viernes, 30 de junio de 2017

Manuel Casal, Fiestas del Orgullo LGTBI

Me ha gustado mucho, sobre todo por su claridad, este artículo de mi compañero Manuel Casal, profesor de Filosofía en IES Luis Buñuel de Alcorcón, que también tiene un blog, Casa L (la L simboliza el rincón de la casa en el que se puede hablar de manera amable, racional y crítica de lo que hay), y que ha publicado recientemente En pocas palabras. Aforismos (Playa de Ákaba).

Estamos en plenas fiestas del Orgullo LGTBI. Son, en principio, días de reivindicación para las personas lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales. No sé si estará del todo claro lo que significan todas estas posibilidades. Lo diremos brevemente.
El sexo es el conjunto de características biológicas que posee el cuerpo de cada persona. Según el sexo, estas se distinguen en hombres y mujeres. El género, en cambio, muestra las actividades sociales que en una cultura y en un momento determinados se les atribuye a los hombres o a las mujeres. Es, por tanto una construcción de la sociedad y puede cambiar con el tiempo. Los géneros son el masculino y el femenino.
De la misma manera que una persona con un cuerpo biológicamente de hombre se puede sentir identificada con el género masculino, o si tiene un cuerpo biológicamente de mujer, se puede identificar con el género femenino, hay personas que, teniendo un cuerpo, por ejemplo, de hombre, se sienten identificadas con el género femenino; y también al contrario, teniendo un cuerpo de mujer, sienten que su identidad de género es masculina. A estas personas se las denomina 'transexuales'. La expresión 'identidad de género' se refiere a la percepción psicológica que una persona tiene de su propio género, que puede coincidir o no con las características sexuales que posee.
La 'orientación sexual' hace referencia a la atracción que una persona siente hacia las otras personas. Si un ser humano siente atracción por quienes tienen su mismo sexo, se habla de una orientación 'homosexual'. En el caso de que ambos sean hombres se les suele denominar 'gays', mientras que si son mujeres se les llama 'lesbianas'. Estos son nombres aceptados comúnmente por la sociedad y por la comunidad científica y no poseen ninguna connotación negativa, por lo que deben usarse en lugar de otros que resultan irrespetuosos para estas personas. Si la orientación sexual es hacia personas del sexo distinto al propio, se habla de 'heterosexualidad'. Cuando alguien siente atracción tanto hacia hombres como hacia mujeres, aunque no sean ambas de la misma intensidad, hablamos de 'bisexualidad'.
La 'intersexualidad', término más actual que el de hermafrodita, que hoy se usa sólo para referirse a animales y plantas, consiste en la disconformidad que puede presentarse en una persona entre su sexo y sus características genitales. Por ejemplo, puede tener ovarios y testículos a la vez, aunque en diferentes grados de desarrollo. Estas personas no son hombres y mujeres al mismo tiempo, cosa que es biológicamente imposible. Son hombres o son mujeres y se sienten hombres o mujeres, pero tienen una alteración meramente biológica más o menos severa.
Si tiene sentido que celebremos las fiestas del Orgullo LGTBI es porque históricamente los hombres han generado un predominio interesado del género masculino y de la orientación heterosexual sobre las mujeres y sobre el resto de posibles orientaciones. El papel secundario que tradicionalmente se ha atribuido a las mujeres y al género femenino y la persecución que han sufrido las personas homosexuales, las bisexuales, las transexuales y las intersexuales son una muestra de este 'patriarcado heterosexual' que no tiene ninguna justificación ni humana ni científica.
Las fiestas del Orgullo LGBTI son las fiestas de la libertad de que cada persona pueda ser lo que realmente es, no lo que quiera nadie que sea. Son las fiestas en las que se reivindica la igualdad de todos los seres humanos para poder desarrollar su vida de la manera que desee, sin que tenga que subordinarse a intereses de una parte de la sociedad que, de espaldas a la ciencia y a un sentido noble de lo humano, quiere imponer a los demás su peculiar forma de entender la realidad. En la medida en que se reivindica en ellas la igualdad de todas las personas en sus derechos, son también unas fiestas feministas. Y para quien aspire a crear un mundo más libre, más igualitario y más humano, son fiestas de todos los ciudadanos.

Recomiendo leer la entrevista de Luz Sánchez Mellado a Beatriz Preciado en El País
No es hombre, ni mujer, ni heterosexual, ni homosexual, ni transexual, dice. Brillante filósofa y ensayista, relata su viaje de niña bien de Burgos a icono del movimiento transgénero".
"La sexualidad es como las lenguas. Todos podemos aprender varias".

