martes, 14 de abril de 2015

Casarrubuelos, vergüenza ajena y propia

Me parece inaceptable que los profesores de un colegio de la Comunidad de Madrid hayan utilizado el WhatsApp para verter comentarios vejatorios sobre alumnos y padres del centro. Entiendo que hayan sido sancionados, es un problema interno.  Pero lo que no entiendo es por qué esos comentarios desafortunados del ámbito privado han pasado al espacio público. Lo que se dice fuera de contexto, solo sirve para avergonzarnos a todos.  En la naturaleza humana está el errar, que los medios de comunicación se hagan eco de ello con tanto detalle, me parece una exageración y no un ejemplo de transparencia. Los trapos sucios hay que lavarlos en casa, analizar las causas y ponerles remedio. Ya se demonizó injustamente por parte del PP a los profesores de la Pública por ser unos jetas y ahora lo hacen por ser unos deslenguados. Ya está bien. Si a un colectivo le aprietas tanto las tuercas, surgen estos problemas. Hay un tufo de venganza podrida. ¿Por qué se considera aceptable que alguien en un buzón de forma anónima destape la tapa de las alcantarillas? Yo no quiero saber el contenido de esas conversaciones como antaño no quise ver el vídeo erotico de un conocido periodista y me fastidió tener que oír las lamentables conversaciones de las cintas de los teléfonos pinchados. 

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