martes, 18 de marzo de 2014

Un coro de ángeles en el funeral

 No me gustan los funerales. Siempre me he escaqueado de todos los que me han tocado, pero no podía faltar al de mi madre como no podré perderme el mío. Sentada en la primera fila, no tenía referentes para saber cuándo me tenía que sentar o levantar. Acabé con dolor de cuello de tanto mirar de reojo a los feligreses.  Encima, el texto de la representación litúrgica lo han cambiado con  pequeñas variantes que me impedían seguir el hilo. Seguí oyendo, como cuando era pequeña: ni paz os dejo, ni paz os doy;  y me alegré cuando nos dijeron: podéis ir en paz. Luché todo el rato con las ganas de llorar a raudales porque llevo muchos días reprimiéndolas. A nuestro lado estaba con 94 años Ángel Arana, amigo y compañero de mi padre de la Marañosa, el único que queda vivo. A la salida se produjo un momento mágico, que mi madre seguro que habrá visto desde algún lugar. Gracias al blog, en la iglesia de Las Maravillas, sin avisar, apareció un coro de ángeles inesperados: los hijos de Carmen y su marido, Ángel,  que vinieron desde San Martín de la Vega. Carmen entró a trabajar en mi casa de La Marañosa cuando apenas era una chiquilla para cuidar de mi hermana y de mí. Mi madre le enseñó a coser, a escribir, a cocinar. Se casó pronto con obrero de la fábrica, tuvo cuatro hijos, pero nunca nos dejo del todo. Hemos seguido teniendo noticias de ellos y manteniendo el cariño y la amistad. Nos han ayudado mucho porque sus hijas trabajan en el hospital Gómez Ulla.
Carmen, mujer lista y madre coraje, está malita y no pudo venir, Su hija Pilar me leyó el emotivo texto que ha escrito su hermano Ángel para darle las gracias porque le hizo fuerte para poder afrontar su enfermedad. En ese momento se me cayeron las lágrimas reprimidas. Ángel ha conseguido que una empresa ayude a los niños con sus mismos problemas para que no pasen la infancia tan dura como la que pasó él. Tenéis que leer y votar su relato para ayudarle:

“Cada cosa que nos sucede es una prueba a superar 
que nos ayuda a empezar a vivir de nuevo”.

¿SABES LO QUE TE TOCA HACER AHORA?

Su hijo no puede sudar porque no tiene glándulas sudoríparas, el problema de su piel, dientes y pelo es como consecuencia de una enfermedad poco común que no tiene cura por lo que no podrá hacer una vida normal. Eso nos afirmaron.
Al salir del Hospital, mi madre me miró y me dijo:
¿Sabes lo que toca hacer ahora?
Tienes los dientes como Drácula que además de volar,¡¡ mira que mujeres tan guapas van con él!! 
Tienes la piel blanca y los ojos verdes muy claros como los alemanes… ¡¡ que son muy fuertes y tienen mucho dinero!!
Como tu pelo es como la lana… ¡¡ menudos jerséis te voy a hacer!!
Tus labios son gordos como los de los negros… ¡¡ qué bien hacen deporte!!
Tus ojos, rasgados y pequeños como los japoneses… ¡¡ que son muy listos!!
¿Sabes qué te toca hacer ahora?
Con tal motivación, después de pasar mi juventud jugando al baloncesto, trabajando y estudiando, no es difícil adivinar que hoy en día sea Abogado Internacionalista, que sabe lo que le toca hacer ahora:
DARTE LAS GRACIAS, MAMÁ.

ÁNGEL GARCÍA GARCÍA


Ángel: El microrrelato se lo leí a mis alumnos de 1º de la ESO, que son de armas tomar. Fue un instante mágico. Se produjo un  silencio sorprendente y emotivo. Todos comprendieron que a ellos les podía haber pasado. En 1ºE,  una alumna se puso a llorar.  Dos alumnos me pidieron el texto para sus padres. Recomiendo leerlo el día de las enfermedades raras (el 29 de febrero y los años no bisiestos, el 28). 

3 comentarios:

ANGEL GARCIA dijo...

Tus seguidores, la familia García de la Marañosa, te damos las gracias por lo que has escrito. TE SEGUIMOS. Viva Santa Bárbara!!!!!!

Mª Ángeles Cuéllar dijo...

Gracias, familia García, conseguistéis que un día muy triste se convirtiera en uno de los más emotivos que hemos vivido. Entre Cármenes y Ángeles anda el juego con La Marañosa como marco. Un abrazo.

Aurora dijo...

Te imagino dando los pasos necesarios e inevitables y buscando un poco de calma y tranquilidad. Espero que lo consigas y que poco a poco te vayas haciendo a la nueva situación, supongo que la sensación de vacío tiene que ser profunda y difícil de superar.
Un fuerte abrazo

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