martes, 28 de octubre de 2014

Te comería a versos


Lunes. Barrio de Malasaña. Madrid. Semáforo en rojo. Las noticias son grises, el cielo está cargado y la mirada vuela bajo. De pronto, unas letras blancas en el paso de cebra: 'Te comería a versos', dice el asfalto. Un segundo de sorpresa. Sonrisa. Mirada al cielo. Otra chica que espera a cruzar la calle saca el móvil para hacer una foto. Me pregunto con quién querrá compartirlo. Y también a quién debemos darle las gracias por volver el día un poco más humano. La poesía toma la ciudad.

lunes, 20 de octubre de 2014

Huerteando en la ciudad

En el centro de la Cruz Roja de la calle Pozas paso mi "dulce far niente". En la terraza  hemos sembrado: nabos, rabanitos, lombardas, espinacas, acelgas y lechugas de invierno. Como podéis ver en la foto, ya estamos clareando brotes para que las plantas crezcan más fuertes  y con más espacio.
Otra actividad de la época otoñal es la cosecha de semillas, al seleccionar las plantas de nuestro propio huerto,  estamos escogiendo la variedad de mejor aptitud ecológica para nuestro sitio.
¡Qué fácil es trabajar con las plantas y qué difícil con los alumnos!

domingo, 19 de octubre de 2014

Escritores a la greña, Julián Moreiro

Entrevista a Julián Moreiro, autor de 'Escritores a la greña', libro que recoge las trifulcas entre algunos de los escritores más conocidos de la literatura española.
 http://esradio.libertaddigital.com/fonoteca/2014-10-18/escritores-a-la-grena-las-trifulcas-entre-los-grandes-de-la-pluma-79945.HTML

Según Max Aub, el hombre es el único animal que tiene mala leche. Este libro lo prueba, desvelando el perfil menos favorecedor de una larga serie de escritores españoles y latinoamericanos de los siglos XX y XXI: en el trato con las musas, no es oro todo lo que reluce. Los textos reunidos son una impresionante antologí a del arte del vilipendio; entre la broma ocurrente y la maldad o el improperio, pasando por el desvarío, puede encontrarse lo más granado de una suerte poética que no suele figurar en los manuales y que conforma una breve y deslumbrante historia de la literatura canalla. Afilan aquí su pluma los nombres más destacados de los últimos ciento veinte años, desde Valle-Inclán a Javier Marías y Roberto Bolaño, pasando por Rubén Darío, Pío Baroja, Juan Ramón Jiménez, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Camilo José Cela o Francisco Umbral entre muchos otros. El “Inventario de impertinencias” que cierra el volumen es un catálogo de pecados capitales y de pecadores que, en su desmedido afán por zaherir al prójimo, dejan sus miserias al aire. Escritores a la greña puede leerse de corrido, como si de una novela se tratara, sin que perjudique la salud del curioso lector; pero tal vez le cause pasmo que estos virtuosos del lenguaje se exhiban en actitudes tan desairadas. Motivos no faltan para darle la razón a Montaigne: “Nadie está libre de decir necedades. Lo malo es decirlas con esmero”.



Leer algunos fragmentos en el desván de la ilusión:

Sobre el pefil menos favorecedor de los escritores

lunes, 13 de octubre de 2014

Mi doble y yo


Siempre se dice que todos tenemos un doble, alguien que se nos parece mucho  y con el que no estamos relacionados. A mí me lo han encontrado: se llama Claudia Paz y Paz y ha luchado a favor de los derechos humanos. Ha sido directora del bufete legal del ACNUR y Consultora Nacional de la Misión de las Naciones Unidas para Guatemala. Además es más joven que yo.
¡Qué suerte he tenido!

viernes, 10 de octubre de 2014

Entrañable discurso de Luciano López Gutiérrez


Estaba tan emocionada que me quedé muda. Un grupo de amigos me invitó a comer con motivo de mi jubilación. Yo no llevaba nada escrito, pero Luciano, con su proverbial locuacidad y buen hacer, me dedicó unas memorables palabras. Sinceramente creo que deberías dedicarte a la profesión de escritor de discursos. Los bordas. Nunca me olvidaré de tu famoso comentario sobre un primero de bachillerato: "Curso con una notable frigidez literaria".
Gracias a todos, siempre estaréis en mi recuerdo.