Calendario literario (Julio de 2017) de Juan Bautista

Ya tenemos el calendario del mes de julio. El nombre de Gloria Fuertes está en rojo porque se cumple su centenario. 
Como ya sabéis, hay que pinchar en el enlace y, después, debajo de cada escritor para acceder a la información escrita y audiovisual:
El documento de slideshare es solo para consultar o fotocopiar.

jueves, 29 de junio de 2017

El ejército de los sensibles

Nunca me afilié a un partido político, ni a un sindicato, ni siquiera he pertenecido a ningún grupo (excepto al colectivo Hypatia de educación no sexista allá por la transición) como buena seguidora de las teorías marxistas de Groucho ("Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo”).  Aun así, el domingo pasado, después de leer en El Mundo el artículo de Rebeca Yanke,  El ejército de los sensiblesdurante unos minutos pensé en enrolarme en este ejército, después de hacer un test de 22 preguntas que sirve para saber si uno es sensible, altamente sensible o, directamente, una piedra. Más de 1.000 personas, mal calificadas históricamente en la literatura psicológica como personas tímidas o muy introvertidas, han participado en los encuentros que organiza, desde 2015, la Asociación Madrid PAS a través de la plataforma online MeetUp.
Muchos son los rasgos que me unen a estas personas que viven en carne viva, pero somos minoría, como mucho, un batallón, una centuria, un destacamento:
"Lloran a menudo, a veces sin razón aparente -para quien no mira profundo-, empatizan rápido con las personas de su alrededor, saben escuchar, desean ayudar casi constantemente, tienen un marcado sentido de la justicia y una tendencia natural a la observación, a reflexionar antes de hablar, a percibir hasta la información más sutil y relacionar, a gran velocidad, unos datos con otros hasta formarse una imagen global. No es que quieran hacerlo, es que les brota de manera innata".
Me identifico, sobre todo, con las palabras de Luis: "Llevo mal la agresividad y la injusticia, llevo mal el porque sí, el porque lo digo yo. Necesito resguardarme, hacerme un escudo. Una vez sé que algo me daña, en la medida de lo posible, me quito de en medio. Si algo no me aporta nada bueno excepto dejarme dos días hecho polvo, esto significa que debo alejarme de ese entorno o de esa persona. Llevo mal la imposición, el abuso del fuerte al débil, o del jefe sobre el empleado, todo eso me saca de quicio". 

sábado, 17 de junio de 2017

Las presidentas (rubias) del Pp de la Comunidad de Madrid

Como no soy de verbo fácil, a veces me gustan más las imágenes que las palabras. Ya lo ha escrito Juan José Millás (¡Con qué pasión se amó!), a mí solo me queda añadir esta otra foto de Cristina Cifuentes en la Asamblea de Madrid después de la moción de censura.



Institutos peores que cárceles

En el paseo por los periódicos de toda índole que me doy todas las mañanas, me he encontrado con este reportaje: Esta profesora no entra en una cárcel, sino en un instituto: un día con los valientes que enseñan en las Tres Mil Viviendas sobre el IES Domínguez Ortiz de Sevilla. Un centro de los llamados de educación compensatoria o de difícil desempeño, por la situación de marginalidad que lo rodea, por tener alumnado en situación de desventaja social o procedente de minorías étnicas (el 96% del alumnado es calé). Sin querer, me he acordado del instituto de infausto nombre de Carabanchel en el que estuve dos años. La única diferencia es que los profesores que están en el Domínguez Ortiz lo hacen de forma voluntaria y participan en bolsas específicas para acceder a este tipo de plazas. Hay que ser muy valiente para dar clases en esas condiciones. Quien lo probó lo sabe.  
"La bandera del pueblo gitano ondea junto a la española, la andaluza, la europea y la sevillana sobre la entrada. Desde dentro se ve el exterior a través de unas ventanas con barrotes gruesos. Todo tiene un aspecto carcelario, a pesar de los murales multicolor hechos con cartulinas: puertas de acero con pequeñas ventanas con cristales rotos, vigilancia intensiva en los pasillos, cámaras de seguridad en las esquinas, patadas y puñetazos marcados en las puertezuelas de los despachos. Suenan portazos metálicos. Y gritos, muchos gritos".
Guetos en el instituto http://www.elmundo.es/sociedad/2017/09/06/59afe657268e3e3c018b4769.html

Combatiendo el calor en las aulas con abanicos de papel


Totalmente de acuerdo con la carta de la profesora de secundaria Raquel Romero al consejero de Sanidad de la CAM por sus estrambóticas recomendaciones:

"Mis alumnos de Secundaria se enfrentan a jornadas escolares similares al horario laboral de muchos adultos (siete horas en el instituto donde trabajo) y lo hacen en grupos de 33 y encerrados en aulas demasiado pequeñas sin toldos, ventiladores ni aire acondicionado, en edificios en muchos casos pésimamente orientados y peor aislados donde pega el sol toda la mañana. Su escasa media hora de recreo la pasan en patios y canchas donde las zonas de sombra son una anécdota, si es que tienen la suerte de haya alguna.
Querría pensar que cuando un consejero de Sanidad no asesora al Consejero de Educación ni le insta a tomar medidas efectivas contra los efectos del calor en colegios e institutos lo hace desde el desconocimiento, pero cuando se atreve usted a desaconsejar por motivos de salud la instalación en las aulas de equipos de aire acondicionado de los que sí están dotadas las áreas de pediatría de los centros de salud y de los hospitales públicos de los que usted es el máximo responsable no me queda más remedio que pensar que en uno de los dos casos está actuando con negligencia.
También quiero pensar que cuando un consejero de Sanidad recomienda que los alumnos se dediquen a elaborar abanicos de papel para combatir las altas temperaturas en las aulas lo hace desde el desconocimiento, porque lo contrario supondría directamente cuestionar la profesionalidad de los docentes y menospreciar el trabajo que realizamos, que no consiste en organizar "terapias ocupacionales muy importantes para los niños" sino educar y enseñar de acuerdo a los más altos estándares de aprendizaje recogidos en una ley educativa que seguro que le suena porque la ha redactado su propio partido”.