martes, 16 de mayo de 2017

Pilates/dislates

El método Pilates es un sistema de entrenamiento físico y mental creado a principios del siglo XX por el alemán Joseph Hubertus Pilates, que lo ideó basándose en su conocimiento de distintas especialidades como gimnasia, traumatología, ballet o yoga, uniendo el dinamismo y la fuerza muscular con el control mental, la respiración y la relajación.




Lo que más me gusta es estar en casa relajada y leyendo. Siempre odié la educación física (gimnasia en mi época) y ahora que me vienen todos los males de la senectud, me veo obligada a hacer algo que beneficie a mi cuerpo y, por ende, a mi alma. Así que decidí apuntarme a Pilates que todo el mundo dice que es estupendo. Me incorporé cuando el curso ya estaba empezado y el primer día a punto estuve de ponerme a llorar en mitad de la clase. "Haz lo que puedas, tú conoces mejor tu cuerpo que nadie", me dijo el profesor. No había sitio para poner la esterilla, ni oía ni veía, era imposible realizar los ejercicios que todo el mundo se sabía de memoria. Cuando intentaba repetirlos después de haber convertido mi cuello en un telescopio, ya habían pasado al siguiente; si todos se giraban a la derecha, yo lo hacía a la izquierda; no sabía respirar con el diafragma y me faltaba el resuello. Pero lo peor vino cuando nos tumbamos boca arriba y comenzamos a hacer abdominales, las posturas eran imposibles y me sentía como Gregor Samsa aleteando mis extremidades sin orden ni concierto, tratando de estirar unos músculos que ni sabía que existían. El tiempo se me hizo eterno, al final me incorporé como una anciana de noventa años y llegué a casa tan dolorida que me metí en la cama. Intenté buscarme excusas, pero volví a la tortura como el asesino al lugar del crimen. Poco a poco he ido interiorizando los ejercicios, la clase se me pasa más rápida, pero en ningún momento he tenido la sensación placentera que produce el dominio del cuerpo como recompensa al esfuerzo. Mis compañeros, llenos de endorfinas, están encantados como si perteneciesen a una secta. Solo me consuelo cuando llega un alumno nuevo y le cuesta tanto esfuerzo como a mí. La única ventaja del método es que no hay que dar saltos, las tetas no se mueven, se suda poco y el corazón no se te pone en la boca. ¡Cómo admiro a los gimnastas! Y digo yo si a los normalitos no nos vendría mejor andar y follar más y dejarnos de dislates.

domingo, 14 de mayo de 2017

La Escuela Normal



Mi prima Marisa y yo estábamos hablando de lo extraño que nos pareció que en las labores de nuestra abuela, Carmen Prats, que habíamos encontrado en un arcón en el pueblo, apareciese un sello de Escuela Normal de Castellón, cuando pensábamos que había estudiado en Valencia, ya que había nacido en Onteniente. Mi sobrina Marta, que nos escuchaba casi sin prestarnos atención y que casualmente estaba cosiendo, se quedó sorprendida y exclamó casi enfadada:
-¡Qué fuerte! Entonces, ¿los niños con problemas iban a una escuela "anormal"?.
Entre carcajadas le explicamos que ese era el nombre que se daba a las escuelas de magisterio antes de los años 70. El término proviene del francés école normale y su objetivo era establecer las normas o modelos de enseñanza. En España, en agosto de 1834 se creó en Madrid una Escuela Normal de Instrucción Primaria para formar maestros idóneos. El 8 de marzo de 1839 se inauguraba en el número 80 de la calle Ancha de San Bernardo, la Escuela Normal-Seminario Central de Maestros, que ocupaba el antiguo convento desamortizado de religiosas franciscanas de Santa Clara, lugar donde hoy se encuentra el IES Lope de Vega.  En 1848 se dispuso establecer Escuelas Normales en todas las provincias. 
Por lo que sabemos, mi abuela debió estudiar magisterio sobre 1.905 porque es la fecha de un cuadro pintado al carboncillo que parece un trabajo de clase. 

viernes, 12 de mayo de 2017

El tornillo, microespacio feminista

Irantzu Varela nació en Portugalete (Vizcaya) en 1974. Periodista y activista feminista desde hace muchos años, es conocida por su microespacio feminista en La Tuerka, llamado El Tornillo. Sus vídeos se encuentran en la web de la cadena, en Público TV o en Youtube. En ellos vemos como semanalmente con mucho humor aborda en cuestión de cinco minutos, un tema específico sobre feminismo, que puede ir desde la custodia compartida, hasta una crítica al machismo en los medios de comunicación, pasando por una protesta a los cánones de belleza que impone el patriarcado. “Yo creo que como dice Simone de Beauvoir que mujer no se nace, sino que se hace a través de un proceso de socialización que te impone cómo debes vivir; lo que se considera feminidad en esta sociedad”.
Aquí os dejo algunas muestras de su trabajo:




