lunes, 30 de junio de 2014

Breveñas: El posmodernismo ¡vaya timo!

BREVEÑAS
Gabriel Andrade, El posmodernismo ¡vaya timo! Prólogo de Mario Bunge. Editorial Laetoli, Pamplona, 2013. 297 págs. 19€
   Desde hace unos años la editorial Laetoli viene publicando una serie de libros dirigidos al gran público con la sana intención de desmontar las creencias irracionales que dominan en buena parte nuestro mundo, con temas tan interesantes y variados como la homeopatía, la inmortalidad, el tarot, la parapsicología, los ovnis... Todos los títulos se completan con la expresión ¡vaya timo!, que da nombre a la colección, dirigida por el conocido astrónomo Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona.
   El volumen que nos ocupa está redactado por el joven profesor venezolano Gabriel Andrade, y en él se van repasando y rebatiendo (o intentándolo) los principales temas del pensamiento llamado pos(t)moderno, que ha ocupado en gran medida la primera línea intelectual desde mediados del siglo XX con la pretensión de superar e incluso anular la razón ilustrada que se ha venido imponiendo desde el XVIII, acusándola de ser la causa de casi todos los males de nuestra época. Tras una Introducción  (donde se centran los conceptos de modernismo, modernidad y posmodernismo), hay 11 capítulos, de los que destacaríamos:  “Usos y abusos de la izquierda”  (“el camino a la felicidad está en la continuidad de la modernidad, y no en su ruptura”, en la línea de Habermas) , “El odio a la Ilustración” (los errores y excesos de los ilustrados no autorizan a destruir su proyecto, todavía irrealizado) , “¿Todo es relativo?  (el relativismo cultural no debe llevarnos a negar la razón objetiva) ), “El ataque a la ciencia”  (la ciencia, bestia negra de algunos posmodernos, es el conocimiento racional) , “El bien y el mal”  (el relativismo moral no puede estar por encima de la razón y los derechos humanos) , “La occidentofobia” (la civilización occidental, con todos sus errores y horrores, es superior a las otras en casi todo) . "La obsesión con el poder”  (los excesos del poder político no invalida la búsqueda de una organización racional que proteja a la sociedad de los abusos de los más fuertes) , “El feminismo mal entendido” (la lucha contra el patriarcado no permite suponer, con algunos posmodernos y feministas, que los sexos son construcciones puramente ideológicas)En ellos se analiza el pensamiento, entre otros muchos, de Nietzsche, Foucault, Derrida, Lyotard, Marija Gimbutas, etc., por sus exageraciones y por sus malas derivaciones. El resultado es convincente y brillante, aunque se pueda discrepar en algunos puntos. El autor peca en ocasiones, como otros practicantes de la crítica racionalista, de exceso de simplismo y de una cierta suficiencia que le hace caer a veces en un sarcasmo (y digo caer porque el que menosprecia o denigra se degrada, ante todo, a sí mismo) a todas luces injustificado y, lo que es peor, contraproducente. El componente irracional del ser humano ha de ser tenido en cuenta, porque forma parte de la vida, aunque debamos combatirlo y procurar prudentemente que su influjo disminuya en nuestra sociedad.
   Gabriel Andrade ha publicado también, entre otras obras, dos títulos más de la colección ¡vaya timo!, La inmortalidad y La teología; es un nombre, sin duda, a tener en cuenta dentro del mejor pensamiento en lengua española. Nos recuerda, entre otros, al ensayista argentino Juan José Sebreli (n. 1930), cuya obra El olvido de la razón (2006), citada por Andrade, da también un buen “repaso” a la filosofía contemporánea.

  Por su parte el director de la colección, Javier Armentia, mantiene un interesante blog crítico, Por la boca muere el pez.

jueves, 26 de junio de 2014

Luciérnagas en la la noche de san Juan

El 24 despedía a dos alumnas que abandonan el centro, una porque se va a estudiar medicina y la otra, Bachillerato de Artes. Ambas, inteligentes y sensibles, han estado enfermas este año, porque, paradójicamente, no están preparadas para la supervivencia en la vida cotidiana. Son rara avis en el instituto; no quieren solo aprobar, sino aprender; se esfuerzan para ser cada día mejores y eso les lleva a enfrentarse con su entorno. Son perfeccionistas y sensibles  en un entorno hostil en el que todo vale. A veces se han sentido aisladas porque sus valores no son los de sus compañeros. Y el cuerpo es tan cabrón que se ha resentido, y han tenido que tomar fármacos para poder sobrevivir en un mundo donde los más idiotas lo hacen fácilmente y automáticamente, sin reflexionar. Este año de crisálidas, en el que han aprendido a vivir, no será un año para olvidar, porque han vencido y se han hecho fuertes. Su sonrisa fue el mejor regalo que me dieron. Sé que encontrarán, ahora que han aprendido a volar, su lugar entre nuevos compañeros y que seguirán ayudando a los que son como ellas, luciérnagas. Estas dos mujeres cambiarán el mundo para mejor allá donde vayan. La noche de san Juan es  la época  para olvidar, para quemar todo el bagaje negativo, el lastre que te hunde. Y para meterse en el mar para resurgir de nuevo, con una ceremonia ancestral, rito de tránsito necesario hacia la felicidad.
Os echaré mucho de menos.  No estáis solas. Todos los enfermos de sensibilidad y de tristeza, de soledad y de hastío, con miedo al triunfo y miedo al fracaso, tienen su refugio en la escritura y en los buenos libros.

jueves, 5 de junio de 2014

Teatro actual y crítico: El Porvenir de Luis Riera

A Gracia le ha salido un hijo artista. Como los grandes Shakespeare y  Molière, Luis Riera es actor y autor de una estremecedora obra de teatro breve: El porvenir, llena de humor negro y crítica social. La recomiendo y le deseo muchos éxitos a su joven autor.
El domingo asistimos a la representación en el Apartamento, una sala alternativa puesta con muchísimo gusto, y por solo 4 euros pasamos unos veinte minutos irrepetibles. La puesta en escena y la interpretación han mejorado todavía más el texto de la obra, porque han acentuado los tintes humorísticos y esperpénticos del empresario deshumanizado y del joven preparado que daría la vida por tener un trabajo. Real como la vida misma. Enhorabuena.