PARA ÁNGELES

   En primer lugar, Ángeles, quiero agradecerte que durante estos años te hayas esforzado en contribuir a ordenar mis fotocopias, tan proclives a convertir cualquier espacio en una chamarilería del rastro, en una librería de lance, en un archivo olvidado y desbarajustado lleno de cartapacios y legajos polvorientos.

    Confieso que echaré de menos tu presencia junto a Guillermo afanándoos en la búsqueda de la palabra exacta del crucigrama. Echaré de menos tu personalidad peculiar, indómita y rebelde, y reacia a cualquier renuncia o componenda, y, sobre todo, echaré de menos tus comentarios sarcásticos y jacarandosos, de una sinceridad descarnada, como aquel en que comparabas la nueva decoración de la Sala de Profesores con el recibidor de un burdel.

    No respondes al manido cliché de la lánguida profesora de Literatura entregada a la lectura de Bécquer y Campoamor en estaciones solitarias, te imagino más bien como un detective de novela policíaca descubriendo a sujetos que lograron perpetrar sus fechorías como si fuera un accidente.

    Te imagino en animadas charlas, locuaz y jaquetona, recordándome a Valle-Inclán, pero sin barba ni ceceo, o a Quevedo, pero sin misoginia ni cojera.

   Liberada de la tutela de adolescentes tumultuosos, de hormonas encabritadas, de jóvenes trileros o mocitas de tronío de faca en la liga, pero todos tan entrañables, entrégate, como te aconsejaría tu casi paisano Manuel Vicent, a disfrutar de las habas tiernas, de los arroces, de las sepias recién pescadas en ese mar todavía poblado de dioses antiguos.

  Contempla impunemente el oro viejo del otoño en los árboles, escucha la música mágica de la lluvia con olor a infancia perdida, y goza de la continuidad de los parques y de la sombra de las alamedas.

   Y si te gana la nostalgia por la cadencia de los sonetos, la prosa cervantina, la retahíla de los tiempos verbales, o las dulces islas de las aposiciones, ahí tienes nuestras clases para matar el gusanillo.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Poesía contemporánea escrita por mujeres: Rosa García Rayego e Iria Fernández

Confieso que no soy lectora habitual de poesía. Mis poetas preferidos son por orden de descubrimiento en la adolescencia León Felipe, Walt Whitman, Neruda, Blas de Otero, Jaime Gil de Biedma y Luis Eduardo Aute. Luego descubrí a Ángel Guinda en la clase de al lado del instituto. Y me gustan porque son prosaicos, con economía de medios y palabras, te transmiten una emoción como un relámpago, transmiten una descarga vital que te conmociona. Luego he amado a otros pero no con el entusiasmo del primer amor. Me gusta un poema aislado, pero soy incapaz de leer todo un poemario seguido. Es la misma sensación que tienes cuando visitas  un museo, acabas harta de tantos cuadros y al final solo te llevas el recuerdo de uno. Me gustan los breves encuentros que me producen admiración por la técnica utilizada y que desarrollan mi intuición. Por eso odio la técnica del comentario de texto que me veía obligada a realizar cada año para mis alumnos con su estructura corsé que nos induce a decir tonterías.
He leído poca  poesía de mujeres porque desgraciadamente tienen un papel secundario en los libros de texto. Recomiendo a dos poetas actuales que también son colegas y que por razones extrañas enlazo:  Rosa Garcia Rayego, profesora de universidad, e Iria Fernández, profesora de secundaria. Contra todo pronóstico, he leído varias veces "Vivir es tu tarea" y me ha conmovido profundamente. Iría, por ser la más joven, no está todavía incluida en la larga lista de poetas contemporáneas de las que habla Rosa en el programa de radio.