domingo, 30 de abril de 2017

Innombrable

Aunque borró de su mente la relación que mantuvo con el que no puede ser nombrado, no le costaba reconocerlo cuando sus amigos hablaban de él y lo lo enmascaraban con el colectivo "los de matemáticas". El eufemismo siempre acaba contaminándose del nombre al que sustituye. Tal vez en la decisión influyera que, en los primeros tiempos de la ruptura, ella les dijo que no quería saber nada de él, que no lo nombraran, que era como si estuviese muerto. Pero se equivocó, a un muerto se le recuerda, no se le borra del mapa, no se le niega la existencia.  El innombrable, un sicópata emocional, entró en su vida hecho polvo, con un trabajo alienador, recién separado con un hijo, para volcarle sus problemas, aligeró su mochila para salir reforzado con la autoestima por las nubes, mientras que ella terminó exhausta, aplastada por el malestar. Actuó como un vampiro, en poco tiempo se adueñó de ella y de su entorno. Fue su peor amante y el amigo más inepto. A un mentiroso se le ve a la legua; pero, a un actor, henchido de amor propio que interpreta sentimientos para enmascarar su falta de empatía, cuesta más desenmascararlo. Tiempo cruel, de pesadilla, del que afortunadamente no quedan ni recuerdos, ni cicatrices. ¿Quién se acuerda del aire fétido que entra por la ventanilla? ¿Y de esos zapatos que te destrozaron los pies y tiraste a la basura? El que no tiene nombre no existió, ni existe.

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