jueves, 14 de julio de 2011

R.I.P. por la enseñanza pública en Madrid


Una vez más, con nocturnidad y alevosía, han llegado las normas de la Consejería de Educación para el próximo curso. El año pasado no hicimos nada porque solo afectaba a los tutores y a la FP, espero que este septiembre todos (padres, alumnos y profesores) reaccionemos indignados para luchar contra el desmantelamiento de la enseñanza pública.

El artículo de Moncho Alpuente en El País, Excelente torpeza, explica perfectamente la situación. Copio a continuación alguno de sus párrafos más significativos.

Nadie puede negarle a la presidenta Esperanza Aguirre el interés que derrocha en áreas tan sensibles de su gobernación como la sanidad y la educación que en la Comunidad de Madrid siempre están sujetas a novedosas reformas y experimentos. En el devastado campo de la educación ya existe el copago que en los colegios concertados, semiprivados o privados subvencionados, se traduce en las tasas y complementos que ha de pagar el alumnado por diversos temas extraescolares. Gila en uno de sus clásicos monólogos telefónicos representaba a un padre agobiado por la factura del colegio en la que figuraban conceptos tan novedosos como el desgaste de patio.(...)

Retrocediendo aún más en el tiempo recuerdo las prolijas explicaciones que para acallar mi incipiente conciencia social me daba un cura del colegio, profesor fijo del eminente claustro. Preguntaba yo por qué existían en aquella escuela alumnos de pago que estudiábamos el Bachillerato y alumnos gratuitos a los que se les despachaba algo llamado cultura general, también preguntaba por qué aquellos compañeros nuestros entraban al colegio por la puerta de servicio y nunca coincidíamos con ellos en los patios de recreo. Hijo mío, vino a decirme el sacerdote docente, tenemos que educar a los hijos de los patronos para que sean buenos patronos y a los hijos de los obreros para que sean buenos obreros, hacer otra cosa sería fomentar la lucha de clases, aunque existen excepciones, cuando vemos que un hijo de obrero es un estudiante excelente, le damos una beca para que haga el Bachillerato.

El sistema educativo que impone la Comunidad de Madrid es algo más sofisticado, educación pública gratuita para los pobres, o para los ingenuos que siguen creyendo en ella con la que está cayendo, educación concertada para los que pueden concertar un precio y educación de excelencia para los mejores, vengan de donde vengan, aunque los que vengan de colegios públicos lo tendrán cada vez más difícil. Con 2.500 profesores menos los profesores de historia tendrán que dar también educación física y los de matemáticas geografía. Las Consejerías de Educación y Sanidad de la Comunidad de Madrid podrían fundirse, para mayor ahorro, en una sola Consejería de Beneficencia. Para desmantelar mejor los sectores educativo y sanitario hay que vaciarlos primero, degradarlos y precarizarlos, luego cuando ya no sirvan para nada o sirvan para poco será más fácil abogar por su desaparición y su trasvase hacia benéficas y caritativas instituciones.

Aquí se explica perfectamente dónde va a ir nuestro dinero: lunes, 25 de julio de 2011, Nuevo logro de ACADE (Asociación de centros autónomos de enseñanza PRIVADA).
LOS RECORTES NO SON POR FALTA DE DINERO:ACADE logra elevar de 10.000 a 30.000 euros el límite de renta para la desgravación de los gastos de enseñanza en la Comunidad de Madrid. También se incrementará la cuantía máxima deducible por hijo de 500 a 900 euros.
Un anuncio de intereconomía explica claramente por qué quieren acabar con la enseñanza pública:


Clarificador artículo sobre la caza del funcionario en nuestro país escrito por un catedrático de Estructura Económica, Santiago Niño-Becerra (22 de julio).
(Y a ver si de una vez nos enteramos: en España HAY POCOS empleados públicos en comparación con Europa. En relación a la población ocupada, la tasa es del 13%, en Francia es de más del 16%, en Suecia del 31%, y dentro de España tampoco es igual en todas partes: en Extremadura la tasa es el triple que en Catalunya. Y no, tampoco los miembros de los Gobiernos que firman despidos de empleados públicos se refieren nunca a esas cifras, ¿por qué será?. ¿Será porque tendrían que hablar de cosas de las que no quieren hablar?).

