martes, 29 de noviembre de 2016

Llevar tijeras en el ave

A la vuelta del balneario, en Calatayud, asistí a una escena digna de Luis Buñuel que me acabó haciendo gracia por lo absurda. La estación del ave es pequeña y con poco tráfico. Veníamos seis señoras del balneario, cinco con problemas de movilidad, y aunque tenían avisado de antemano solicitar la ayuda de un maletero, cuando este llegó, un jovencito de unos veinte años, no podía con todas. Así que me tocó ayudarlas a transportar las maletas, a subirlas y bajarlas del escáner. Y sorpresa: una ancianita con pinta de Miss Marple llevaba dos tijeras enormes en su maleta y la normativa lo prohibía. A otra señora le pasó lo mismo. Yo no daba crédito; primero, porque para qué quieren en el balneario las tijeras de coser y, segundo, cómo se puede pensar que estas entrañables mujeres iban a utilizarlas como arma terrorista.  Intenté mediar con el trabajador y este me respondió que la ley era muy reciente y que dejase de reírme porque a él un viajero le había clavado las tijeras en la mano. Lo siguiente fue conseguir que no las tirase a una papelera como dictan las normas, sino guardarlas para reclamarlas de alguna manera. Después de una negociación tensa, accedió a preguntar al revisor del tren si se podría hacer cargo de ellas y devolvérselas al llegar a Atocha, como felizmente ocurrió. Por un momento temí que al llegar a la estación con las tijeras en la mano en venganza desgraciasen a algún trabajador. 
Ahora estoy mirando la información de Renfe respecto a los equipajes y no veo en ningún lado que diga lo de las tijeras punzantes como figura en la normativa de los aviones. Tampoco entiendo que, si esa normativa existe, no se hubiese aplicado a la salida en Atocha.
Tranquilos, que los cortaúñas y las tijeras pequeñas se pueden llevar sin problemas

No hay comentarios:

Publicar un comentario