sábado, 4 de abril de 2015

Desnudo en la bañera, Bonnard y John Banville


En la novela El mar del irlandés John Banville, el protagonista está trabajando en una biografía de Bonnard, en un momento del libro hace este recordatorio del origen de algunos de sus cuadros más famosos, los de la serie Desnudo en bañera. En la página 131 describe uno de ellos:

Desnudo en la bañera con perro

Se la ve echada, en colores rosa, malva y oro, una diosa del mundo flotante, estilizada, intemporal, tan muerta como viva, y junto a ella, sobre las baldosas, su perrillo marrón, su pariente, un perro salchicha, creo, enroscado y vigilante sobre su alfombrilla o lo que pueda ser ese cuadrado de escamas de sol que llega desde una ventana invisible. El angosto cuarto de baño que es su refugio, vibra a su alrededor, palpitando en sus colores. Los pies de Marthe, el izquierdo tensado al extremo de su pierna imposiblemente larga, parecen haber deformado la bañera haciéndole asomar un a protuberancia en la punta izquierda y debajo de la bañera, en ese lado, en el mismo campo de fuerza, el suelo tampoco queda alienado, y parece a punto de derramarse a la izquierda como si fuera no un suelo, sino una piscina en movimiento de agua moteada. Aquí todo se mueve, se mueve en la quietud, en un silencio acuoso. Uno oye caer una gota, una onda en el agua, un suspiro que queda flotando. En el agua hay  un trozo rojo óxido, junto al hombro derecho de Marthe, que podría ser óxido, o sangre incluso. Tiene la mano derecha sobre el muslo, inmóvil en el acto de la supinación, y me acuerdo de las manos de Anna sobre la mesa aquel día en que volvimos de ver al señor Todd. ( ...)

Un buen ejemplo para hacer descripciones de cuadros en clase.

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