"El próximo curso no empieza"
Unos 800 profesores participan en una asamblea convocada por los sindicatos para iniciar movilizaciones por los recortes en educación
El País 20/07/2011

También me llegó el interesante Comunicado de JUAN CARLOS HERVÁS HERNANDO, DIRECTOR DEL IES PROFESOR JULIO PÉREZ (RIVAS-VACIAMADRID) Bueno, después de la gran batería de recortes y reivindicaciones que corren por la red intento recopilar una serie de ideas que juegan en mi cabeza despues de vuestros escritos y mis sensaciones:
1. La respuesta que demos en septiembre debe de ser lo más unánime o mayoritaria posible. Debemos recuperar el poder que tenemos como grupo, como colectivo y no hacer medidas simbólicas sino significativas. Hagamos uso de esa raza como lo hacen los del metro o los controladores aereos.
2. Creo que la convocatoria no debe de partir de los sindicatos. No tienen demasiada credibilidad entre nuestros compañeros y no arrastrarían a muchos. Convoquemos nosotros y despues les invitamos a ellos a unirse y no al revés.
3. Tomemos la iniciativa los equipos directivos. Nos dicen que tenemos que ser líderes, pues seámoslo. Creo firmemente que los equipos directivos lideramos claustros y tenemos capacidad de convicción para nuestra gente.
4. Preparemos las medidas para el inicio de septiembre, en los claustros iniciales (alguno extraordinario si fuese necesario) pero la noticia debe de ser: NO SE COMIENZA ESTE CURSO. Aprovechemos el asalto a la prensa el día 14 de septiempre porque es cuando somos noticia.
5. No es el momento de tener miedo a perder dinero por huelgas. ya nos han quitado mucho más de lo que podemos perder. Creo que es el momento de echar un órdago.
6. No nos podemos amedrantar ante mensajes como: "Qué quieres si estamos en crisis" o "Tienes que dar las gracias por tener trabajo". Ése es el camino hacia la pérdida total de derechos.
7. Luchemos por la enseñanza pública, SÍ. Pero luchemos tambien también por nuestros derechos laborales, por nuestra dignidad como educadores.
8. Creamos en la importancia de la educación en la sociedad de hoy y en nuestra influencia, que la tenemos un poco por los suelos
9. Seamos inteligentes y ajustemos nuestras reivindicaciones:
a) No se puede hacer este tipo de recortes sin consultar a los representantes de los interesados
b) No se puede hacer en verano para amainar las respuestas
c) Podemos dar hasta 21 horas por el ROC pero sepamos lo que eso significa: Tres horas más significa una carga de trabajo por lo menos del doble. Se realiza en un momento de mayor ratio de alumnos en el aula. La diversidad y la convivencia en el aula no es la misma que hace 15 años, supone mucho estrés y dedicación. Esta ampliación horaria deja muy poco tiempo y ganas para labores fundamentales en el centro como las derivadas del Plan de Acción Tutorial y el Plan de Convivencia que vivían mucho de la voluntariedad de gente motivada y no cabreada. Nos acerca más al horario de primaria y no al de la universidad, aproximando más nuestra labor a la de unos que a la de otros.
d) La pérdida de la hora de tutoría supone un cambio de concepto educativo que va de la educación a la instrucción, es decir es volver a 60 años atrás
e) Valorar con dinero (y tan poco dinero se está hablando de 28 ) y no con reducción horaria la labor del tutor es estar totalmente ajeno a lo que trabaja un tutor y a su importancia en el organigrama del centro
f) Todos los avances en apoyos educativos que habíamos conseguido desaparacen o peligran: Grupos flexibles en 1º y 2º ESO, desdobles, compensatoria, apoyo desde el deparatamento de orientación, optativas y materias con menos ratio. Tan solo se considera importante la hora de la materia pero con toda la diversidad junta y con el mayor número de alumnos situándonos nuevamente en otro concepto educativo que huye de la realidad actual, que no apuesta por la educación y que retrocede 6 décadas
g) Un recorte así en este momento en la Comunidad de Madrid no está justificado por la crisis ya que se trata de la comunidad casi con menos déficit de España y así lo dicen ellos mismos. Es más un aprovechamineto de la crisis que de una verdadera necesidad.
10. Si no hacemos algo no solo van a implantar estas medidas sino que les van a salir gratis, pensando porqué no las han hecho antes y animándoles a seguir adoptando más el curso que viene. DESPERTEMOS Y RECUPEREMOS NUESTRA VOZ.



Y el de Agustín Moreno, Rebelión del que he entresacado estos párrafos:
Hay que pelear por una educación pública digna y de calidad
Todo menos llorar por los rincones

Pero sobre todo supone una estocada a la educación pública porque desmotiva e intenta desmoralizar al profesorado, que es un factor fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Las medidas son propias de una mentalidad de contable neoliberal y son exactamente lo contrario al reconocimiento social de profesorado con el que se llenan la boca todos los partidos políticos en campaña electoral. Lo único cierto es que en Madrid se destruye empleo, aumenta su inseguridad, sube la jornada, se bajan las retribuciones y se selecciona negativamente el alumnado de la enseñanza pública al escolarizarse de forma desequilibrada los alumnos con necesidades de compensación educativa entre la doble red con financiación pública.
¿Qué hacer ante esta situación? Todo menos desmoralizarse, todo menos acabar instalados en la queja y en la impotencia en las salas de profesores. Que no nos quiten la motivación y el compromiso con la educación pública. Tampoco limitarnos al regateo (en el que nos quiere meter la consejería) sobre los flecos, de tal manera que en vez de recortar diez profesores en un centro al final solo sean 7 u 8 y parezca que encima ha sido un triunfo. Se trata de plantar cara a los recortes en vez de estar quejándonos todo el año.
El profesorado, las familias y el alumnado, los sindicatos, la asociación de directores, las plataformas por la escuela pública y el movimiento 15-M. tienen el reto de levantar la bandera de la defensa de lo público y aplicar una estrategia de resistencia contra las políticas conservadoras. Hay que pelear por una educación pública digna y de calidad, porque hay que considerar la escuela como el lugar de encuentro de la comunidad educativa, con multitud de voces e intereses, lugar de plasmación de pensamientos, de ideas y de sueños. Desde abajo seguimos creyendo en lo que hacemos y seguimos trabajando para mejorar, pese a las dificultades. Es demasiado importante lo que está en juego para dedicarnos a llorar por los rincones.

