martes, 20 de octubre de 2015

Demolición del edificio que albergó la sala Cadarso y el Colegio Covadonga


Observo estos escombros de recuerdos imborrables y rememoro todos los poemas que han hablado de ruinas y las han comparado con la naturaleza humana. El despedazado edifico evoca en mí voces dormidas, memorias funerales que el alma siente, reliquias de la edad temprana. Derribados los sueños, antaño fuertes ahora desmoronados, he mirado los escombros reconvertidos en metáfora del tiempo y me ha invadido la desolación. Ya no volveré a escuchar las risas jóvenes, ahora transformadas en silencio mudo, que poblaban la peligrosa escalera que ascendía hasta las clases para envidia del mundo.
¡Qué absurdo! El colegio, para mí, desapareció cuando lo abandoné en 1991 en una regulación de empleo porque quitaron el concierto al nocturno, a pesar de que era demasiado joven para quedarme y demasiado vieja para irme. Trece años intensos que me marcaron, porque me formé como persona y como profesora. Allí vivimos todos, profesores y alumnos, los avatares de la transición. Desde mi huida hacia adelante, no he vuelto la cabeza atrás ni una sola vez para no convertirme en una estatua de sal. Y esas fotos están removiendo los cimientos de mi plano del mundo. Todo desapareció, cambió la suerte.
La sala Cadarso, donde los madrileños pudieron ver los mejores espectáculos de los grupos de teatro independiente, estará siempre unida a mi colegio porque ambos estuvieron condenados a peligro de cierre por no reunir los requisitos establecidos por la Ley y porque, cuando no tenían público, nos invitaban a asistir gratis a sus representaciones. Se clausuró primero la sala Cadarso (1982) y se incorporó como salón de actos al colegio reconvertida en gimnasio de corta vida.  El colegio lo hizo en 2008 (“Porque tenemos un marco sin puerta”):


 Porque no haya más finales para los principios
 Porque éste no sea el principio del final 
 Porque nunca, nunca, nunca más 
 Se cierre un colegio como el Covadonga

Para los nostálgicos recomiendo ver el documental que se elaboró con motivo de la celebración de los 50 años de la Fundación del Hogar del Empleado, se puede ver en cuatro partes en rtv.es  A la Carta UNED (26/2/2016):
FUHEM un hogar para pensar, educar y transformar
El capítulo inicial no tiene desperdicio:

6 comentarios:

Anónimo dijo...

snif...

Blanca Alonso dijo...

Hola, creo que fui alumna tuya en el vespertino , la verdad es que parte de nuestro alma de juventud se va con este derrumbe

Juan Insausti dijo...

Fui alumno tuyo, de la clase de Blanca, Ramiro, Jaime, Javi Guerra, Abel... quizá te acuerdes de mi Insausti. Siempre nos quedará una cosa los momentos vividos y lo que aprendimos y nos enseñàsteis

Mª Ángeles Cuéllar dijo...

Gracias por vuestras palabras. Desgraciadamente he olvidado todos los nombres de aquella época, pero si os veo seguro que os recuerdo.

nacho guilló dijo...

Ayer sentí "un mordisquito" en el corazón, mi Covadonga había desaparecido, el desgarron sufrido en la calle se adueñó, por un momento, de mi mente... luego empezaron a brotar montañas de recuerdos ¡tantos años! Entré en aquél Colegio en párvulos, si, no he escrito mal, sali en Cou ¡catorce años! Imaginad todo lo que vivī entre aquellas paredes. Un Saludo

Francisco Vara dijo...

Estuve desde 1967 hasta 1972 y solo tengo buenos recuerdos del colegio, de los profesores, de los compañeros, de esos recreos en el espacio que ahora ocupa el templo de Debod, de las actividades extraescolares que hacíamos, de tantas cosas... He sentido un crujido interior cuando he visto que ha desaparecido una parte de mi infancia. Un recuerdo para todos los que vivimos esos momentos.

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