detectaron obra ilegal con cerramiento de terraza e instalación de aire acondicionado en un patio interior, que llevaba más de veinte años.
Quise ir inmediatamente al Ayuntamiento para solucionar el asunto. Empecé a mirar casos parecidos en internet y me di cuenta de que había hecho una barbaridad porque el desconocimiento de la ley no impide su cumplimiento. Me tocaría pagar una multa en el mejor de los casos, o  deshacer el daño. "El acta es papel mojado, tienes que esperar a que te llegue la denuncia"; "A lo mejor se traspapela", me decían para animarme. Esperé, la denuncia llegó dos meses después en las manos de dos policías municipales. Con ella fui a Urbanismo donde me trataron como si fuese el cabecilla de la trama Gürtel. Allí pude enterarme de que la obra, contra todo pronóstico, era legalizable. Necesitaba el informe de un arquitecto, el visto bueno de la comunidad de vecinos y rellenar unos impresos dificilísimos.
Busqué un arquitecto que realizó un informe, lo entregó en noviembre y pagamos las tasas correspondientes.  A los dos meses recibí una carta certificada indicando que me llevarían a los servicios jurídicos por no haber respondido a sus demandas. Con un susto de muerte, averiguamos que había ocurrido un error: como las herederas de la casa de mi madre somos dos, habían abierto dos expedientes independientes, sin darse cuenta que la vivienda era la misma. Vuelta a recurrir al arquitecto y vuelta a mandar el informe explicando lo ocurrido.
A estas alturas el insomnio se ha hecho crónico. Cada vez que suena el timbre de la puerta me da taquicardia. Aunque sé que la decisión fue mía, estoy empezando a creer que hay una conspiración contra mí y no tengo la certeza de que todo salga bien. Espero con ansiedad que se den cuenta del error, que el expediente siga su curso normal y me legalicen la obra.
Además, me ha quedado un odio infinito a los leguleyos, a esas personas que, sin tener conocimiento suficiente de las leyes, hacen valer su experiencia y autoridad aconsejando a los demás para recular cobardemente cuando han metido la pata:  "Pero, ¿cómo se te ocurre?; " Yo pedí permiso para mi obra"; "No me lo explico, ¡Qué mala suerte!". No cuesta nada utilizar la duda en estos casos: yo creo, a mi me parece, consulta a un experto.

Esta es la tercera entrega y la última, espero, que escribo en el blog sobre el enojoso asunto de la obra en la casa de mi madre. Siento haberme puesto tan pesada y reiterativa, pero necesitaba hacerlo. En las noches de insomnio, producidas por tantos sinsabores, me hubiese gustado encontrar una experiencia parecida. Sirvan estas líneas para aquellas personas que lo necesiten y no para los pocos lectores asiduos que tengo, que ya me han soportado en vivo.  

P.D. Creo que ahora, a finales de julio de 2017,  dos años después de reclamaciones, de recursos, de presentar varias veces los mismos documentos en registro, de insomnios, de llamadas, de cómo me puede pasar esto a mí, llevo tres meses sin que hayan vuelto a mandar un requerimiento, lo que significa silencio administrativo y legalización, por fin, de mi obra ilegal.