No son dos horas
Es admirable lo bien que funcionara la maquinaria propagandística de quienes ostentan el poder. Una maquinaria que ha convencido, en apenas unas horas, a gran parte de la opinión pública de dos hechos que son completamente falsos:
1. Se afirma que el horario actual de un profesor de Secundaria son 18 horas semanales, cuando es -en realidad- de 37,50 h. Contamos aquí -por supuesto- solo las horas legales, pero no las horas extra no remuneradas que muchos de nosotros dedicamos voluntariamente a otras tareas educativas, tales como actividades extraescolares, salidas, viajes, grupos de teatro, jornadas culturales, revistas escolares..., iniciativas que la Consejería no reconoce en modo alguno.
2. Se insiste en que nuestra protesta y la futura (posible) huelga se debe al aumento de 2 horas lectivas y se omite su verdadero móvil: el desmantelamiento de la educación pública.
Sobre esta segunda falacia, y dejando a un lado que una hora lectiva se multiplica por otras tantas horas de trabajo fuera del aula, solo haré algunas puntualizaciones (a las que seguro que mis compañeros pueden aportar muchas más...):
1. No nos quejamos por 2 horas más, pues muchos de nosotros ya dábamos 19, 20 o incluso 21 horas lectivas en cursos anteriores. Somos conscientes de la crisis (es triste tener que volver a recordar que asumimos un notable recorte salarial hace solo unos meses) y por ello mismo, muchos -por no decir todos- estamos dispuestos a asumir ese aumento de horas siempre que se respeten las plantillas y los cupos de profesores actuales. Así, por ejemplo, si en mi centro todos aumentamos 2 horas lectivas pero no se recortan los 10 profesores que han sido suprimidos, podremos hacer desdobles, grupos flexibles, clases con menos alumnos y atender, en definitiva, a nuestros chicos con la dignidad y la dedicación que merecen.
2. El motor de la protesta no es, por tanto, el aumento de horas, sino el recorte de profesores. Recorte que supone dejar en la calle a más de 3000 docentes y hacinar a los alumnos en aulas que superarán, con creces, los 30 alumnos por grupo.
3. Nuestro objetivo no son esas dos horas, nuestro objetivo es defender la enseñanza pública, que se está viendo atacada de modo salvaje y tenaz, con medidas como las siguientes (solo son un tímido extracto de lo que está ocurriendo):
- recorte de casi 100 millones de euros en la pública (la Consejería admite, al menos, 80 mill €);
- "regalo" fiscal de 90 millones de euros a la privada (a través de desgravaciones a quienes puedan pagarse allí la matrícula de sus hijos);
- supresión de las tutorías que dejan de ser hora computable para profesores y alumnos y quedan al libre albedrío del centro, con el consiguiente perjuicio de las familias más desfavorecidas;
- supresión de plazas para nuevos alumnos en FP, EOI, Artes musicales y escénicas..., convirtiendo la enseñanza profesional, de idiomas y artística en un reducto que acabará siendo exclusivo de aquellos que puedan pagarse esa formación;
- supresión de refuerzos, desdobles, orientadores y profesores de Compensatoria (en mi instituto no habrá ni uno solo este año, por ejemplo), lo que más allá de exigir que cada profesor atienda a más 30 alumnos por clase, perjudicará tanto a quienes destaquen por sus altas capacidades como a quienes tengan problemas por lo contrario: todos deberán estar en el mismo grupo al no haber profesores suficientes en el centro para dividirlos por niveles; etc.
Por supuesto, se puede estar o no de acuerdo con estos motivos. Se puede estar o no de acuerdo con nuestra huelga. Se puede estar o no de acuerdo con nuestra lucha por la educación pública. Pero, más allá de la necesaria -y sana- diversidad de opiniones en que se basa toda democracia, no se puede mentir y afirmar que nuestra protesta se hace por un motivo que no es -ni mucho menos- el que nos ha hecho unirnos a padres, alumnos y profesores -de todo tipo de ideologías- por un fin común. Un fin que, desde luego, no son esas 2 horas (¿alguien cree, de veras, que toda la comunidad educativa se levantaría en armas solo por algo así?), sino el desmantelamiento progresivo -y alarmante- de un pilar de toda sociedad: la educación pública.

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