jueves, 24 de junio de 2010

El arte del insulto


Diccionario del insulto
Conde y González (Mario y Felipe) son dos aventureros de la vida, dos achangueros, bailones, birlos, buscas, choris, choricenates, choros, gerifaltes, gindas, guindaleros, merchantes, pispos, quitones, quinadores, sopistas, volatas, quitameriendas... Esta retahíla de improperios pertenece a un artículo de Francisco Umbral publicado en EL MUNDO y que aparece en la presentación del Diccionario del insulto, un libro publicado por Ediciones Península que han escrito tres profesores de Lingüística General de la Universidad de Granada.¿Sabías que este diccionario recoge nada menos que 5.000 entradas y que, aun así, eso sólo es una parte de los muchos insultos que circulan por ahí? Leerlo nos servirá para saber cuándo somos insultados y cómo insultar.
POR EJEMPLO
ABRAZAFAROLAS. Borracho que se recoge a menudo en un estado lamentable.
AGONIOSO. Ansioso y egoísta, que apremia constantemente a los demás, contagiando su estado nervioso, produciendo estrés en su entorno.
ENTREVERADO. Loco que sufre ataques repentinos e intermitentes de enajenación mental, ciclotímico.
FACINEROSO. Malvado, delincuente “que ha cometido grandes delitos y tiene intención de continuar”.
MALABABA. Ser antipático y malvado.
REPARON. Quisquilloso, chinchorrero, que pone reparos continuamente, que lo critica todo.
SATRAPA. Déspota; taimado, ladino; dirigente corrupto.
SOBAESQUINAS. Vago, desgraciado.
SUAVON. Hipócrita que se finge bondadoso e inofensivo.
MALABABA. Ser antipático y malvado.
SINSORGO. Soseras y medio bobo.
TRACANTOS. Tonto e inutil.
VIVALES. Fresco, tunante, caradura que vive muy bien, a base de no preocuparse demasiado si hay que perjudicar a otros para lograrlo.
ZANGOLOTINO. Adolescente frivolón que viste y se comporta como un niño.

Si alguien te ha hecho enojar, no te pegues con él, insulta educadamente. Algunos piensan que es un acto de justicia o un acto de caridad. Lo que no cabe duda es que el insulto es una forma de violencia hacia afuera que deberíamos evitar; pero, si no es posible, conviértelo en un arte.



Para saber más:
Sobre la historia de las palabrotas:
www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n23/23_mespinosa.html
http://www.psicofxp.com/forums/discusiones-generales.13/437926-los-insultos.html


Qué bien sienta soltar un taco 
Cojones

RIQUEZA DEL LENGUAJE CASTELLANO Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número de acepciones de una simple palabra como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada que hace referencia a los atributos masculinos, "cojones" Si va acompañado de un numeral, tiene significados distintos, según el número utilizado. Así, "uno" significa caro o costoso (valía un cojón), "dos" significa valentía (tiene dos cojones), "tres" significa desprecio (me importa tres cojones), un número muy grande y par significa dificultad (lograrlo me costó mil pares de cojones). El verbo cambia el significado. "Tener" indica valentía (aquella persona tiene cojones), aunque en admiración puede significar sorpresa (¡tiene cojones!), "poner" expresa un reto, especialmente si se pone en algunos lugares (puso los cojones encima de la mesa), "tocar" indica paciencia (¡no me toques los cojones¡). Se los utiliza para apostar (me corto los cojones), o para amenazar (te corto los cojones). El tiempo utilizado cambia el significado de la frase. Así el tiempo presente indica molestia o hastío (me toca los cojones), el reflexivo significa vagancia (se toca los cojones), pero el imperativo significa sorpresa (¡tócate los cojones!). Los prefijos o sufijos modulan su significado: "a-" expresa miedo (acojonado),"des-" significa cansancio (descojonado), "-udo" indica perfección (cojonudo), pero "-azo" se refiere a la indolencia o abulia (cojonazos). Las preposiciones matizan la expresión. "De" significa éxito (me salió de cojones) o cantidad (hacía un frío de cojones), "por" expresa voluntariedad (lo haré por cojones), "hasta" expresa el limite de aguante (estoy hasta los cojones), Pero "con" indica el valor (era un hombre con cojones) y "sin" la cobardía (era un hombre sin cojones). Es distinto el color, la forma, la simple textura o el tamaño. El color violeta expresa el frío (se me quedaron los cojones morados), la forma el cansancio (tenia los cojones cuadrados), pero el desgaste implica experiencia (tenía los cojones pelados de repetirlo). Es importante el tamaño y la posición (tiene dos cojones grandes y bien plantados); sin embargo hay un tamaño máximo (tiene los cojones como el caballo de Espartero) que no puede superarse, porque indica torpeza o vagancia (le cuelgan, se los pisa, se sienta sobre ellos e incluso necesita una carretilla para llevarlos). La interjección ¡cojones! Significa sorpresa, y cuando uno se halla perplejo los solicita (¡ manda cojones!). En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes (me sale de los cojones). En resumen, será difícil encontrar una palabra en castellano o en otros idiomas con mayor número de acepciones. (1) La situación anatómica también expresa estado de ánimo (se me pusieron los cojones de corbata).Un compromiso ante circunstancias difíciles y la voluntad de superar adversidades queda muy bien expresada con "hay que echarle cojones". Los aires dictatoriales y autoritarios se ponen de manifiesto con "aquí no hay más cojones que los míos". (1) Con mi admiración y respeto al autor de esta prueba de humor de tan buen castellano como buena ley, me he permitido añadir una modesta colaboración que contribuya a la sonrisa de aquel que lo leyere.

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