domingo, 7 de mayo de 2017

Regalarte/regalar arte/el arte de regalar

Regalar es un arte y regalar arte lo es aún más. Siempre me acuerdo de la anécdota que contaba Agustín, un compañero de instituto, para ejemplificar los regalos envenenados. Un amigo suyo pintor les regaló un cuadro. No les gustaba y, después de ponerlo en un pasillo, decidieron bajarlo al trastero. El problema era que ese amigo los visitaba una vez al año y estaban obligados a subirlo, hasta que se les olvidó y pasaron el momento más vergonzoso de su vida. Esto pasó mucho antes de que en la película francesa Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? (2014), en una escena hilarante los padres de Ségolene, artista plástica, casada con un banquero chino, hicieran exactamente lo mismo que mi amigo Agustín.
A mí, que solo soy aprendiza, me ha ocurrido algo parecido al revés. Se casaba la hija de mi mejor amiga y, como tenía de todo, decidí regalarle un cuadro hecho por mí a propósito que me llevó algunas horas y que me parecía moderno y colorista, de acuerdo con la personalidad de la regalada. Y cuál fue mi sorpresa cuando su madre me contó que no era del agrado del novio y que no lo iban a colgar en su casa.  No sé si agradecer tanta sinceridad. Ahora me explico por qué tengo mis paredes llenas de óleos pintados por mí.

domingo, 30 de abril de 2017

Innombrable

Aunque borró de su mente la relación que mantuvo con el que no puede ser nombrado, no le costaba reconocerlo cuando sus amigos hablaban de él y lo lo enmascaraban con el colectivo "los de matemáticas". El eufemismo siempre acaba contaminándose del nombre al que sustituye. Tal vez en la decisión influyera que, en los primeros tiempos de la ruptura, ella les dijo que no quería saber nada de él, que no lo nombraran, que era como si estuviese muerto. Pero se equivocó, a un muerto se le recuerda, no se le borra del mapa, no se le niega la existencia.  El innombrable, un sicópata emocional, entró en su vida hecho polvo, con un trabajo alienador, recién separado con un hijo, para volcarle sus problemas. Aligeró su mochila para salir reforzado con la autoestima por las nubes, mientras que ella terminó exhausta, aplastada por el malestar. Actuó como un vampiro, en poco tiempo se adueñó de ella y de su entorno. Fue su peor amante y el amigo más inepto. A un mentiroso se le ve a la legua; pero, a un actor, henchido de amor propio que interpreta sentimientos para enmascarar su falta de empatía, cuesta más desenmascararlo. Tiempo cruel, de pesadilla, del que afortunadamente no quedan ni recuerdos, ni cicatrices. ¿Quién se acuerda del aire fétido que entra por la ventanilla? ¿Y de esos zapatos que te destrozaron los pies y tiraste a la basura? El que no tiene nombre no existió, ni existe.

Calendario literario de Juan Bautista (Mayo 2017)

Ya tenemos el calendario del mes de mayo. 
Como ya sabéis, hay que pinchar en el enlace y después debajo de cada escritor para acceder a la información escrita y audiovisual:
https://onedrive.live.com/view.aspx?resid=CAA5316E09C544CC!233&ithint=file%2cdocx&app=Word&authkey=!AI_4wdFWBht2CNk

El documento de slideshare es solo para consultar o fotocopiar. 


miércoles, 26 de abril de 2017

El mirlo y yo

Para una urbanita como yo, que cultiva la jardinería en macetas, los problemas siempre vienen con la fauna que acompaña a las plantas: hormigas, orugas y pájaros. En primavera comienzan las invasiones de los gorriones y los mirlos. Me gustan los gorriones porque son graciosos, pequeños y vivaces. La costumbre de alimentarlos la he heredado de mi madre y de mi abuela que siempre guardaban miguitas de pan para dárselas. A veces vienen danzando con sus crías por la barandilla. Como casi están desapareciendo, les dejo que se alimenten de los nísperos aunque acaben diezmándolos. Son listos y van directamente al grano.  En cambio, me desagradan los mirlos, grandes y torpes, que los están reemplazando. Con su pico excavadora de color naranja horadan toda la tierra de las macetas en busca de comida y lo dejan todo perdido. Hoy uno se ha despistado y se ha metido en una habitación. Se ha puesto nervioso, no sabía cómo salir, y se ha dado golpes contra el cristal de la ventana. Parecía un cuervo de mal agüero aleteando frenéticamente. Nos hemos cagado los dos, él literalmente en una pared blanca y yo metafóricamente del susto con miedo a que se revolviese contra mí. Ha dejado un chapapote que me ha costado quitar. Ahora tendré que ser más cuidadosa y no dejar ninguna ventana abierta. Que quede claro que mi invasor era más grande que el que aparece en la foto.